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RAMÓN FONST: EL CUBANO ROMPERRÉCORDS DE LA ESGRIMA

De toda la pléyade de grandes campeones olímpicos cubanos sin duda Ramón Fonst destaca. No en vano este tirador de esgrima no solo sigue ostentando el récord de medallas olímpicas de un cubano (5), sino que en su día se convirtió no solo en el primer cubano en conseguir una presea en un torneo olímpico, sino en el primer latinoamericano en hacerlo. Ocurrió en los ya lejanos Juegos de París 1.900.

Aunque nacido en La Habana vivió en Francia gran parte de su infancia y juventud. Allí sin duda profundizaría con maestros locales, ya que el país galo ha sido desde siempre una potencia en la esgrima. A ello acompañó poseer brazos largos y tener altura, elementos éstos que favorecen la tipología del tirador de esgrima. Con tan solo once años de edad gana su primer título de campeón de florete en Francia. Fonst era tan polivalente que no solo dominaba otras armas, como la espada, sino otros deportes, como el ciclismo, el boxeo y el tiro. Nos adelantamos a los hechos, pero contamos ya que este cubano ganaría a lo largo de su vida 140 medallas en esgrima y una treintena en otros deportes.

Siendo aún muy joven le pilla en su país de residencia la que sería la segunda edición de los Juegos Olímpicos. En París se hizo, contando 16 años, con el oro individual en la espada. Pocos días más tarde se volvería a enfrentar con los mejores espadistas del planeta ganando la plata siendo sólo superado por el profesional francés Albert Ayat (recordemos que sólo los deportistas amateurs podían participar en Juegos Olímpicos) y esta medalla se considera integrante del palmarés de dichos Juegos.

Los éxitos continuaron en su carrera, plagada de ellos. Entonces llegaron los Juegos de San Luis de 1904. Allí volvió a brillar ganando dos oros individuales: en florete y en espada, a los que hay que sumar el oro por equipos en florete. Veinte años justos pasaron para que firmara su siguiente participación olímpica. Con 40 años cumplidos participó esta vez en la cita olímpica que se celebraba de nuevo en París únicamente en espada, tanto en categoría individual como por equipos, pero su recorrido olímpico se frenó en esta ocasión en semifinales en el primer caso y en cuartos de final en el segundo. Lejos de retirarse, siguió compitiendo y ganando títulos y medallas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, incluso a la edad de 55 años ganó su último oro internacional.

Fonst realizó otros récords notables, como vencer a cien rivales en 1915 en un evento que tuvo lugar en medio de la Exposición Mundial de San Francisco. Aún más asombro puede causarnos el hecho de que cuando tenía 47 años de edad llegó a ganar, usando tanto la espada como el florete, 25 asaltos consecutivos sin recibir ni un solo tocado, lo que supuso mejorar el récord mundial hasta entonces establecido. Lo que no nos extraña es que fuera apodado “El nunca segundo”.

Su relación con el olimpismo se estrechó al ser escogido como abanderado de Cuba en la ceremonia de inauguración de los Juegos de París de 1924. Y, más si cabe, al convertirse en el presidente del Comité Olímpico Cubano en el periodo que va de 1941 a 1946. Qué mejor elección que elegir al mejor deportista olímpico del país y leyenda a nivel mundial.

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