Camino a Tokio

TOKIO 2020: CRONOLOGÍA DEL PRIMER APLAZAMIENTO DE UNOS JUEGOS OLÍMPICOS

Mientras que el mundo celebraba la noche del 31 de diciembre de 2019 el comienzo de un año, 2020, que debía ser espectacular a nivel olímpico y los aficionados del deporte nos felicitábamos con un “¡Feliz Año Olímpico!” pocos -o más bien nadie- podía llegar a sospechar que justo un mes antes había iniciado el comienzo del fin (de los Juegos de Tokio, en este caso, como se esperaba que fueran). El Covid-19 había sido identificado por primera vez justo un mes antes en la populosa ciudad de Wuhan, China. El resto, es historia. Una historia que cuando se publique esto ya quedará obsoleta, pero nos ceñiremos hasta el momento en que se declararon aplazados en un año los Juegos Olímpicos de Tokio, repasando la cronología de lo ocurrido hasta ese momento.

El hecho de que el virus empezara en una potencia olímpica como es China ya complicaba las cosas en cuanto a los Juegos Olímpicos se refiere (a los que nos ceñiremos en todo momento, sin tocar otros múltiples aspectos que indudablemente han sido afectados de lleno por la pandemia). Justamente en Wuhan estaba prevista la celebración de varios torneos preolímpicos que debían dar plazas para competir en Tokio 2020. Así, abarcamos en primer lugar la primera cuestión por orden cronológico:

-Suspensión de preolímpicos y otras competiciones que influían en la carrera hacia Tokio 2020=

Sólo habían completado en su totalidad la clasificación olímpica cinco deportes: el hockey hierba, voleibol, hípica, sóftbol y baloncesto femenino. Hasta esos momentos sólo habían conseguido plaza olímpica poco más de la mitad de los deportistas, concretamente un 57%. Estaba previsto que el 47 restante lo hiciera en una serie de torneos, la mayoría divididos en zonas continentales, a lo largo del invierno y primavera de 2020, con finales de mayo como fecha tope para alcanzar la ansiada plaza. Primero se fueron posponiendo los torneos de la zona asiática, claramente afectados por la extensión del coronavirus, especialmente en China, pero también en Corea del Sur, sede de varios preolímpicos. En ese momento se decidió pasar la celebración de algunos de ellos a otras zonas del mundo, incluyendo sin ir más lejos un preolímpico de vela en aguas italianas…que nunca llegó a celebrarse por razones obvias.

El problema asiático pasó a ser, poco a poco, universal. Tras el continente oriental cayeron las pruebas europeas, entre ellas campeonatos continentales que otorgaban plazas. Imposible citar la larguísima lista de todos los campeonatos cancelados (o aplazados en algunos casos en sucesivas ocasiones). Los últimos afectados fueron los campeonatos del continente americano, que tampoco pudieron llegar a realizar sus respectivos preolímpicos.

Sin fechas para acabar la clasificación olímpica la crisis alcanzó su segunda fase:

Foto de Athit Perawongmetha/REUTERS

-Petición de aplazamiento de los Juegos=

Los Juegos se echaban encima. Aunque la situación en Japón parecía que iba mejorando, incluso en China, persistía el gran problema de encontrar el cómo, cuándo y dónde finalizar los procesos de clasificación olímpica. El último de ellos (el preolímpico de boxeo en la zona europea, celebrado en Londres) hubo de interrumpirse tras sólo dos días de competición por intermediación del COI para que no se agravara la extensión del contagio. Con el tiempo seis participantes han declarado haberse contagiado durante el mismo.

Con ser grave la falta de fechas para los preolímpicos (se llegó a hablar de clasificar según el ránking del momento, a falta de otra solución posible) se sumaba otra igualmente seria: con la progresiva clausura de centros de alto rendimiento en todo el mundo (empezando por España y acabando por Estados Unidos) y las estrictas medidas de confinamiento decretadas en cascada por casi la totalidad de países del planeta, los deportistas de élite, los ya clasificados para los Juegos y los que aún buscaban la clasificación, se encontraron con el impedimento de poder entrenar. Dentro de sus casas apenas podían hacer ejercicios básicos para mantener la forma física, pero en ningún caso contar con el material necesario para una mínima preparación. Algunos deportes lo tenían peor: natación, saltos de trampolín, gimnasia, los deportes de equipo y un largo etcétera. Y aquí es cuando llega la llamada de países como España, donde el presidente de su Comité Olímpico Nacional -Alejandro Blanco- recalca ante el COI las desigualdades que podrían resultar en unos hipotéticos Juegos, puesto que mientras en España los decretos del Gobierno no eximían a los deportistas olímpicos de quedar exentos para poder entrenar al menos al aire libre, en otros países sí que tenían permiso al menos para correr en parques (lo cual tampoco era solución para ciertos deportes). Una encuesta realizada entre sus deportistas de alta competición por el Comité Olímpico alemán mostró unas cifras reveladoras: el 14.8% de ellos habían tenido que interrumpir totalmente los entrenamientos: el 51.6% podía hacerlo pero con muchas limitaciones; el 27.1% lo hacía con ciertas limitaciones y sólo el 6.5% lo hacía como siempre.

