Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 96: ANDERS HAUGEN RECIBE LA MEDALLA OLÍMPICA 50 AÑOS MÁS TARDE POR UN ERROR DE CÁLCULO

Asistimos en los últimos años a la reasignación de medallas olímpicas al descubrirse que algunos de los premiados en su día hicieron trampas acudiendo al dopaje. Suelen pasar unos pocos años para que los verdaderos merecedores de las medallas las reciban, pero el caso del saltador de esquí estadounidense de origen noruego Anders Haugen fue particularmente peculiar, pues recibió la medalla de bronce que le correspondía la friolera de medio siglo más tarde. Afortunadamente, se enmendó el error en vida del atleta.

Había nacido en el pueblo noruego de Bø, Telemark (nombre éste muy relacionado con el que se convertiría en su deporte). Tanto él como su hermano Lars practicaban los saltos de esquí desde niños. Cuando Anders contaba 19 años emigró a Estados Unidos, adonde ya se habían dirigido el resto de sus hermanos. Allí trabajó de albañil y en una granja, sin abandonar su auténtica pasión: el deporte. Tanto es así que primero se unió a un club de esquí local en Milwaukee, para más tarde ayudar en la construcción de una rampa para los saltos de esquí en la zona. En 1913 se celebró la primera competición en la misma, que ganaría Anders. Él y su hermano Lars se podría decir que arrasaban en los campeonatos nacionales, despuntando más Anders, que incluso llegó a batir dos récords mundiales en 1919 y 1920.

No es de extrañar que fuera incluido en el equipo olímpico para participar en los Juegos de Chamonix de 1924 y los siguientes de St Moritz de 1928. Su polivalencia le permitió participar no solo en la competición de saltos de esquí, sino también en la de esquí de fondo y en la combinada nórdica. En los Juegos de Chamonix fue donde ocurrió el insólito hecho que merece nuestra atención. En la prueba del trampolín normal se le concedió el cuarto puesto, justo detrás de Thorleif Haug. Es verdad que Anders Haugen había realizado el salto más largo, pero falló en su aterrizaje, que supone una parte importante de la puntuación del jurado. Ello hizo que no solo no alcanzara el primer puesto, sino que ni siquiera entró en la terna final del podio.

Foto del Archivo Bettmann

Desde el primer momento hubo dudas sobre la asignación de puestos en esa prueba pero, de todas formas, no llegó a haber reclamaciones. Haugen, aunque siempre pensó que su salto había sido merecedor del tercer puesto y, por tanto, una medalla de bronce, no elevó queja oficial alguna. ¿Por qué no lo hizo en ese primer momento? Según declararía a la prensa, porque ya se había sentido decepcionado en ocasiones pasadas, así que decidió correr un tupido velo.

Lo curioso del caso es que el tiempo dio razón a esa intuición que tuvo en su día Haugen y que se demostró ser cierta. Pero para hacer justicia tuvieron que pasar ni más ni menos que cincuenta años y además los hechos ocurrieron de una forma un tanto rocambolesca. Todo se debió al estudio del historiador noruego Jakob Vaage, al que el  esquiador de combinada nórdica Thoralf Strømstad había encargado revisara el caso, ante su extrañeza de que Haugen cayera al cuarto puesto habiendo realizado el salto más largo. Fue justo en 1974, cincuenta años después de la disputa de la prueba, cuando se dio cuenta de que hubo un error en el cálculo de la puntuación de Haug, el medallista de bronce. Resultó que Haugen tenía en realidad 0.095 puntos más que Haug. El dato se dio a conocer al Comité Olímpico Internacional para su verificación y éste, en efecto, comprobó el error y determinó, con 50 años de retraso, que Haugen era merecedor de la medalla de bronce, mientras que Haug bajaría al cuarto puesto.

En septiembre de 1974, contando Anders Haugen 83 años, se le entregó la medalla de bronce que le correspondía. Es más, en un gesto impregnado del espíritu olímpico fue la propia hija de Haug, ya fallecido, quien se la entregó. “Si mi padre hubiera vivido se habría alegrado mucho de entregarte esta medalla”, llegó a declarar Anna Marie Haug. De esta manera, Anders Haugen se convirtió en el primer (y hasta ahora único) saltador estadounidense en hacerse con una medalla olímpica.

Hay que añadir que Anders Haugen, junto con su hermano Lars, realizaron una gran labor de desarrollo de su deporte. Anders dirigiría hasta incluso siendo septuagenario el programa junior de esquí en su club y ambos hermanos desarrollaron un club de esquí en el Lago Tahoe, adonde se mudaron. Hasta sus 91 años Anders Haugen siguió esquiando en las montañas cercanas a su casa.

Foto del Museo del Esquí

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