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KAZUHIRO KOKUBO: EL RIDER OLÍMPICO DE SNOWBOARD PERSEGUIDO POR EL ESCÁNDALO

Seguramente al snowboarder olímpico Kazuhiro Kokubo no le gustaría “aparecer en los papeles” de la manera en la que lo hizo masivamente a finales de 2019, envuelto en un asunto de comercio de drogas que le llevó a los tribunales japoneses, donde llegó a recibir sentencia de cárcel. No fue el primer escándalo que protagonizó, pero sí el más sonado.

Nos retrotraemos a la infancia de este atleta natural de Hokkaido. Su padre le introdujo en el deporte del snowboard a una edad temprana. A los once años ya mostró aptitudes de sobra tanto en las especialidades de halfpipe como de big air, y con catorce años de edad ganó la plata en el Open de Estados Unidos en la modalidad de halfpipe. Si hablamos de él aquí es porque fue dos veces olímpico, en esa misma modalidad de halfpipe, en los Juegos de Turín de 2006 y en los de Vancouver de 2010. La verdad es que no realizó grandes papeles allí, quedando en 23º lugar en su primera experiencia olímpica y en 8ª en la segunda. Con un estilo limpio en sus trucos y con una capacidad de combinar éstos de forma única, Kokubo tuvo sus mejores resultados en las pruebas realizadas en Estados Unidos e incluso alcanzando una medalla en los prestigiosos X Games (en Aspen 2010). Pero las polémicas le perseguirían, de forma más o menos grave. En unos citados X Games, esos mismos de 2010 donde se alzaría con el bronce, les envió un nada cariñoso gesto con su dedo al jurado. En otra ocasión se le prohibió desfilar con la delegación japonesa en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Vancouver cuando, en lugar de llevar el obligado uniforme oficial de todos los miembros de la delegación al volar desde el aeropuerto de Narita, apareció con su camisa suelta, los pantalones bajos (si se permite la expresión, “cagados”, como se les suele denominar) y la corbata sin apretar, suelta también. Se consideró una falta de respeto y se le sancionó. Cuando pidió disculpas en público un micrófono le “pilló” diciendo improperios en voz baja. Las críticas alcanzaron tal magnitud, que incluso la Federación de Esquí de Japón pidió su salida temporal.

Esto contrasta con su actitud hacia las víctimas del terremoto y tsunami de 2011. Cuando ganó su segundo oro en el US Open, justo después de la tragedia natural que sacudió su país, se ofreció para ayudar a sus conciudadanos en lo que fuera, aunque sin especificar en qué en concreto.

Luego se ha hecho popular, una vez retirado, por entrenar no solo a la gran estrella del snowboard nipona Ayumu Hirano, quien con quince años de edad logró una plata en los Juegos Olímpicos de Sochi, sino que además Kokubo fue designado entrenador oficial del equipo nacional de snowboard de Japón en 2013. Con él como responsable técnico máximo otro japonés logró medalla en los Juegos de Sochi: Taku Hiraoka, bronce en la misma prueba que Hirano (entrenado directamente por Kokubo desde 2011).

Pero el mayor escándalo saltó al ser detenido a finales de 2019 cuando fue pillado en el aeropuerto de Narita (que no le proporcionará gratos recuerdos, precisamente) con 57 gramos de un tipo de marihuana que había traído desde Estados Unidos para después traficar con ella. El ex deportista admitió poseer esa droga, pero negó querer traficar con ella. Meses después fue juzgado, suspendido por cuatro años y sentenciado a tres años de prisión. Los tribunales entendieron que Kokubo había conspirado con un socio ya encontrado culpable. El rider olímpico reconoció que consumía cannabis con regularidad desde los catorce años, prometiendo durante su juicio que no volvería a drogarse más.

Kazuhiro Kokubo, un olímpico que no queremos sirva de ejemplo.

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