Entrevistas

ELSA BAQUERIZO: “EN LOS JUEGOS DE RÍO NOS ESPERÁBAMOS MÁS, JUGAMOS MUCHO MEJOR QUE EN LONDRES 2012”

Llevan compitiendo juntas más de una década y juntas han vivido los sinsabores (lesiones) y alegrías (medallas) del deporte de élite. Han sido dos veces olímpicas y esperan serlo una vez más en Tokio 2020. Cada vez tienen más cerca ese nuevo reto, sobre todo tras lograr una medalla -su tercera- en un campeonato Europeo. Son Elsa Baquerizo y Liliana Fernández Steiner, dos españolas que en principio no tenían tanto en común (al menos por la procedencia, pues la primera es madrileña nacida en Nueva York y la segunda es alicantina) pero que se unieron por la pasión a un deporte, en su caso el voley playa. Nosotras empezamos juntas jovencitas, con 20 años a jugar. Hicimos una buena trayectoria con Daniel Rodríguez, que era nuestro entrenador anterior. Quedamos undécimas, creo, o por ahí del ránking mundial y clasificamos [para los Juegos Olímpicos de Londres 2012]”. “Fue un momento muy emocionante”, nos cuenta Elsa Baquerizo sobre el momento de la clasificación, añadiendo: “Sabíamos que era complicado clasificarse para Londres porque estábamos empezando a competir en el circuito mundial y habíamos hecho resultados, pero te lo esperas y no te lo esperas”. Elsa hace balance del recorrido de los españoles en esa cita olímpica: “Lo hicimos bien, aunque creo que jugamos mucho mejor en Río, pero en Londres los españoles hicimos dos novenos puestos lo cual estuvo bien”.

Hemos comenzado la casa por el tejado. Queremos saber por qué Elsa Baquerizo escogió este espectacular deporte y cómo fueron sus inicios: “Yo primero era de baloncesto, por la altura. Luego me enganché al voley de pista porque me gustaba cómo entrenaba un entrenador y en verano jugaba en la playa. Más tarde me ofrecieron ir a Tenerife al Centro de tecnificación y ahí fue cuando me enganché bien, de plantearme ya que fuera algo profesional y algo a largo plazo, porque hasta entonces el deporte no había sido algo tan principal en mi vida”. Una vez escogido el voley playa de entre todos que se le daban bien, su vida cambió al tener que marcharse a Tenerife para mejorar su prestación: “Me trasladé muy joven a Tenerife porque allí había un centro de tecnificación deportivo en el que te preparaban para los sub 23, sub 21 y te becaban con una beca de estudios y te pagaban el alojamiento. En aquel momento me seleccionaron y me ofrecieron ir y dije que sí y me fui con 18 añitos”. Y fue allí cuando se juntó con Liliana.

Foto de Getty Images

Es el turno de contarnos qué pasó en su segunda experiencia olímpica, la de Río 2016, donde una mayor experiencia y maduración debería haber mejorado el puesto que obtuvieron –igualaron el noveno puesto obtenido en Londres 2012-: “En Río nos esperábamos más. Creo que estábamos jugando mejor y más sólidas. Se nos escapó al final el cruce con las rusas y por detalles pequeñitos, pero jugamos muy bien y ganamos nuestro grupo y a muy buenos equipos y, bueno, son cosas que pasan”. Sus por entonces dos medallas en el Europeo (bronce en 2012 y plata en 2013) prometían un mejor resultado. Ahora, conquistada otra medalla más (bronce en el Europeo de 2019) les da confianza para, al menos, hacerse con un puesto directo de clasificación para Tokio 2020 y no tener que pasar por el preolímpico. Su 2018 estuvo lleno de infortunios, como nos cuenta Baquerizo: “La verdad es que hemos tenido mala suerte porque a principios del año 2018 estuve yo lesionada; me tuvieron que operar del dedo, luego hemos estado jugando, luego se ha vuelto a lesionar ella. En el Europeo de 2018 estuvo compitiendo con dolor. Ya que estábamos en semifinales quiso jugar y lo hicimos lo mejor que pudimos y la verdad es que jugó bien para estar lesionada. Además Liliana ha sido madre en este periodo [y Elsa tuvo que buscarse otra pareja, hasta tres tuvo, pero con ninguna conectó tan bien como con Liliana]”. Tras todos esos avatares, subieron muchos puestos, empezando de cero en la parte baja y accediendo al cuadro principal por los buenos resultados.

Se considera afortunada por los impresionantes escenarios donde le ha tocado en suerte jugar en sus dos experiencias olímpicas: “El escenario del voley playa en Londres fue espectacular y a nivel de organizador. Y en Río pues por ser ya Río, la cuna del voley playa también fue muy espectacular y el estadio era enorme. Hemos tenido mucha suerte. Londres estaba muchísimo mejor organizado, para espectadores y para deportistas. En Río yo creo que les faltó tiempo para acabar. Estaba la estructura pero faltaron los detalles, mientras que en Londres los detalles estaban cuidados a medida. Esa fue la gran diferencia”. Elsa es consciente de la atracción que supone su deporte, uno de los más seguidos en los Juegos Olímpicos: “Creo que gozamos de ambientazo en nuestro deporte en los Juegos Olímpicos porque se vende muy bien. Se cubre el estadio entero y la gente lo disfruta; es un deporte muy espectacular y yo creo que la gente se lo pasa bien viéndolo. En el aspecto de ambiente no tenía mucho que envidiarle Londres a Río”.

Ya sólo queda poner la guinda al pastel: clasificarse para Tokio, los que serían muy probablemente últimos Juegos para esta pareja que ha estado unida prácticamente más de una década, y lograr allí la ansiada medalla: “Obviamente aspirar a una medalla olímpica es muy alto. Hasta ahora hemos tenido una buena carrera deportiva. Hemos conseguido medallas. Yo me iría muy contenta igualmente aunque no consiguiera ninguna medalla olímpica”, sentencia Elsa Baquerizo, una de las mitades de un dúo con aspiraciones y con garantías de hacer algo importante en el voley playa internacional.

Actualización: Elsa Baquerizo y Liliana Fernández ya están clasificadas para Tokio 2020

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