Concienciados olímpicos

JEFF FLOAT: EL PRIMER CAMPEÓN OLÍMPICO DE ESTADOS UNIDOS CON SORDERA

A los 13 meses de edad Jeff Float padeció una grave meningitis que casi acabó con su vida. La superó, pero le dejó una importante huella: perdió el 90% de oído en su oído derecho y del 65% en el izquierdo. Sin embargo, con el tiempo se convertiría en el primer campeón olímpico de Estados Unidos legalmente sordo.

A los siete años de edad empezó a entrenar en serio. Tan en serio, que su entrenador -Sherm Chavoor- lo era de grandes campeones como el grandísimo Mark Spitz. De niño, Jeff Float aprendió a leer los labios, pero su sigmatismo (incapacidad para pronunciar algunos sonidos) al hablar le hicieron víctima de mofas durante su edad escolar. Jeff encontró refugio en la piscina, lo que le ayudó a desarrollar un gran grado de autoconfianza.

A nivel competitivo se fogueó en los llamados Juegos Mundiales para Sordos en 1977, donde ganó oros y récords mundiales en todas las pruebas (10) a disputar. Entró por la puerta grande así en la potente selección absoluta de su país y los récords del mundo y medallas fueron cayendo uno a uno. Tendría que haber participado en los Juegos de Moscú 80, pero el boicot se lo impidió. Se reivindicó en la siguiente cita olímpica, además en “casa”, proclamándose campeón en Los Ángeles 84 en los 4×200 m libres. Jeff había sido elegido, además, el capitán del equipo. Esa final no solo le produjo la enorme satisfacción de ganar un oro olímpico, sino que el griterío que se formó durante y acabada la prueba por parte del público local y al subir al podio hizo que Jeff, por primera vez, distinguiera claramente los gritos. “Nunca olvidaré cómo suenan los gritos de 17.000 personas. Fue increíble”, confesó emocionado.

Foto de Sacramento Sports. Hall of Fame

Float se convirtió en un personaje popular. La prestigiosa “Sports Illustrated” le puso en su portada de julio de 1984. “Vanity Fair” le dedicó amplio espacio, además de la portada (junto a sus compañeros de relevos) en su número de septiembre del mismo año. El nadador de Buffalo salía en numerosos anuncios, le hacían un sinfín de entrevistas e incluso apareció en series.

Retirado como nadador, su vida no se ha visto separada del mundo que le proporcionó tantos éxitos. Ha trabajado como entrenador y director acuático en diversos complejos y clubes. Incluso ha creado un aparato (el Floatwister) para ayudar a los entrenadores de natación a evaluar las brazadas de sus pupilo, permitiéndole ver sus movimientos desde diferentes ángulos y así mejorar su técnica. No se ha limitado a ello, pues da charlas motivacionales y ha creado su propia firma de negocios inmobiliarios. Pero su mejor faceta post carrera deportiva ha sido otra de carácter diverso: junto a su mujer participa activamente en la ONG “Swim Across America”, que ha logrado recaudar 100 millones de dólares con la campaña “Haciendo olas en la lucha contra el cáncer”. Asimismo, emplea mucho de su tiempo en otras causas benéficas dedicadas especialmente a los sordos. Se ha convertido en una figura inspiradora, entrena gratuitamente a sordos, para los cuales es un modelo a seguir.

En el podio de Los Ángeles. Jeff Float es el 2º por la derecha. Foto de Rich Clarkson/Sports Illustrated via Getty Images

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