MIGUEL INDURÁIN: «LA MEDALLA DE ORO DE ATLANTA 96 FUE EL BROCHE DE ORO A MI CARRERA»
Que una leyenda del ciclismo como Miguel Induráin considere, tras sus numerosos y destacados hitos, récords y victorias -de sobras conocidos por todos los aficionados al deporte- que el oro olímpico que ganó en los Juegos de Atlanta 96 haya sido la culminación de su carrera nos habla yade la importancia que los Juegos Olímpicos tienen incluso en un gran campeón de uno de los deportes más profesionalizados.
De hecho, fue su profesionalización la que impidió que el corredor navarro no cuente en su palmarés con más medallas olímpicas. En efecto, durante años sólo se permitía participar en Juegos Olímpicos a deportistas amateurs. Fue Juan Antonio Samaranch el que cambió eso para siempre. Hasta entonces nuestro protagonista hubo de conformarse con una primera participación olímpica en Los Ángeles 84 cuando se estaba iniciando en el mundo del ciclismo: “Debuté en unos Juegos Olímpicos en Los Ángeles 84, cuando todavía exigían que participaran ciclistas amateurs. Luego ya no pude porque pasé a profesional. En Barcelona 92, aunque estaba en casa, tampoco pude. En esa época coincidía siempre con el Tour y no se separaban eventos entonces. Samaranch ya vio que en los Juegos tenían que estar los mejores de todas las disciplinas; empezó con el baloncesto en Barcelona y a partir de Barcelona ya entramos el resto de deportes”.
Tuvo que esperar, pues, hasta los Juegos de Atlanta 96 para poder volver a participar en una cita olímpica. Y Miguel lo hizo a lo grande ganando el oro en la prueba contrarreloj. Ese triunfo supuso darle a conocer a un público desconocedor (o al menos no seguidor) del ciclismo profesional: “El ciclismo en mi época tenía mucha trascendencia. La medalla de oro de Atlanta en contrarreloj fue el broche de oro a mi carrera deportiva. Hay muchos países que no siguen el ciclismo pero sí los Juegos Olímpicos, que tienen mucha repercusión a nivel mundial. El oro olímpico fue de las últimas victorias que tuve en mi carrera”.
Justo antes de acudir a los Juegos de Atlanta Induráin disputó el Tour de Francia. Su actuación allí en un principio hizo que le surgieran dudas sobre si ir o no después a los Juegos: “El año de Atlanta el Tour no me salió muy bien. Hice décimo, creo; andaba un poquito regular, pero ya hacia el final del Tour empecé a rodar un poco mejor y en la última contrarreloj vi que tenía opciones de luchar por una victoria, así que me animé a ir a Atlanta”. Como nos cuenta, ese empujón finalizando el Tour le hizo recapacitar y consolidó su idea de participar en sus segundos Juegos Olímpicos. Le tocó hacerlo en una de las ediciones más criticas en cuanto a organización se refiere: “Esos Juegos fueron difíciles porque había mucho tráfico; no pudimos ni estar en la inauguración ni en la villa olímpica donde estaban todos los deportistas. Tuvimos que irnos a 60 kilómetros a rodar, muy centrados en la carrera. Al final nos salió bien, puesto que conseguimos dos medallas. Estoy contento, la verdad”.
Ya hemos adelantado que conseguiría el oro en la prueba contrarreloj, pese a que en un principio el diseño del circuito no era precisamente favorable a sus características: “Sobre el recorrido de la prueba olímpica he de decir que me gustaban los recorridos más llanos. Allí había un repecho bastante fuerte que obligaba a cambiar de desarrollo; era un poco ‘rompepiernas’; había mucha humedad, también, mucha incertidumbre sobre el material a usar. Fue un evento un poco complicado”. Eran otros tiempos, el ciclismo ha evolucionado, por ejemplo en cómo se informa a los corredores durante una contrarreloj sobre cómo van siendo los tiempos de sus rivales, información fundamental para decidir si han de apretar o el ritmo llevado es suficiente: “Durante la carrera nos iban informando de cómo iban los rivales, aunque no como ahora, que tienen ya pinganillos, pero al ser un circuito cada vuelta teníamos información de cómo iban los otros. Fui dosificándome un poco para hacer la última vuelta a tope. De primeras había algún que otro corredor que marcaba mejores tiempos pero al final pudimos recuperar”.
Induráin nos comenta lo absolutamente diferentes que fueron sus dos experiencias olímpicas, en todos los aspectos, pese a disputarse ambas en un mismo país: “Viví Los Ángeles 84 y allí viví todo el ambiente. Estábamos todos juntos en la misma universidad y veías a deportistas de otras modalidades, convivíamos todos. Ya en Atlanta fue más de ir a por la medalla, era nuestro objetivo principal”.
Que valore tanto su participación en unos Juegos Olímpicos un deportista de un deporte del que muchos consideran que otros campeonatos anuales pesan más y son más valiosos que los propios Juegos Olímpicos es significativo. Con todo lo que ganó el ciclista español a lo largo de su fructífera carrera que dé tanto valor a su oro olímpico es algo a considerar.
