MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 135: LA FINAL MASCULINA DE 200M DE PARÍS 2024 CON 3 MEDALLISTAS CON HISTORIAS PERSONALES PECULIARES
La final masculina de los 200 metros de atletismo en los Juegos Olímpicos de París ofreció un podio inédito y, sobre todo, con tres componentes con tres historias personales dignas de resaltarse.
De entre los ocho finalistas tres de ellos eran de Estados Unidos -el máximo permitido por país-. África aportaba otros cuatro finalistas, siendo dos de ellos de Zimbabue y el continente americano tenía otro elemento, un atleta procedente de la República Dominicana. Justo antes del comienzo de la carrera, con los atletas ya en sus marcas, el Stade de France rugía con gritos de “¡USA, USA!”, tanto que el speaker tuvo que chistar por megafonía al público para que se produjera el silencio que precede a toda carrera de esprín. Tras la curva ya se perfiló el trío de corredores que subirían al podio, los tres muy igualados. Se trataba de dos estadounidenses y un atleta de Botsuana, Letsile Tebogo, el cual consiguió coger la delantera a sus dos rivales, uno a cada lado suyo, en los últimos 50 metros.

En efecto, Tebogo ganó, realizando además récord africano. Superó además al favorito de la final, Noah Lyles, quien venía de ganar la final de los 100 metros. De esta manera, le impidió conseguir emular a Usain Bolt en su objetivo de conseguir un triplete de oros (sumando los de la carrera de 4×100 m, que debía disputarse aún). Lyles no solo no ganó, sino que tampoco se haría con la medalla de plata, sino con la de bronce, dejando a su compatriota Kenneth Bednarek el segundo y muy meritorio puesto. Tebogo, por cierto, hizo historia al convertirse en el primer atleta de Botsuana en ganar un oro olímpico.
Volviendo a Lyles, el atleta estadounidense, al poco de acabar la final se tumbó en el suelo y tuvo que ser atendido y sacado en una silla, con evidentes esfuerzos en su respiración. ¿La razón? Esto es uno de los aspectos un tanto insólitos que queremos comentar dados los curiosos casos en los que se encontraban los tres medallistas. Vayamos por orden:

El campeón, Tebogo, del cual ya mencionamos que hizo historia, venía de no pasar precisamente sus mejores momentos personales. Tanto es así, que llegó a pasarle por la cabeza abandonar el atletismo pocos meses antes de estos Juegos de París que le encumbraron como un héroe nacional. Y es que la madre del velocista había fallecido con apenas 43 años en el mes de mayo de 2024 víctima de un cáncer. Su muerte afectó mucho a Letsile, algo que le costó superar. El atleta ofreció homenajes constantes a su madre durante los Juegos, como poner la fecha de nacimiento de ella en las zapatillas con las que corrió en los Juegos Olímpicos, mostrar las zapatillas con esa dedicatoria en el podio, así como incluir sus iniciales en cada carrera que disputaba. Huelga decir que le dedicó su victoria.
El medallista de plata, Kenneth Bednarek, también tiene una historia vital nada fácil en los comienzos de su vida, aunque para cuando compitió en los Juegos de París estaba más que superado. Y es que tanto Kenneth como su hermano gemelo Ian fueron adoptados por Mary Bednarek. Con la adopción los dos niños tuvieron que trasladarse de estado, pasando de su Oklahoma natal a Wisconsin. Años más tarde pasó por un mal trago al no poder optar a ninguna universidad.

En cuanto a Noah Lyles, una de las figuras indiscutibles del atletismo actual, que había saltado a la pista antes de la final dando brincos y arengando al público…y que acabó de una forma bien distinta, ha padecido y padece ciertas condiciones de salud que conviene mencionar. Y es que sufre desde su niñez asma severo. La primera vez que se le manifestó fue a los tres años de edad con un ataque de tos pero no le diagnosticaron el asma hasta dos años más tarde. Naturalmente, tener asma es una condición muy perjudicial para cualquier deportista, pues la respiración es fundamental en cualquier ejercicio, más si se trata de un deportista de alto rendimiento. El asma le ha seguido causando a Noah frecuentes ataques de tos, así como visitas al hospital, pasando -según cuenta- casi una noche de cada tres en el hospital cuando era niño.
Cuando contaba siete años le operaron quitándole las agmídalas y los adenoides para ayudarle en su respiración. Sin embargo, Lyles no ha querido esconderse y excusarse en su condición de asmático crónico, afirmando públicamente que “el asma y otras condiciones (también ha reconocido padecer alergias, dislexia, ansiedad y depresión) no definen los límites de las personas”. Como remate Lyles dio positivo por Covid durante los Juegos de París antes de esta final de los 200 metros. Unas 36 horas después de haber triunfado en la final de los 100 m dio positivo, abandonó la villa olímpica y se trasladó a un hotel. Durante la cita olímpica parisina los deportistas no tenían la obligación de pasar controles anti Covid pero, indudablemente, estar contagiado sin duda afectaría la actuación de un deportista de élite. Así se explica el estado en el que Noah Lyles acabó tras la final de los 200 metros.

Un comentario
Virginia Bernardi
Los deportistas siempre superándose, sin duda hechos de otra pasta.