Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 103: ITALIA DA LA CAMPANADA EN EL CURLING MIXTO DE PEKÍN 2022

El torneo olímpico de curling mixto celebraba en los Juegos de invierno de Pekín 2022 únicamente su segunda aparición. Había debutado en la edición anterior, celebrada en Pyeongchang y desde luego que se hizo oír…pero debido a una triste causa. Todos recordarán el triste a la par que insólito caso de dopaje de una de las parejas medallistas, la rusa compuesta por Anastasia Bryzgalova y Alexander Kruselnitskiy, que acabaría perdiendo el bronce por dopaje del componente masculino. Pero eso era historia pasada y el curling mixto volvía por todo lo alto y con componentes de postín. La presencia de jugadores ya campeones o medallistas en ediciones previas de los Juegos en las modalidades por género hacían prever que el trío de medallas podía acabar en las manos de los canadienses (John Morris y Rachel Homan), los británicos (compuesto por Bruce Mouat y Jennifer Dodds, que compatibilizaban su participación con la posterior en los potentes equipos masculino y femenino) o los suecos, con Oskar Eriksson, del potentísimo Team de Niklas Edin. Tampoco podíamos olvidarnos de los suizos, con Martin Ríos y Jenny Perret, veteranos en estas lides, o los noruegos Magnus Nedregotten y Kristin Skaslien, ya medallistas en Pyeongchang en el debut del curling mixto. Sin embargo, nada resultó como todos los expertos predecían.

Dos hechos principales sorprendieron a propios y extraños. Empecemos por el que menos trascendencia tendría: la pareja australiana, compuesta por Tahli Gill y Dean Hewitt ya había hecho historia para su país por el mero hecho de clasificarse, pero sus logros no iban a acabar ahí. Sí, es verdad que acabarían últimos en la clasificación del round-robin, donde todos los equipos se enfrentan entre sí, pero lo destacable es que ganaron dos de esos partidos y precisamente frente a dos de los rivales más poderosos: Suiza y Canadá. Se da la circunstancia de que esa derrota de Canadá ante los australianos fue la que provocó que el equipo norteamericano se quedara fuera de las semifinales…después de que el propio John Morris se hubiera dedicado a entrenar a la pareja australiana. Expulsado por sus propios alumnos. Hay que recordar que en Australia no existe ni tan siquiera una pista de curling. No se queda ahí el logro de los Aussies, pues cuando les quedaban por jugar dos partidos del round-robin temieron tener que retirarse debido al positivo por Covid de Gill. No obstante, a última hora recibieron la luz verde, cuando ya se veían fuera de los Juegos.

Los australianos Tahli Gill y Dean Hewitt. Foto de Lillian Suwanrumpha/AFP

Pero vayamos al fenómeno, del todo punto inesperado, del torneo del curling mixto, el realizado por el equipo que acabó llevándose el oro: Italia. El dúo italiano estaba compuesto por los jóvenes Amos Mosaner (aunque ya con amplia y exitosa experiencia en el equipo masculino liderado por Retornaz) y Stefania Constantini. La sorpresa, mayúscula, ya ocurrió durante la fase de round –robin, pues la realizaron de la forma más impecable posible: ganando todos y cada uno de los partidos. Cualquiera podría pensar que esa racha tendría que llegar a su fin, sin embargo en semifinales arrasaron a Suecia con un 8 a 1 y ganaron sin mayores problemas a Noruega con el resultado de 8 a 5. ¿Dónde está la sorpresa? Sin llegar ni mucho menos a la falta de infraestructuras de Australia, Italia cuenta con tan solo 350 jugadores de curling federados y tres centros con pistas ad hoc: los de Cortina, Pinerolo y Cembra. Es por eso que sorprendiera el magnífico resultado de once victorias en once partidos en los Juegos de Pekín del dúo azzurro.

Según iban avanzando en el torneo victoria tras victoria, los medios y la opinión pública italianas prestaron su atención sobre Mosaner/Constantini. De repente, se había creado una auténtica fiebre por el curling en el país transalpino y los aficionados italianos no se limitaron a seguir las andanzas de sus compatriotas por el torneo olímpico, sino que muchos dieron el paso de informarse para apuntarse a practicar este deporte sobre el hielo. Desde la transmisión televisiva italiana se informaba sobre dónde había que apuntarse, ante la demanda del público.

El oro de Italia conllevó algo más que una medalla olímpica (por si ésto no fuera ya suficiente), pues el interés que arrastró hacia un deporte minoritario puede haber marcado un antes y un después en el curling italiano. Fue la primera medalla olímpica para Italia en el curling pero, de acuerdo con el interés despertado entre la afición italiana, posiblemente haya encendido la espita para otras medallas futuras.

La pareja campeona: los italianos Amos Mosaner y Stefania Constantini

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