Camino a Pekín,  Parejas olímpicas

JUSTINE BRAISAZ Y ANAÏS CHEVALIER: MEDALLISTAS OLÍMPICAS Y CONCUÑADAS

El equipo francés de biatlón presenta un caso curioso. Es habitual que en este deporte abunden los hermanos (los noruegos Bø o las suecas Oeberg, por citar tan solo dos ejemplos de entre las parejas más exitosas), pero la potente selección femenina francesa presenta una particularidad: una pareja de concuñadas, esto es, ambas están casadas con una pareja de hermanos. Se trata de Justine Braisaz-Bouchet y de Anaïs Chevalier-Bouchet. Esta última, por cierto, también tiene una hermana (Chloé) en el circuito del biatlón. Y no se crean que se trata de dos biatletas del montón. Ambas han conseguido ya ser medallistas olímpicas…compartiendo medalla en la misma prueba, pues ganaron juntas el bronce en la prueba de relevos femeninos en los Juegos de Pyeongchang.

Anais Chevalier. Foto de Mari Ratilainen/EPA/MAXP

Ambas poseen un muy buen nivel que no las haría desmerecedoras de conseguir una medalla, incluso individual, en los Juegos de Pekín 2022. Mientras Anaïs posee seis medallas en Mundiales y 16 en pruebas de la Copa del Mundo Justine cuenta en su palmarés con cuatro medallas en campeonatos mundiales y nueve victorias en Copa del Mundo, dos de ellas de forma individual. Juntas y con la compañía de otras biatletas francesas como las muy destacables Anaïs Bescond y Julia Simon han formado un equipo de relevos que tiene todas las cartas para subirse al podio olímpico.

Justine parte con la ventaja de haber nacido en una localidad que ha albergado unos relativamente recientes Juegos Olímpicos: Albertville. Como otros colegas, se inició en el esquí de fondo, ganando incluso el campeonato nacional en la categoría sub 16, pero pronto se centró en el biatlón, que en sus inicios compatibilizó con las competiciones de esquí de fondo.

Justine Braisaz

Justine no ha olvidado sus orígenes de campo y, cuando puede, ayuda a sus padres en la granja familiar. Le apasiona la naturaleza, hasta el punto de estudiar Biología en Grenoble “para entender el mundo que le rodea”. Amante de las cosas simples de la vida, no dudó en viajar a Nepal donde realizó una actividad humanitaria que le cambió la vida. Según su marido, Julien Bouchet, entrenador de biatlón, Justine es especialmente buena en los disparos de pie, donde define a Justine como “una tiradora instintiva”.

Hablemos de Anaïs, casada con Martin Bouchet, entrenador de biatlón. Anaïs ha tenido el mérito de haber vuelto a la élite tras haber dado a luz a una niña en octubre de 2019. Chevalier ya fue olímpica en Sochi, aunque allí sus resultados no fueron esperanzadores. En esos mismos Juegos tenía que haber participado también en la prueba del relevo, pero la primera relevista francesa tuvo que abandonar tras la primera tanda de tiros. Aparte de las habituales lesiones que sufren los deportistas Anaïs tuvo que superar en 2017 un accidente, pues fue atropellada por un coche mientras ella estaba entrenando en bicicleta. Como resultado se fracturó la clavícula. Anaïs ha tenido la oportunidad de subirse a podios junto a su hermana Chloé, otra biatleta de élite. Juntas o por separado la afición francesa espera mucho de Justine y de Anaïs para la cita olímpica de China y lo hacen conscientes de que pueden hacer algo grande.

La medalla de relevos en Pyeongchang. Foto de Quinn Rooney/Getty Images

Actualización: En Pekín 2022 Justine Braisaz logró el oro en la prueba de salida en masa mientras que Anais Chevalier ganó dos platas: en la prueba de relevo mixto y en la individual.

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