Heroínas olímpicas

FANNY SMITH: UNA CAMPEONA DE SKICROSS EJEMPLO DE SUPERACIÓN DE OBSTÁCULOS

Una característica esencial de un deportista de élite que quiera llegar a ser campeón es poseer una enorme capacidad de esfuerzo y superación. Fanny Smith cuenta con él a manos llenas. Suiza hija de padre estadounidense y madre inglesa, se crió en Villars, localidad helvética entre montañas que la vio nacer. En cuanto aprendió a andar se hizo con las botas de su hermano con el objetivo y deseo imperioso de salir a la nieve con ellas. Poco después, a la temprana edad de dos años, Fanny ya comenzó a esquiar. Su pasión hacia el deporte por el que siempre se sintió atraída era tal que a los 12 años ya participó en su primera competición de esquí cross, modalidad del esquí freestyle que consiste en ser el más veloz sobre esquíes en un circuito lleno de curvas y elevaciones, con la dificultad añadida de hacerlo junto a otros participantes con los que es fácil tropezar. De resultas de la experiencia adquirida desde tan temprana edad Fanny ya se hizo profesional con 16 años. Para entonces ya llevaba dos años en el Centro Nacional de Rendimiento Suizo en Brig, pero como no existía por aquel entonces aún un programa junior de esquí cross Fanny tuvo que acudir a patrocinadores y a su propia familia para poder entrenar, con la ayuda de Guillaume Nantermod, campeón mundial de su misma especialidad, solo que sobre una tabla de snowboard. Mereció la pena, pues sólo un año más tarde, con 17 de edad, Fanny Smith ya consiguió subirse a un podio de la Copa del Mundo.

La carrera de Fanny Smith llevaba una progresión meteórica e incluía victorias, naturalmente, pero justo entonces vivió el momento más duro de su vida profesional -y posiblemente también personal-: la lesión más complicada que pueda sufrir un deportista, rotura de ligamento cruzado anterior. Los médicos le dijeron a Fanny que no podría volver a esquiar, pero ella hizo oídos sordos a esa devastadora afirmación y luchó por quitarles la razón a los doctores. Es entonces cuando Fanny Smith demostró más que nunca esa capacidad extra que poseen los grandes campeones. Sí que tuvo que pasar por once largos meses ausente de la competición pero como ella misma ha declarado “eso sólo sirvió para avivar mi determinación”.

Foto de Xinhua/Bai Xuefei/IANS

En efecto, Fanny Smith volvió a las pistas y lo hizo mejor que nunca. En la temporada de su regreso (la 2012-13) ganó en las tres primeras pruebas de la Copa del Mundo. Además, subió al podio en seis de las diez pruebas disputadas. Como resultado se hizo con el Globo de cristal de la Copa del Mundo y, no contenta con ello, también logró el oro en el Mundial de ese año, disputado en la localidad noruega de Voss. Pocos -si no únicamente la propia Fanny Smith- podrían augurar mejor regreso. Pero aún le quedaba un sueño por cumplir: la medalla olímpica. La suiza ya había participado por entonces en dos citas olímpicas, habiendo conseguido la séptima plaza en Vancouver 2010 y la octava en Sochi 2014, así que aún había margen de mejora para la de Villars. Se plantó en los Juegos de Pyeongchang dispuesta más que nunca para lograr su objetivo de medalla…y lo consiguió. El largo y tortuoso camino que le había conducido a su bronce olímpico hacían que le supiera a oro. Pocas veces ha costado tanto esfuerzo llegar a la consecución de una medalla.

Pero Fanny Smith no se conforma con ese bronce de Pyeongchang, sino que aspira a participar en la próxima cita olímpica de Pekín 2022 y superar lo logrado en los Juegos de 2018. Mientras, ayuda en la organización de los Juegos Olímpicos de la Juventud que se desarrollarán en Lausana en 2020, siendo su embajadora, aparte de miembro de la Comisión de Atletas. Entre otras razones, porque algunas pruebas tendrán lugar en su propia localidad natal de Villars. Incluso la organización de estos Juegos ha querido dedicarle una telecabina con su imagen y nombre. Además creó en 2014 la Fanny Smith Academy para ayudar a “colegas” suyos de 14 años para que puedan fogearse a tan temprana edad en pruebas de la Copa de Europa y carreras de la Federación Internacional (FIS) Quizá el centrarse en los niños sea en parte consecuencia de lo que ella tuvo que padecer a esa misma edad, pues al ser disléxica -como recientemente ha confesado- padeció estrés extra cada vez que en el colegio tenía que leer en voz alta. Fanny Smith ha confesado que era incapaz de hacerlo y que sólo podía distinguir el principio de las palabras y se inventaba el resto. Cuando le tocaba estudiar tenía que hacerlo de memoria. Pero superar eso le ayudó en su deporte. Se propuso siempre superar tus obstáculos con una sonrisa. Primero le tocó siendo niña con la dislexia, más tarde, ya deportista profesional, con una grave lesión. Pruebas ambas de su fortaleza de carácter y ejemplo como deportista y como persona.

Fanny Smith, segunda por la izquierda, en plena final de Pyeongchang 2018. Foto de Reuters

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