Camino a Tokio,  Heroínas olímpicas

NINO SALUDVADZE, LA OLÍMPICA CON MÁS JUEGOS: IRÁ A TOKIO EN SUS NOVENOS JUEGOS OLÍMPICOS

Ya le dedicamos una entrada por haber sido una de las protagonistas de uno de los momentos de solidaridad y espíritu olímpicos más recordados en la historia de los Juegos. Georgiana, bronce en Pekín 2008, se abrazó en el podio a la medallista de plata, de nacionalidad rusa, cuando ambos países estaban envueltos en un conflicto bélico. Pero Nino Salukvadze, que así se llama esta tiradora georgiana, merece más espacio ya que en Tokio participará en sus novenos Juegos Olímpicos y, además, tiene mucha historia detrás.

No falta a una cita olímpica desde los ya lejanos Juegos de Seúl 88; lo ha hecho defendiendo tres banderas: la soviética, la del Equipo Unificado y la de su Georgia natal. Ha sido medallista olímpica en tres ocasiones: oro en su debut en Seúl (con solo 19 años) en la prueba de pistola 25 metros y plata en esa misma edición en la de pistola de aire comprimido 10 metros. A ese dúo de medallas hay que sumar el citado bronce (en esta última especialidad citada) en Pekín 2008, ya compitiendo por Georgia, medalla que pese a ser del metal menos preciado es quizás la más significativa por el valor personal y por constituir la primera medalla de Georgia en unos Juegos Olímpicos una vez independizado el país. Numerosísimas son también sus medallas en Mundiales y Europeos, por descontado. Ha batido, además, récords mundiales y ahora se dispone a hacerlo en cuanto a número de Juegos Olímpicos disputados, siendo la primera mujer en hacerlo, aunque aún le quedaría una edición más para igualar al olímpico con más torneos a su espalda: los diez del jinete canadiense Ian Millar.

Abanderada en Londres 2012. Foto de Getty Images

Nino tiene otro récord: en Río 2016, junto con su hijo Tsotne, constituyó la primera pareja de madre e hijo compitiendo en unos mismos Juegos. Lo hacían en el mismo deporte y en la misma prueba pero, claro, uno en categoría masculina y la otra en femenina. Nino, que como vemos aún compite y ya ha obtenido plaza para Tokio, se ha convertido con el paso de los años también en entrenadora y es la encargada de conducir las prácticas de tiro de su propio hijo, algo que hace con placer aunque confesó haber pasado en la cita de Río muchos más nervios por su hijo que por ella misma. La tiradora georgiana sigue así los pasos de su propio padre, que es y ha sido siempre su entrenador.

Pero no queremos hablar de Nino Salukvdze únicamente por su longevidad (competirá en Tokio 2020 con 52 años), sus logros, sus éxitos y sus récords, sino por las circunstancias precarias en las que ha de entrenarse en su Georgia natal. Le faltan palpablemente medios. No basta con que haya obtenido durante su ya larga carrera decenas de medallas en los torneos internacionales más prestigiosos, Nino se entrena en condiciones que dejan mucho que desear. Su “centro de entrenamiento” (usando un eufemismo) en ocasiones, demasiadas, se queda sin luz. Entonces tiene que entrenar al aire libre, donde las condiciones atmosféricas, lumínicas y del aire determinan unas circunstancias diferentes respecto al interior, que es donde se celebran las especialidades que ella practica. La pistola con la que entrena tiene tantos años que “es mayor que mi edad”, ha comentado. Por faltar, a veces le faltan hasta las balas.

Entrenando a su hijo. Foto de Yahoo Sports

La medallista olímpica (y abanderada de su país en los Juegos de Londres 2012) ha experimentado todo tipo de condiciones en su entrenamiento a lo largo de su carrera: desde las mejores en su primera etapa, bajo el paraguas protector de la Unión Soviética, hasta las actuales, aún deficitarias, pero mejoradas respecto a los primeros tiempos tras la independencia de Georgia y en pleno conflicto armado, cuando “faltaba de todo y había mucha destrucción”, entrenando en un recinto sin paredes, casi sin techo. En ocasiones se pasaba todo el día sin poder entrenar, ante las circunstancias adversas. Aun así, Nino puso todo su empeño en entrenarse, fuera como fuera, y siguió ganando prestigiosas medallas a nivel internacional, incluyendo un bronce olímpico. “Eso es lo paradójico”, comenta la tiradora. Nino se vio obligada a acudir a su propio ingenio para entrenar: como la pistola con la que lo hacía pesaba menos que lo reglamentado, se construyó un peso extra cargando con una botella unida a su muñeca mediante cables para así disparar con el peso con que habría que hacerlo en competición oficial.

Ese es el mérito de esta campeona olímpica. Pese a la edad, las dificultades, a que ya ha conseguido el máximo en su deporte, se sigue esforzando diariamente por el sueño de participar en sus novenos Juegos Olímpicos.

Foto de Reuters

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