Camino a Tokio

LOS PROBLEMAS DE TOKIO 2020

Resumir en unos cuantos párrafos la cantidad de problemas que han acarreado los Juegos Olímpicos de Tokio 2022 es tarea ardua. El hecho de ser los primeros Juegos en la historia en ser aplazados ya nos indica los retos que ha tenido que asumir. Pese a los evidentes gastos extras que ello ha producido (más meses de alquiler de almacenes donde se guarda el material olímpico, más meses de sueldos y un largo etcétera), que han obligado a la organización a tener que hacer severos recortes en otras áreas para que no se disparara en demasía el presupuesto, el aspecto económico, con todo, no ha sido el peor aspecto del aplazamiento. Veamos:

-El primer contratiempo surgió hace años, cuando la organización tuvo que renunciar a la construcción del espectacular estadio diseñado por la prestigiosa arquitecto Zaha Hadid que tanto atrajo a los miembros del COI y que sin duda pesó en la elección de Tokio como ciudad sede de los Juegos. El presupuesto se multiplicó, hubo críticas medioambientales, ¡hasta religiosas! Como consecuencia, Tokio 2020 bien temprano tuvo que decir adiós a su proyecto más ambicioso. La piedra angular se vino abajo.

-La construcción del nuevo estadio, según un proyecto a años luz del anterior y claramente rebajado, se vio también envuelto en la polémica por la procedencia ilegal de la madera (mucha) en su construcción, así como de abusos laborales sobre los trabajadores que pusieron en pie el estadio.

Arriba estadio actual. Debajo estadio previsto

-El resto de problemas han venido derivados de la pandemia, como, para empezar, las extremadas dificultades para completar la clasificación de los deportistas para los Juegos. Cuando los Juegos se aplazaron aún quedaba un buen porcentaje de plazas por cubrir. Los preolímpicos, una vez pasada la fase más dura de la pandemia, fueron aplazando sus fechas de celebración, pero las fechas de otoño resultaron demasiado precipitadas, pasaron a ser invernales, las invernales primaverales, la fecha límite fue corriéndose hasta el punto de no tener todas las plazas cubiertas a menos de un mes vista del inicio de los Juegos. Con todo, mal que bien los preolímpicos han ido teniendo lugar, pero en demasiados casos con ausencias de selecciones al completo, por temor de las autoridades de sus países a posibles contagios, autoridades que no estaban dispuestas a exponer a sus deportistas viajando al extranjero. En otros casos las injusticias han sido mayores, pues en deportes como el bádminton, el boxeo o la gimnasia no se han realizado gran parte de las pruebas previstas, dejando al ránking (muchas veces obsoleto, de 2019) las plazas a entregar. Ello ha provocado injusticias (de deportistas lesionados o incluso casos de embarazadas que apuntaban a la primavera de 2020 para poder obtener puntos en su ránking) y algún deportista se ha atrevido a ir a los tribunales quejándose del sistema empleado.

-Una de las primeras medidas que se tomó fue prohibir la asistencia de aficionados extranjeros. Como consecuencia: cese subsiguiente de entrada de turistas en Japón y de los ingresos económicos que supone; carencia del ambiente cosmopolita que acompaña a los Juegos y a sus gradas; carencia de apoyo hacia los deportistas foráneos y, no es baladí, el embrollo de los reembolsos (o, más bien, la falta de éstos) para con los compradores extranjeros, obligados a comprar caros paquetes cuyo coste las compañías intermediarias ya han avisado que no devolverán. Se devolverá el precio facial de las entradas, sí, pero además de hacerse con meses de retraso es una pequeña parte de lo gastado por los aficionados.

-Los estadios tampoco contarán con aficionados locales. En un principio se había rebajado el límite de espectadores con además fuertes restricciones entre las que se incluían ¡no poder gritar o hablar fuerte! Finalmente, a dos semanas del inicio de los Juegos se decidió que no se permitirá, por primera vez en la historia, presencia alguna de espectadores. Nos imaginamos unos Juegos descoloridos, áfonos. Los Juegos más tristes de la historia.

