SERGHEI TARNOVSCHI: DE LA DESCALIFICACIÓN POR DOPAJE EN RÍO 2016 A SUBIRSE A DOS PODIOS OLÍMPICOS
El piragüista Serghei Tarnovschi se convirtió con 19 años casi en héroe nacional de Moldavia. Fue a esa edad cuando consiguió subirse a un podio olímpico por primera vez y convertirse en el primer medallista para ese país europeo en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Poco podían sospechar sus seguidores que esa alegría duraría poco, pues se despojó a Tarnovschi de la medalla de bronce conseguida en la final de C-1 1000 metros a causa del dopaje.
Antes de adentrarnos en ese espinoso episodio de su vida deportiva contemos los inicios de este moldavo de adopción, pues nació en Ucrania en 1997, compitiendo por Moldavia desde 2014. También cuenta con un hermano, Oleg, que fue asimismo olímpico por Moldavia en su mismo deporte, habiendo competido en los Juegos de Río pero en una distancia mucho más corta (200 metros). Serghei se dedica a este exigente deporte desde los diez años demostrando su valía desde categorías inferiores. Su primer podio “olímpico” lo pisó en los Juegos Olímpicos de la Juventud disputados en Nanjing en 2014, subiéndose al cajón más alto en la prueba de C-1 Sprint. Un año antes de los Juegos de Río ya fue nombrado “Deportista del Año” de Moldavia.
En la final olímpica de Río Serghei se medía con los mejores palistas del mundo. El defensor del título, el alemán Sebastian Brendel, y el brasileño Isaquias Queiroz superaron a todos sus rivales. El moldavo tendría que luchar, pues, por la medalla de bronce en una dura pugna con el ruso Ilia Shtokalov que hubo de resolverse en una foto finish. Tarnovschi comentó tras la carrera que el viento le perjudicó, pero que aun con todo ganar una medalla olímpica a los 19 años suponía el mejor momento de su vida.
Hasta ahí su momento de gloria, pues apenas unos días más tarde fue suspendido al dar positivo en un control de dopaje. El 30 de noviembre de ese mismo año su abogado reconoció que, en efecto, se había encontrado una sustancia prohibida en la muestra de su orina pero que dicha sustancia “no producía ningún efecto de mejoría en el rendimiento”. Dicha sustancia se trataba de la pralmorelina, la cual estimula la secreción de la hormona del crecimiento y, contrariamente a lo afirmado por el abogado del deportista, provoca el aumento de la masa muscular, mejora la fuerza y la aceleración de la recuperación física. En consecuencia, Tarnovschi perdió su medalla y el premio monetario que recibió por ella. Hubo que esperar hasta febrero del siguiente añospara dar a conocer asimismo la resolución que sancionaba al atleta moldavo durante cuatro años.

Naturalmente, el deportista intentó defenderse alegando una excusa que viene siendo muy habitual en estos casos: haber ingerido la sustancia prohibida “de forma no intencionada” proveniente de suplementos “contaminados”. Se llegó a pedir que se le devolviera la medalla de bronce olímpica y que la sanción determinada en años pasase a ser de meses. El TAS no creyó la afirmación del abogado del palista al “no haber presentado pruebas que corroboraran su alegación”. Por cierto, que la descalificación de Serghei tuvo un impacto inmediato en su propio hermano, pues no pudo competir con él en la prueba de C-2 en la que estaba previsto que participaran ambos en los Juegos.
Este nos podría parecer otro caso más de dopaje que, por desgracia, ocurren en el deporte y en los Juegos Olímpicos, pero es que Tarnovschi se ganó no solo la sanción y la pérdida de toda una medalla olímpica, sino el desprecio de sus compañeros. Como él mismo reconoció “No gusto a algunos atletas. Es su elección”. Por poner un ejemplo, el campeón en Río 2016 tapó la cara del moldavo en todas las fotos en las que aparecía en sus redes sociales. Tampoco gusta que, cuando Tarnovschi ha regresado a las competiciones internacionales tras su sanción, comete numerosas infracciones al reglamento en las pruebas de 5000 metros.
Sea como fuere, Serghei regresó a la alta competición…y volvió a pisar el podio olímpico. De hecho lo ha logrado en dos ocasiones con sendos bronces tanto en los Juegos de Tokio como en los de París. Se da la circunstancia de que el entrenador del piragüista es el presidente del Comité Olímpico Nacional moldavo. Tras su bronce en la cita olímpica de París el Primer Ministro de Moldavia declaró que “Tarnovschi representa a Moldavia con dignidad. Estamos muy orgullosos de ti”. Alguno de sus rivales ha llegado a achacar su positivo en Río 2016 de “un error de juventud”, como comentó el medallista de plata, Queiroz. Si eso es así y ha quedado en una única mancha de su pasado lo dirá el tiempo, porque con mancha o no el moldavo ha demostrado ser uno de los más detacados piragüistas de su especialidad tras conseguir, entre otras, dos medallas olímpicas en Juegos sucesivos. Esperemos que las palabras de su rival Queiroz sean la realidad de este palista moldavo.
