DAN BRAMBLE: CONVERTIRSE EN REPARTIDOR PARA PODER LLEGAR A SER OLÍMPICO
Pertenecer a un país de los llamados del “primer mundo”, a un deporte considerado el “rey” de los Juegos Olímpicos y a una potente federación -como la británica de atletismo- no garantiza que atletas de ese país queden exentos de tener que luchar lo indecible para poder alcanzar su sueño olímpico, incluso teniendo que realizar un trabajo físicamente exigente para poder costearse una carrera deportiva, aunque eso suponga tener que dedicar tantas horas al trabajo que no quedan momentos para el entrenamiento.
Eso es lo que le pasó al atleta inglés Dan(iel) Bramble, campeón de su país en pista cubierta en salto de longitud, participante en prestigiosas competiciones internacionales, pero que se quedó fuera de dos ediciones olímpicas debido a una lesión y a la falta de financiación de su federación. Bramble estuvo a punto de convertir su sueño en realidad y estar presente en los Juegos Olímpicos de Río, pero se quedó apenas a un centímetro de la marca que le llevaría hasta la ciudad brasileña y eso pese a que se resentía de una lesión. A causa de dicha lesión se quedó fuera del programa de becas de su país en 2017 para perder al año siguiente el patrocinio que la marca Nike le llevaba haciendo los dos últimos años.

Sin ayudas económicas para apoyar sus entrenamientos Bramble no se rindió, pero en esas llegó la pandemia del Covid y el consiguiente confinamiento. Bramble se encontraba prácticamente tirado en el sofá durante ese periodo, sin poder entrenar porque los gimnasios habían cerrado. Así que tomó una decisión drástica para evitar el sedentarismo y pasar a realizar una vida activa de lunes a domingo, a falta de entrenamientos en instalaciones deportivas: trabajar como repartidor de Amazon. No lo hacía sólo para mantenerse activo, sino porque de veras necesitaba el dinero. No es que recibiera por ese duro trabajo un salario digamos adecuado a la labor realizada, pero era desde luego más que si se quedaba en casa.

Su jornada diaria empezaba a las nueve de la mañana y acababa a las ocho de la tarde, siete días a la semana. Cargaba en numerosas ocasiones paquetes pesados y no faltaban las veces en que tuvo que subir diez pisos sin ascensor para entregar los paquetes. Únicamente contaba con una pausa de diez minutos a mediodía para comer. Su media era entregar 150 paquetes diariamente, recorriendo diez o doce kilómetros. Irónicamente al principio pensaba que el trabajo le permitiría compaginar el mismo con algo de entrenamiento, aunque fuera en casa, pero llegaba tan agotado que no podía realizar el más mínimo ejercicio.
Un buen día se le ocurrió publicar un tuit (estuvo a punto de no hacerlo) contando su labor diaria y, ante su sorpresa, tuvo una respuesta masiva, con miles de interacciones – con unos 18.000 likes-. Dio a conocer su situación y simplemente se convirtió en viral. Empezó entonces una campaña de crowfunding para poder conseguir el dinero necesario para dedicarse en exclusiva a su preparación atlética con el fin de llegar en plena forma a la selección de clasificación para los Juegos de Tokio 2020 y cumplir así el sueño que no pudo hacer realidad en Río. El objetivo era alcanzar 18.000 libras, que nunca llegó a completar. Consiguió recaudar 14.571 libras de 237 donativos, entregando uno de los donantes 9.000. La noticia de esa donación le llegó justo el día de su cumpleaños; “el mejor regalo de cumpleaños de mi vida”, afirmó Daniel.
Con el empuje de la ayuda económica de manos privadas y el convencimiento de que haber realizado un trabajo físico había mejorado la fuerza del tren superior de su cuerpo, así como la inferior de espalda al levantar todas las cajas que tuvo que levantar, Daniel tuvo esperanzas en poder llegar a los Juegos de Tokio, pero para su desgracia eso no llegó a producirse. Tanto esfuerzo no fue recompensado. Es por ello que según Daniel Bramble los criterios de selección de atletas de su federación deberían cambiar, teniendo en cuenta lesiones y otras circunstancias personales que podrían afectar al rendimiento y no únicamente los resultados producidos. Lo triste es que por ránking habría entrado en esos criterios para acudir a los Juegos antes de la pandemia. En cualquier caso representa un ejemplo de lo poderoso que es el sueño olímpico y de que hay deportistas que están dispuestos a realizar grandes sacrificios para conseguirlo.