-Las restricciones no se limitarán a los aficionados. Los recortes van en todas las direcciones: irán menos jueces y árbitros del extranjero, menos miembros de la “familia olímpica”(es decir, de federaciones internacionales, comités olímpicos nacionales, patrocinadores olímpicos, deportistas ex olímpicos, etc.). No olvidemos las restricciones a los periodistas. Además de que se limitará en gran medida su número estarán, como quien dice, atados de pies y manos. La zona mixta será una sombra de lo que debe ser una zona mixta; las ruedas de prensa serán telemáticas; los periodistas tendrán que anunciar con antelación a qué instalación irán (algo que difícilmente pueden saber, pues variará dependiendo de los resultados y las eliminaciones); la villa olímpica -donde poder realizar entrevistas, supuestamente-, estará más que blindada para ellos, pues será una enorme burbuja de la que los deportistas, también afectados por las restricciones, no podrán salir más que a competir o entrenarse. Nos acercamos a los Juegos más telemáticos de la historia, con muchos más periodistas que los sigan desde sus países que los desplazados.

-Tema vacunación: se dijo que no se exigiría a los deportistas, aunque se está produciendo en masa. Se calcula, no obstante, que un 20% de ellos no irá vacunado. La llegada masiva de extranjeros, aunque en número mucho más reducido del previsto y en gran mayoría aun estando vacunado, ha provocado otra consecuencia negativa: la población local teme un aumento de contagios y llegada de cepas. Ello ha causado que el rechazo a los Juegos (manifestaciones incluidas) haya ido aumentando. Tanto es así, que ya es una inmensa mayoría la que se opone a su celebración, según nos han ido mostrando en los últimos meses encuesta tras encuesta. Lo que es peor: la segunda delegación de olímpicos extranjeros llegada a Japón, con vacunación completa y PCR negativos, ha resultado incluir a dos personas positivas a su llegada a Japón. Eso ha despertado los temores e incluso las alarmas.

-Estábamos en esas cuando el ya ex presidente del Comité Organizador de los Juegos, Yoshirō Mori, realiza unas declaraciones sexistas a pocos meses del inicio de los Juegos (febrero de 2021). Japón y el mundo se le echaron encima. Miles de voluntarios dimitieron ipso facto porque no querían ser representados por una persona con esa mentalidad. Al poco, el propio Mori se vio obligado a dimitir. Afortunadamente Japón es un país donde no cuesta tanto que los políticos dimitan.

-Hablando de espantada de voluntarios, al menos 10.000 se han dado de baja. Entre las razones: que el nuevo calendario no les iba bien o el simple temor a contagiarse.

-Los relevos de la antorcha olímpica a lo largo del país han sido francamente reducidos casi a su mínima expresión. Cuando no eran cancelados sí se llevaban a cabo sin público. De los espectáculos y eventos fiesteros previsto en un principio a su alrededor, ni hablar. Muchos relevistas se tuvieron que dar de baja bien porque se habían producido recortes en el recorrido o bien porque estaban en cuarentena. Incluso llegaron a producirse contagios en los relevos, pese a las estrictas medidas profilácticas. El pueblo de Japón ha sido privado de la alegría que producen siempre los relevos, además del programa cultural paralelo reducidísimo, de las ceremonias de entrega de medallas, que ya no serán públicas y del recorte en los aforos. No hay ambiente de Juegos Olímpicos, pues, en la nación organizadora.

-Otro problema más: el excesivo calor en la zona en esta época del año. En un principio se tomó como medida adelantar las horas de inicio de pruebas al aire libre duras y duraderas como la marcha, el maratón o el triatlón. En sucesivas ocasiones, las horas fueron adelantándose. Sin embargo, para los deportes de la marcha y el maratón se vio insuficiente esta medida y se ha llegado a trasladar a la ciudad de Sapporo, con una temperatura media bastante inferior a la capital (no en vano fue sede de unos Juegos Olímpicos de invierno) estas dos pruebas.

-Con todo, a la hora de ponernos delante del televisor para ver estos Juegos puede que lo que más echemos de menos no será tanto la escasez de público en las gradas, a los que estos meses de pandemia ya nos ha acostumbrado, sino las numerosísimas bajas de grandes figuras del deporte que han optado por renunciar a estos Juegos debido, en gran medida, a las restricciones. La lista es interminable, sólo decir que el tenis y el golf quedarán claramente cojos. Pero este tema en particular lo trataremos en otro momento.

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