Concienciados olímpicos

JENNY RISSVEDS: EL PESO DEL ORO OLÍMPICO

Ganar un oro olímpico puede significar haber alcanzado el sueño que todo deportista de élite tiene desde siempre o, precisamente por haberlo alcanzado ya, convertirse en un peso demasiado grande. Si a eso unimos que se consigue a una edad temprana y en la vida del campeón/a pasan cosas que no ayudan tenemos un caso de depresión postolímpica como lo que le ocurrió a la sueca Jenny Rissveds, oro en Río 2016 en mountain bike.

La nacida en Falum compitió en esa cita olímpica habiéndose proclamado poco antes campeona del mundo sub 23. Quizás ni ella misma se esperaba alcanzar en Río el culmen de su carrera, tan temprano. No tenía por entonces ni 22 años y, por descontado, se convirtió en la campeona olímpica más joven de su deporte. El oro olímpico conllevó una fuerte presión mediática que además coincidió con dos fallecimientos en su familia y un desacuerdo con la federación sueca de ciclismo. Era demasiado para la joven Jenny.

Foto de Getty Images

Con los años se ha preguntado qué pasó por su cabeza y no sabe responderse bien del todo, si vino antes la depresión o los trastornos alimenticios. El hecho es que, en el mejor momento de su carrera decidió aparcarla y tomarse un respiro. Su punto más bajo llegó cuando no quería ni levantarse de la cama, llegando a rondar por su cabeza el peor de los pensamientos: querer morir, algo que sin tapujos reconocería años más tarde. Por razones obvias se retiró de los medios, se quitó las redes sociales, no quería ver nada.

Pero poco a poco, muy lentamente -y siempre con ayuda de terapia- fue dando pasos hacia adelante: un primer día en que cogió la bicicleta simplemente para dar una vuelta por el campo, otro en el que ya entrena con más seriedad.

La ciclista sueca con el tiempo venció sus problemas de salud mental e hizo suyo el lema de “no hay que rendirse nunca”. Su mentalidad, no obstante, había cambiado. Ya no aspiraba a las grandes victorias, sino a ponerse cada día un objetivo, empezar de cero. Y encontró su mayor propósito en algo que tiene cierta relación con el deporte, aunque no de élite: inspirar a niños para que lleven una vida activa. Y, así, creó el ‘Team 31’, nombre que deriva del Artículo 31 de la Convención de las Naciones Unidas por los Derechos del Niño. Ese artículo reconoce el derecho a jugar y a participar en actividades recreativas como el deporte, la cultura y el arte. No se limitó a poner un nombre ad hoc a su equipo, sino que Rissveds ha organizado actividades para niños en ese sentido. Se ha convertido en una inspiración para los pequeños. “Quería hacer algo que realmente importara”, ha dicho la ciclista sueca.

Paralelamente Jenny volvió a competir. El día, en 2019, en que volvió a ganar una prueba de la Copa del Mundo de mountain bike (tras otras en las que aún encontraba un cierto “freno psicológico” al encontrarse compitiendo junto a ciclista de élite), está marcado como el de su auténtica “vuelta”.

La mejoría mental en Rissveds daba pasos de gigante, hasta el punto de querer repetir en Tokio 2020 su título. Sin embargo, en esos Juegos Olímpicos acabaría en 14º lugar, puesto que en absoluto le amargó, más bien al contrario, pues manifestó alivio al “no tener que soportar llevar el título olímpico”

Posteriormente Rissveds no se ha limitado al mountain bike, sino que se ha atrevido con el ciclismo en ruta, participando sin ir más lejos en el Tour de Francia -aunque abandonara por agotamiento-. Precisamente en Francia, en los Juegos Olímpicos de París, hubiera querido participar tanto en la prueba de mountain bike como en la de ciclismo en ruta, pero sólo lo consiguió en la primera y ¡de qué manera¡, pues se subió al podio al ganar el bronce.

Le guste o no Jenny Rissveds sigue ganando pruebas o, al menos, alcanzando el podio. Ella ha afirmado que lo que le gusta es ir en bici, que “las medallas no son todo” y que lo que le mueve de verdad es su función de ser inspiración a niños y niñas. Puede que la tranquilidad mental que parece haber alcanzado haya sido lo mejor que le ha pasado en su vida.

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