SIMONE ANZANI: PROBLEMAS EN EL CORAZÓN LE IMPIDIERON IR A LOS JUEGOS DE PARÍS 2024
Simone Anzani debía haber disputado los Juegos Olímpicos de París, pero pocos días antes de su comienzo, ya en la concentración previa, este jugador de voleibol italiano tiene que salir del grupo y saltarse los Juegos. Su vida está en riesgo.
No era la primera vez que su salud había estado en peligro. Todo empezó un 26 de junio de 2023. Simone Anzani, natural de Como, había sido ya olímpico en los Juegos de Tokio, donde Italia consiguió un discreto sexto puesto. Para cuando sucedió su primer “incidente” Anzani era el veterano de la selección, el único salvado por el seleccionador De Giorgi, quien había renovado casi por completo la squadra azzurra. El «casi» lo ocupaba Anzani, que se había ganado por entonces el apodo del “zio” del grupo. Ese año de 2023 era el de la clasificación para la cita olímpica de París, además de disputarse un campeonato Europeo.

Simone estaba jugando con regularidad cuando, en uno de los habituales controles del Comité Olímpico Italiano por encontrarse en año preolímpico, le descubren arritmias. Le hacen más pruebas y el resultado es que ha de ser intervenido de una ablación cardíaca, operación destinada a corregir las arritmias mediante catéteres insertados. Para julio parece que todo marcha bien e incluso le dan el visto bueno para retornar a las canchas, pero las buenas noticias duran poco y a finales de agosto una prueba de esfuerzo muestra que no está normalizada la situación y el bueno de Simone tiene que pasar una vez más por el quirófano. Sin embargo, parece que la situación no es tan grave y pronto, ese mismo septiembre, puede retornar al campo, ya para jugar el campeonato de liga con su club.
Estamos ya en 2024, el año olímpico. Anzani lleva jugando toda la temporada y, por tanto, en mayo el seleccionador le incluye en la lista para jugar la Nations Cup. Mientras, el jugador recibe varias visitas del Comité Olímpico Italiano, con más pruebas, para ver si pudiera estar disponible para los Juegos. Pero vuelven los problemas. Esta vez durante un entrenamiento, cuando un aparato que tiene bajo el pecho da una señal de alarma; algo no marcha bien en el corazón de Anzani. Para su desgracia, no solo se alejan definitivamente los Juegos de París, sino que tiene que volver a pasar por el quirófano para realizarle una nueva ablación cardíaca. A Simone se le hizo realmente duro ver los partidos de su selección por televisión, pero siente que tiene que estar junto a sus compañeros.

Pasan los meses y vuelve a tener el ok para volver a las canchas de juego. Independientemente de sus logros con su club Anzani llega a participar en el Mundial que se celebra en el verano de 2025 y gana el oro con Italia. Su retirada allí resulta ser un momento tan emotivo para todos los presentes como la propia victoria final. Su idea inicial era cerrar el círculo retirándose en la cita deportiva más importante: los Juegos Olímpicos (de París). No pudo ser, pero casi mejor, porque lo hizo de campeón, con una medalla de oro mundial colgada al cuello (en los Juegos la selección masculina de Italia volvió sin medalla, con un doloroso cuarto puesto). Y, por encima de todo, había vencido a la vida. La carrera deportiva era secundaria.
Simone Anzani tuvo un pequeño premio posterior, o grande, según se mire. Pasados unos meses se celebrarían en Italia los Juegos Olímpicos de invierno -los de Milán/Cortina- y Anzani, junto con otros compañeros y compañeras suyos de selección tiene el honor de ser uno de los últimos relevistas de la antorcha olímpica en la ceremonia de inauguración de dichos Juegos, como homenaje a los recientes éxitos -tanto masculinos como femeninos- de Italia en los cuales Simone Anzani había participado. Justo premio al “zio” de los exitosos azzurri.