Así las cosas, los propios deportistas fueron pidiendo de forma pública el aplazamiento de los Juegos. Desde campeones olímpicos como la española Carolina Marín (bádminton) hasta el tirador de esgrima alemán y campeón del mundo Max Hartung, quien desde su cargo de presidente de la Asociación de Atletas Alemanes había declarado no solo renunciar a portar la antorcha olímpica, sino a participar en los Juegos, pese a haber obtenido ya la plaza. Las críticas arreciaron contra el COI y Thomas Bach por su empeño reiterado en mantener las fechas de celebración. Muchos y muy destacados deportistas de todo el mundo también criticaron las declaraciones de Kirsty Coventry, en la linea del presidente Bach. Habiendo sido deportista -y una de las más grandes de la natación en la historia- a los deportistas les sentó particularmente mal la falta de sensibilidad de la bicampeona olímpica, miembro del COI y presidenta de la Comisión de Atletas del COI.

La cantidad de peticiones de aplazamientos llegó a su punto más álgido cuando varios comités olímpicos nacionales de potencias del deporte como Canadá, Australia y Gran Bretaña llegaron a anunciar que no mandarían a sus deportistas a los Juegos de Tokio 2020 para salvaguardar su salud y seguridad.

-Se decide el aplazamiento de los Juegos=

El COI reacciona, pero según muchos lo hace tarde. Anuncia reuniones telemáticas a varias bandas, donde participan el Comité Organizador de los Juegos, El Gobierno japonés, la Organización Mundial de la Salud, todas las Federaciones Internacionales y los Comités Olímpicos Nacionales. También se tienen en cuenta las voces de los deportistas. En consecuencia, toma la decisión por todos sabida. Aparte de la protección de la salud de participantes y espectadores el COI también tuvo en cuenta un importante factor: las severísimas restricciones en materia de viajes entre países, cuestión nada baladí, puesto que impedía el traslado de las delegaciones a Japón, por no hablar de la finalización de las pruebas de clasificación.

Paralelamente tampoco pudieron tener lugar varias de las pruebas-tests de las instalaciones olímpicas (todas las que faltaban por realizarse). Se llegó al hecho casi esperpéntico de realizar una, la del nuevo deporte olímpico de la escalada, por parte de personal local, para asegurarse de que todas las instalaciones eran seguras. Se paralizó también el proceso de instrucción de los voluntarios olímpicos, así como la venta de entradas, a punto de entrar en su fase final de venta online a todo el mundo.

-Determinar qué fechas definitivas son las más convenientes=

Desde que el COI anunció el aplazamiento de los Juegos el proceso ha cogido velocidad. Si antes se criticó al COI por la tardanza en tomar la decisión final del aplazamiento ahora hay que reconocer que su toma de decisiones ha sido veloz. Y es que desde la organización de los Juegos pedían unas fechas definitivas para minimizar, en la medida de lo posible, el aumento de gastos extra causado por el aplazamiento. Había rumores en dos direcciones: celebrarlos en la primavera de 2021 o en las mismas fechas del verano, ya en 2021, naturalmente. Los deportistas olímpicos se manifestaron en masa, aunque en la mayoría de los casos no inclinaban sus preferencias hacia unas u otras fechas. Fueron pocos días los transcurridos desde una decisión (la de aplazar los Juegos) y otra (la de establecer las fechas definitivas), pero llenos de declaraciones. Una vez decididas las fechas finales, todos los elementos que intervienen en los Juegos Olímpicos han realizado, de nuevo, declaraciones opinando sobre las fechas (en su inmensa mayoría, a favor de la decisión tomada). Entre tanto, otra cuestión: varios deportistas olímpicos han sido contagiados por el coronavirus. El colectivo de atletas de élite no se ha librado, pues, de este mal a nivel mundial que está arrasando el planeta.

Esta cronología acaba aquí, pero continúa -una vez conocidas las fechas finales en verano de 2021- con muchos otros preparativos por determinar: desde determinar quiénes van a pagar los gastos extra, hasta encontrar una solución para evitar la entrega de los pisos de la villa olímpica a particulares, pasando por la celebración de los preolímpicos que restan o la preparación correcta de los deportistas, venta de entradas y un largo etcétera.

 Foto de Eugene Hoshiko/AP/Shutterstock

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