Uncategorized

ELEVZERIOS PETROUNIAS: CAMPEÓN OLÍMPICO TRAS ABANDONAR LA GIMNASIA POR FATIGA FÍSICA Y EMOCIONAL

Quién le iba a decir a Elevzerios Petrounias en sus años de adolescencia que acabaría convirtiéndose en campeón olímpico. Aunque se había iniciado muy pronto en la gimnasia artística (a la edad de cinco años) y poco después un entrenador ya había pronosticado que llegaría lejos en ese deporte, el atleta griego abandonó durante unos años –desde los 15 a los 18 de edad- ya que sufría “fatiga física y emocional”. Durante esos tres años se dedicó a vivir como cualquier otro adolescente, sin abandonar el ejercicio físico –al fin y al cabo, había sido hiperactivo desde niño-. En concreto se volcó en la joven especialidad gimnástica del parkour a la que, por cierto, no ha olvidado, pues ahora, tras haber regresado a la especialidad más tradicional de la gimnasia, intenta impulsarla y enseñarla a jóvenes. También influyó en su retirada temporal el hecho de haber sido operado en dos ocasiones de hernia y haberse lesionado un dedo hasta el punto de tener que insertarle dos tornillos. Tenía asimismo un problema con sus codos. Elevzerios estaba harto y agotado de los entrenamientos. Le tensionaba el fracaso en las competiciones y la presión de no caer lesionado. Simplemente quería vivir la vida normal de cualquier chico de su edad. Entre otras cosas, quería por fin montar en moto, algo que tenía estrictamente prohibido por riesgo de lesión.

Pero de repente Elevzerios maduró y cambió. Su mentalidad hizo un clic que le permitió quitarse el peso de la presión. Empezó a creer en sí mismo y en sus habilidades. Decidió volver a la gimnasia artística, a pesar de las dificultades financieras, puesto que hasta que no empezó a ganar competiciones en serio no tenía recursos, ni siquiera para pagarse la gasolina del traslado diario a los entrenamientos. Hubo una época en la que había recibido como ayuda escasos 300 euros en seis meses. Pero empezó a ganar y a hacerlo a lo grande. Se convirtió en el especialista por antonomasia de las anillas, emulando a su ídolo de siempre Tampakos. Ganaba oro tras oro en Europeos, Mundiales, Juegos Europeos…siempre en anillas. Se había convertido en un orgullo para Grecia, tan necesitada en medio de unos tiempos convulsos para el país. Su prestigio mundial crecía a pasos agigantados; incluso se ganó el honor de que un elemento por él creado adquiriera su nombre.

Pese a ser considerado un héroe en su país y reconocido por la calle, Petrounias lleva una vida normal. Cuando acaban las competiciones se permite el lujo de salir de noche con sus amigos y comer todo lo que le apetezca. No faltan las tertulias en cafés o tomando un vino con familia y amigos, los paseos diarios con su perro… Como cualquier chico de su edad estudia en la universidad. Cualquiera diría que es una persona corriente, pero no es el caso. Los Juegos de Río 2016 le marcarían doblemente. Para empezar, fue elegido para ser el primer atleta que recogiera el fuego olímpico y lo llevara, como primer relevista, desde Olimpia. El momento en que le comunicó ese honor el presidente del Comité Olímpico Heleno casi se choca mientras iba conduciendo su coche. Las alegrías de esos Juegos no iban a acabar para Petrounias en ese hecho, ni mucho menos. En la ciudad brasileña este ateniense logró subir a lo más alto del podio. Su ejercicio había sido brillante y él era consciente de ello, pero aún quedaban por actuar otros grandes rivales, entre ellos el favorito local, Arthur Zanetti, pero ninguno acabaría superándolo. Petrounias lo sabía, era optimista porque su prestación había sido perfecta. Pocos meses antes de los Juegos había fallecido su padre, aquel que le llevó a un gimnasio por primera vez cuando era un niño. A él dedicó la victoria, naturalmente.

Tras Río 2016 ha seguido venciendo en las mayores competiciones internacionales, sigue motivado al 100%, pero ya pasan por su cabeza nuevos planes, como crear un gimnasio en su país con tecnología punta como no lo hay en Grecia. Quiere que los niños griegos se inicien en su deporte con todas las facilidades técnicas posibles. No se quedan ahí sus sueños, pues en su afán por mejorar el estado del deporte de élite en Grecia pasa por su mente crear una especie de villa con todo tipo de canchas deportivas, un auténtico centro de alto rendimiento que cuente con los mejores entrenadores. Quiere centrarse especialmente en la enseñanza del deporte a los niños y participa activamente en todo tipo de acciones y campañas anti bullying por la sencilla razón de que él lo sufrió de niño, debido a su corta estatura (ahora mide 1.64m). Finalmente, quiere impulsar su otro amor, el parkour, y que éste crezca en todo el mundo. Incluso no descarta volver a practicarlo una vez que se haya retirado de la gimnasia artística. La hiperactividad que demostró en su niñez no le ha abandonado.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.