Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 83: BETTY HEIDLER, DE NO ESTAR EN EL PODIO POR UNA MALA MEDICIÓN A SER PLATA

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 se caracterizaron por su buena organización. Sin embargo, los jueces presentes en la final femenina del lanzamiento no solo no estuvieron a la altura, sino que causaron un embrollo de proporciones que afectó a varias de las atletas participantes. Como resultado: una de las finales más escandalosas de la historia olímpica…con cambios incluso años más tarde. Pero ya nos encargaremos de ese aspecto.

El lioso desarrollo de la final fue como sigue:

La primera ronda de lanzamientos vio cómo la rusa Tatiana Lysenko lanzaba el martillo a 77.56 metros, lo que suponía un nuevo récord olímpico. La china Zhang Wenxiu la seguiría en la segunda tanda. También no podíamos perder de vista a la cubana Yipsi Moreno, plata en las dos citas olímpicas anteriores, que en su primer lanzamiento (74.60) se colocó en tercera posición. La tercera tanda produce la mejor marca personal de la germana Kathrin Klaas, con 76.05m, lo que saca del podio a una de las favoritas, la polaca Anita Włodarczyk. Por su parte, la atleta poseedora del récord mundial, Betty Heidler, también alemana, apenas consigue entrar en la mejora colocándose en octava posición.

Mientras el resto de atletas luchan por un lugar en el podio parece que la rusa Lysenko tuviera expedito el camino hacia el oro. Supera su reciente récord olímpico con un lanzamiento de 78.18. Włodarczyk se pone las pilas y saca lo mejor de sí con un lanzamiento de 77.10, que en su siguiente lanzamiento mejora en 50 centímetros. Ese y otros espléndidos lanzamientos realizados por ella y otras participantes convirtieron esa final en la de más alta calidad en la historia olímpica.

Betty Heidler lanzando en la final de Londres 2012

Pero, por desgracia, esa final será siempre recordada por un gravísimo error técnico. Como decíamos, Betty Heidler ocupaba la octava posición tras el cuarto lanzamiento. Es el turno de su quinto intento y Heidler por fin engancha un buen tiro. El martillo había caído en torno a los 77 metros según se veía a distancia. La tardanza en la medida oficial coloca el suspense. Cuando, finalmente, el marcador electrónico muestra su medida todos quedan en shock, pues marca 72.34 metros. En realidad, ésa era la marca de la siguiente participante, Zalina Marghieva. La marca de Heidler nunca llegó a ser medida oficialmente. Había que buscar una solución y, tras la confusión inicial, los jueces toman una decisión salomónica: dejar a la alemana lanzar de nuevo. Heidler realiza un desastre de lanzamiento y lo anula inmediatamente.

Acaba la competición y ofrece este resultado: oro para Lysenko, plata para Włodarczyk y bronce para Zhang. Pero ni mucho menos la clasificación iba a quedar así. Los técnicos encontraron la medición de Heidler en la memoria del sistema: 77.12 y le concedieron, como era en justicia, la tercera plaza. Antes de eso la china Zhang Wenxiu se había dado por segura medallista y, por tanto, ya había empezado a celebrar y a dar la vuelta de honor con la bandera de su país.

Más explicaciones sobre el embrollo: el cuestionado lanzamiento de Heidler había sido exactamente igual que el de su predecesora, de ahí la confusión de los técnicos. Sin embargo, además de la medición con la tecnología un juez había colocado una moneda de penique en la marca (que marcaba 77.13, posteriormente corregida en un centímetro), pero sólo se le concedió la medida final oficial al comprobar la memoria de la máquina EDM.

El equipo chino realizó una protesta formal al creer que su lanzadora había realizado su último lanzamiento sabiéndose en el podio. Esa protesta no llegó a buen puerto pero sí acabaría obteniendo la medalla de bronce Zhang a la larga tras la descalificación, poco más de dos años más tarde, por dopaje de la inicial campeona Lysenko. Todas subieron un puesto y así, Betty Heidler, que acabada la prueba no estaba ni siquiera en el podio fue galardonada con la medalla de plata. (Por cierto, para añadir más lío a esta final en 2017 fueron descalificadas otras dos finalistas, Khanafeyeva y Bespalova, por dopaje).

Betty Heidler, tras recibir la medalla de plata. Foto de Olympic Channel

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