MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 133: LA REMONTADA DE MARCUS COOPER EN RÍO 2016 PARA GANAR EL ORO EN K1 1000
En 2016, para cuando se disputaron los Juegos Olímpicos de Río, pocos españoles conocían a un piragüista rubio de nombre inglés que incluso muchos confundían: ¿Sus apellidos son Cooper y Walz o Cooper es su segundo nombre? Lo único que parecía estar claro era que su nombre de pila era Marcus y que, para extrañeza de muchos, hablaba un perfecto español. ¿Pero este rubio con nombre y apellido nada hispanos representa a España? Pocos eran conocedores que ya despuntaba y que incluso había sido uno de los elegidos por el Comité Olímpico Español para desfilar en la presentación del uniforme olímpico para esa cita de Río.
El caso es que este rubio de nombre extranjero ganó un oro para España en Río -el tercero en el momento de su consecución en piragüismo sprint en Juegos Olímpicos para España, para ser concretos-. Lo cierto es que no solo fue una sorpresa para ese tipo de aficionados que únicamente siguen los Juegos para ver medallas de su país. La medalla de oro de Marcus Cooper también fue una sorpresa para él mismo. Y es que este residente en Mallorca desde bien niño no tuvo clara su clasificación para esa cita olímpica hasta relativamente poco tiempo antes. Además, él se planteó ir a Río para preparar en realidad los Juegos de Tokio, pues en Río apenas contaba con 21 años y, de largo, iba a ser su primera experiencia en un campeonato de tamaña envergadura. Para más inri, ganó el oro en una distancia que no era su favorita, pues él se sentía más a gusto en los 500 metros que en los 1000, distancia en la que ganó (K1 1000).

Por si fuera poco los resultados de Marcus Cooper en las carreras previas a la final no auguraban precisamente un oro, pues había quedado segundo en la primera eliminatoria y segundo en la semifinal. Entre los rivales que se iba a encontrar en la final había pesos pesados del piragüismo con muchas más posibilidades a priori para alzarse con el triunfo. A saber: el danés René Holten, quien se había proclamado campeón del mundo el año anterior y en esos momentos era líder de la Copa del Mundo; el alemán Max Hoff, plata en la edición olímpica anterior, además de vencedor en dos Mundiales que se habían celebrado en 2013 y 2014, es decir, en ese ciclo olímpico; el checo Josef Dostál, medallista olímpico en Londres 2012 y campeón mundial (además de otras medallas) un par de años antes en esa misma distancia y categoría, así como el australiano Murray Stewart, campeón olímpico en Londres 2012. En definitiva, un plantel exquisito que ponían muy difícil el poder conseguir tan siquiera subir al podio.

Es español no se amilanó a la salida, haciéndola a lo grande pese a que partía de una mala calle (la séptima), aunque perdió posiciones según avanzaba la carrera. En los 250 metros pasó en segunda posición. Fue pasando por peores puestos más adelante, llegando a bajar a la quinta plaza en el ecuador de la carrera. Pero Cooper aplicó lo que había hecho en semifinales, ayudado por su enorme potencial físico, y fue remontando posiciones. El vuelco final lo realizó en el último cuarto de carrera, pues en la marca de los 250 metros seguía quinto. Mientras, dos de los grandes favoritos para ganar –El danés Holten y el alemán Hoff- se habían quedado relegados desde el comienzo, acabando respectivamente sexto y séptimo. Mientras todos los espectadores pensaban que la victoria oscilaba según la carrera iba avanzando entre Dostál, Pimenta y el ruso Roman Anoshkin, el español apareció desde atrás culminando su remontada con el oro, dejando para los otros dos cajones del podio al checo Dostál y a Anoshkin. Cuarto otro de los favoritos, el australiano Stewart y quinto el portugués Fernando Pimenta, que venía de grandes resultados previos.
Marcus Cooper fue el mejor en el sprint final precisamente en una distancia de las consideradas largas (hay otras más propias para realizar un sprint, como las carreras de 200 y de 500 metros). El español declaró “estar en una nube” y, según sus propias palabras “alucinado” por el resultado final. Con 21 años consiguió lo que otros muchos tardan más lustros en lograr. Con esa victoria se dio a conocer definitivamente para el gran público, que con el tiempo ha ido acercándose más a este joven que no ha dejado de dar a España más medallas (incluyendo dos más olímpicas) y presentándose como un joven sano, con ideas claras, emprendedor y volcado en mejorar la vida de los demás con su ‘Plan Cooper’. El oro de Río fue la primera piedra en una carrera destacable y acertada.
