Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 61: LA RETIRADA DE LIU XIANG EN LOS 110 VALLAS DE PEKÍN 2008, CONSIDERADA UNA OFENSA PARA CHINA

Estaba claro que China iba a arrasar en el medallero final de sus propios Juegos, los celebrados en Pekín en 2008. Sin embargo, aunque el país asiático es toda una potencia en muchas modalidades deportivas no lo es en el llamado “deporte rey” de los Juegos: el atletismo. Sólo cuatro años antes, en Atenas 2004, el vallista Liu Xiang había dado esperanzas al pueblo chino, consiguiendo en la capital griega el primer oro olímpico en atletismo para China. Millones de chinos esperaban ser testigos en directo de otro oro en atletismo por parte del mismo protagonista.

Se celebraba en el estadio del Nido la primera serie de la que era sin temor a dudas la competición atlética favorita del público local: los 110 metros vallas masculinos. El estadio estaba abarrotado, pese a tratarse de una sesión que no imponía medalla alguna aún, sin finales. Las entradas para ese específico día habían alcanzado un desproporcionado precio de mil dólares, mientras que las del día de la final superaban los 5.000 euros, todo por ver al ídolo local Liu Xiang en acción. Se calcula que otros 1.300 millones de espectadores seguían esa primera serie por televisión, muchos de ellos parando por unos momentos en sus respectivos trabajos. Las imágenes que ofrecía la televisión en directo, sin embargo, entremezcladas con escenas de numerosas banderas locales y gritos de ánimo al ídolo asiático, no ofrecían confianza en un buen resultado del entonces vigente campeón olímpico. Liu Xiang se mostraba nervioso, tenso y, lo que es peor, se tocaba la pierna. Nada más dar el pistoletazo de salida, al elevarse tras la posición inicial, el atleta chino renunció a avanzar y a afrontar la primera valla. Algo marchaba mal. De todas formas, había resultado ser una salida no válida, así que podría redimirse en un segundo intento. Sin embargo, Xiang era consciente de su pésima condición física. No podría acabar la carrera. Tanto es así, que renunció directamente a salir de nuevo desde los tacos y optó por tomar la salida hacia el vestuario, entrando por una puerta que estaba situada justo a su izquierda, abandonando así el intento de reeditar su estatus de campeón olímpico.

Las imágenes de decepción y llano entre el público eran numerosísimas. El propio atleta lloró minutos más tarde en la rueda de prensa, no sin antes acudir a besar una de las vallas. Lo que había ocurrido tenía una fácil explicación: no solo se encontraba lesionado, sino que se hallaba en esa condición desde hacía meses, incluso años, a tenor por lo declarado por su entrenador. Ese “engaño” fue una de las cosas que más incendió al público chino en contra del que hasta hacía unos minutos había sido su héroe. Hasta el inicio de los Juegos atleta y entrenador habían declarado encontrarse en un buen momento físico. Sin embargo, Liu Xiang llevaba una mala temporada, en la que incluso había sido desposeído de su récord mundial. Pero los detalles de sus padecimientos físicos sólo eran conocidos por un estrechísimo círculo. Xiang sentía la obligación moral de no faltar a la cita en los primeros Juegos disputados en su país. La presión era muy grande. De hecho, la presión psicológica que sufrió la arrastró durante los meses posteriores a los Juegos de 2008. Tuvo que acudir a terapeutas en el extranjero, a psicólogos porque la mente del vallista no lograba recuperarse ni de la retirada en las circunstancias producidas –antes de la primera de las series, sin haber podido demostrar nada a tantos aficionados locales que habían acudido sólo para apoyarle- ni de la marea de mensajes extremadamente críticos, cuando no insultantes, que padeció tras lo acontecido.

A Xiang le echaban en cara haberles engañado con la falsa esperanza de estar en disposición de conseguir una medalla, así como ser subvencionado públicamente y “dedicarse más a conseguir contratos de publicidad”. En efecto, Xiang había protagonizado en las vísperas de los Juegos infinidad de anuncios que le habían proporcionado unos ingresos de millones de libras, aunque ello no justificaba el nivel de escarnio que alcanzaron algunos mensajes en su contra en redes sociales. Incluso algunos le reprocharon haber ganado el ansiado oro olímpico cuatro años antes y no en los Juegos disputados en su propio país. Otros salieron en su defensa, alegando el mérito del atleta en un país que, pese a su enorme población, sólo contaba por entonces con 5.000 practicantes de la especialidad de vallas. En cualquier caso, voló en las mentes de muchos -probablemente, en la del propio atleta- la idea de que su retirada había sido un “hecho vergonzoso”. A Liu Xiang le iba a costar mucho intentar borrar esa idea de la cabeza de gran cantidad de sus compatriotas, que llegaron a sentirse “estafados”. Por cierto, aunque la causa es lo de menos, Liu Xiang padecía una inflamación crónica en el tendón de Aquiles que le producían “dolores intolerables”, según su entrenador. Nunca llegó a recuperarse del todo y esa misma lesión, arrastrada durante años -incluso desde antes de su oro en Atenas 2004- le provocó una nueva retirada en los siguientes Juegos, los de Londres 2012, donde tuvo que retirarse en silla de ruedas tras chocar contra la primera valla.

Foto de Xinhuanet

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