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JEFFERSON PÉREZ: «MI PLATA EN PEKÍN 2008 FUE UN ORO MORAL POR EL COMBATE CONTRA EL DOPAJE»

A menudo hablamos en estas páginas sobre deportistas que hicieron historia, bien para sus países, para su deporte o para la misma historia del olimpismo. Es el caso del marchador ecuatoriano Jefferson Pérez, primera medalla olímpica para su nación. Y fue ni más ni menos que un oro, el de los 20 kilómetros marcha en la cita de Atlanta 96.

Foto de El Universo

Empezamos a preguntarle sobre ese momento: Atlanta creo que fue una oportunidad espectacular, única para poder demostrar que existimos países sudamericanos que podíamos llegar a lo más alto del podio. Era una de las pocas medallas sudamericanas hasta esa fecha donde se podía ganar oro. Creo que mucho más allá de un evento deportivo creo que era la oportunidad que teníamos de demostrar al mundo que somos gente capacitada. En el siglo anterior a los países en vías de desarrollo nos catalogaban como “países tercermundistas” y muchas veces nos veían por encima del hombro. Creo que Atlanta fue un impacto emocional y social en una población que empezó a creer que podemos ser los mejores en varias áreas”. Como nos podíamos imaginar, el recibimiento en su país fue espectacular pero él se queda con lo que le llegó al corazón: “Fue la primera vez que tenía una medalla olímpica en su historia mi país, así que recibí el cariño y el afecto no solo de las autoridades, sino de la ciudadanía, de la gente de la calle. Ese es el más grande premio que uno puede tener: estar en el corazón de la gente”. Se llevó un oro pese a que estuvo en riesgo su mera participación por causas ajenas, sufriendo un contratiempo del que nos han hecho partícipes otros deportistas que acudieron a la cita olímpica de Atlanta: “El conductor de autobús se perdió y por poco nos quedamos sin participar porque el chequeo era a las 7 de la mañana y el autobús llegó a las 7 y media. La competición empezaba a las 8”.

En sus siguientes dos experiencias olímpicas acabó en el que quizás sea el peor puesto posible: el cuarto. Pérez lo explica de la siguiente manera: Cuando un deportista pasa a ser favorito pasa a manejar niveles de presión y eso puede generar adversidades. En mi caso particular una cirugía de columna a principios del 2000 generó que no podía tener una preparación apropiada para tan alta responsabilidad como fue Sídney 2000. Sin embargo mi compromiso y amor por mi país me hizo que lo prepara lo mejor posible y obtuve un cuarto lugar que, si bien es cierto no es medalla, creo que es muy respetable. Respecto a Atenas hubo errores conjuntos que se plantearon. Ahí me hizo entender más que nunca que no es solo la preparación la que debe primar. En Atenas los astros no se alinearon por errores seguramente míos”.

Foto de El Universo

Tras esos puestos -absolutamente dignos e incluso envidiables para muchos atletas- Jefferson Pérez volvió a subirse a un podio olímpico, aunque guarda cierto sentimiento sobre el color de la medalla, que fue una plata en los Juegos de Pekín 2008: Entendimos que la diferencia horaria era uno de nuestros principales adversarios, al igual que el clima, así que decidimos hacer una preparación más cerca de Asia, así que estuvimos preparándonos en Europa, en el norte de Italia. La preparación fue muy bien, de hecho estábamos muy seguros de que podíamos ganar una segunda medalla de oro y si bien logramos una medalla de plata -que en ese momento era la segunda en la historia del deporte ecuatoriano- sin embargo la historia del combate contra el dopaje nos hace entender que esa medalla fue la de oro moral que Ecuador ganó en los Juegos Olímpicos”.

A lo largo de su vida y de su trayectoria deportiva, como muchos otros atletas, ha pasado por sacrificios, obstáculos y lesiones: He tenido varias operaciones y lesiones. El mayor obstáculo a veces es cuando la gente deja de creer. En el 2000 tomé la decisión de retirarme a pesar de que había ganado los Juegos Olímpicos y un campeonato del mundo y en 2002 decidí volver a entrenar pero mucha gente creía que no podía lograrlo, que había pasado mi periodo y desde el 2002 al 2008 tuve los mejores resultados de mi carrera excepto por la plata de Pekín, que creo que fue una medalla de oro moral”.

Foto de G20 Publisport

Por otra parte, nacer en un país en el que el deporte de élite cuenta con pocos recursos (y probablemente menos cuando a él le tocó competir) y en el seno de una familia humilde, ha comportado unos sacrificios cuyo peso este marchados quiere quitar: No conozco a ninguna persona en mi vida que haya tenido la vida fácil. Los sacrificios creo que son enseñanzas que va dejándome la vida. Cuando uno recibe un talento es igual que un préstamo. Cuando se hereda un talento es más difícil poder pagar, porque no nos dicen en qué cuenta de banco hay que ir a pagar. Entonces, ¿cómo se paga?: a través de hacer multiplicación de los mismos a través de hacer actividades sociales de alto impacto en beneficio de la comunidad. En nuestro caso a través de una fundación que lleva 20 años dando becas de estudios a niños y jóvenes, haciéndoles actividades complementarias de arte, cultura, deportes, segundo idioma, etc. Hemos creado una empresa para que las personas hagan actividad física, con miles de personas participando en nuestros eventos, no con el propósito de querer ganar medallas, sino con el propósito de desafiar las metas, los límites”. Este aspecto generoso hacia los otros es un rasgo de su carácter, puesto en práctica en su quehacer diario y en su filosofía de vida: Hay personas que quieren conseguir algo material, tangible. Existen otras personas que quieren triunfar en la vida y el triunfar es superar las adversidades que puedan tener, como la del desconocimiento, la limitación de recursos, la de no creer y esos son los triunfadores. El tener la oportunidad de estar en unos Juegos Olímpicos para mí se generaba un triunfo en el que seguir superándonos”.

Recibiendo un homenaje en Madrid Marcha. Foto de Ángel Rivas

Jefferson Pérez se muestra optimista sobre el panorama actual del deporte ecuatoriano:Respecto al siglo pasado hemos mejorado, porque teníamos una medalla y de momento en este siglo ya tenemos nueve medallas olímpicas y tres en marcha”.

Nos quedamos con este pensamiento final del gran campeón sudamericano de la marcha: “Los Juegos Olímpicos es un triunfo de la humanidad, siempre es un impacto hacia la humanidad y los Juegos Paralímpicos es mucho más todavía. No solo basta con ser campeón olímpico: tienes que hacer que se vea fácil para que otros también quieran intentarlo y que ellos también sueñen con ser, querer y lograr llegar a ser campeones olímpicos. Ese fue un mensaje que a mí me impactó desde niño”.

Foto de AP

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