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DE LA GLORIA OLÍMPICA AL DESCUIDO

Hasta hace bien poco, numerosas ciudades de todo el globo peleaban con uñas y dientes por conseguir ser sede de unos Juegos Olímpicos. Con la crisis y la barbaridad de exigencias del COI, unido a la incomprensión de los criterios en la elección, han echado para atrás a varias fuertes posibles candidatas, como ha ocurrido recientemente con las ciudades de Estocolmo o Cracovia. Los Juegos de invierno, en especial, no son tan populares y, por ende, es más difícil que reporten beneficios.

Pero una vez se han celebrado unas Olimpiadas en una ciudad uno de los beneficios que precisamente reporta la celebración de las mismas es el legado de infraestructuras e instalaciones deportivas que deja para uso y disfrute de los locales y celebración de futuros campeonatos de alto nivel. O debería ser así. Se tiende cada vez más a la creación de instalaciones temporales, como ha ocurrido en gran medida en los últimos Juegos, tanto los de verano en Londres como los de invierno en Sochi. Es particularmente costoso para una población no muy grande –donde se suelen realizar los Juegos de Invierno- el mantenimiento de instalaciones de alto nivel.

Como resultado tenemos un auténtico cementerio olímpico. El panorama es desolador. Sarajevo es el ejemplo más claro. Normal, si tenemos en cuenta que sufrió una guerra. Es conocido el uso que tuvo la pista de patinaje artístico de la ciudad bosnia, que llegó a servir como morgue y cuyos asientos de madera fueron utilizados como ataúdes.

Sin ser tan radicales, también da pena el estado de las instalaciones de la no tan lejana Atenas 2004. La crisis económica se cebó con el pueblo heleno, que no estaba para gastarse los dineros en el costoso mantenimiento de instalaciones deportivas.

Pero incluso en una potencia como Estados Unidos se sufre de este mal. En un patético estado han quedado los aros olímpicos de Los Ángeles 84. Y así una interminable lista…estadios olímpicos cuya demolición se plantea (Montreal 76), etc.

El COI debería replantearse lo costoso de la construcción de unas instalaciones de alto standing que necesariamente dispararán los presupuestos de una ciudad candidata. ¿No sería más lógico conceder los Juegos a una ciudad que requiera poca inversión en ello, dada la crisis que estamos padeciendo? ¿Interesa tener “fantasmas olímpicos”?

Pista de saltos de trampolín de Sarajevo. Foto de Dietmar Eckell
Pista de saltos de trampolín de Sarajevo. Foto de Dietmar Eckell

Actualización: El COI ha cambiado sus criterios al otorgar la organización de Juegos Olímpicos a las ciudades sedes y, precisamente para intentar evitar estos “fantasmas olímpicos” o “elefantes olímpicos” se tiende ahora a más instalaciones temporales y a no construir nuevas grandes instalaciones.

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