VALERIE FORDER ROBERTSON: LA EXCELENCIA EN JUEGOS PARALÍMPICOS Y ABOGADA DE LA ACCESIBILIDAD EN EL DEPORTE
Valerie Forder Robertson es una de las pocas supervivientes que vivieron y participaron en los primeros Juegos Paralímpicos, incluso en la competición previa a su misma creación, los llamados Juegos Stoke Mandeville, haciendo referencia a la localidad británica que los vio nacer gracias al doctor Ludwig Guttman. Nacida en Londres en 1943 poco se conoce del origen de la parálisis de Valerie, que se cree padeció desde su nacimiento. Desde niña acudió al hospital Stoke Mandeville -creado en 1944- para su rehabilitación en la medida de lo posible. Allí fue introducida en diferentes deportes dentro de un programa que fue pionero. Teniendo apenas once años ya participó en los Juegos Stoke Mandeville celebrados en 1954. Esa competición se creó considerando que la actividad física formaba una parte vital en la rehabilitación de los enfermos, ofreciéndoles retos y, algo no menos importante, dando a conocer al resto de la sociedad sus necesidades en cuanto a accesibilidad se refiere.

El caso es que Valerie fue un filón, pues destacó en muchos deportes. Debutó en unos Juegos Paralímpicos en los de Tokio de 1964 con su nombre de soltera, Valerie Forder. El viaje hasta Tokio en aquellos tiempos ya supuso un sinfín de barreras arquitectónicas y logísticas que superar. El traslado hasta la capital nipona se costeó con donaciones. En esos Juegos Valerie conseguiría sus primeras medallas: oro en natación 50 metros estilo libre posición boca arriba, plata en la misma modalidad pero boca abajo y en 50 metros braza. A esas platas hay que sumar otra en tiro con arco y añadir un bronce en atletismo, concretamente en la prueba de lanzamiento de disco, además de conseguir la medalla de plata en esgrima modalidad florete por equipos. En definitiva, demostró en esa ocasión su versatilidad, que no fue flor de un día, sino que siguió en sucesivas competiciones.
Los siguientes Juegos Paralímpicos se celebraron en Tel Aviv (durante años no hubo la obligatoriedad actual de celebrar Juegos Olímpicos y Paralímpicos en una misma sede). En la ciudad israelí Valerie Forder alcanzaría la cima de su carrera, pues se consagraría con seis medallas de oro en los deportes de natación, atletismo y esgrima. Se estrenó con sendas victorias, por ejemplo, en las modalidades atléticas de pentatlón y carrera de 60 metros en silla de ruedas. Tras esos triunfos Forder realiza una pausa de ocho años en sus participaciones paralímpicas, volviendo a disputar unos Juegos Paralímpicos en 1976 en la ciudad de Toronto. En esa ocasión ya competiría con el apellido de su marido, otro deportista paralímpico y medallista que había conocido compitiendo (un accidente ciclista a la edad de 16 años le había dejado paralítico). En Toronto Valerie -ya Robertson- se haría con la medalla de bronce por equipos de florete.

Según todo lo dicho hasta ahora vemos que Valerie Forder Robertson fue una prolífica y polifacética deportista que destacó en diversas y muy diferentes entre sí modalidades deportivas. Pero no hablamos de ella sólo por ello, sino por lo que hizo una vez retirada ya que ayudó a otras personas paralímpicas creando mejoras en su vida común. Como abogada de la accesibilidad de las personas paralíticas para poder participar en deportes realizó una contribución destacable en pro de ese objetivo. Tras su retirada Valerie no se alejó del todo del deporte, sino que se pasó a la modalidad de bolos sobre hierba en silla de ruedas. Enseguida destacó como una competidora sobresaliente. Se unió a un club y ayudó a que ese deporte se desarrollara. Pero no se limitó a conseguir triunfos como participante, sino que ayudó a diseñar unas rampas para que las sillas de ruedas pudieran acceder a los terrenos de juego. Esas son las mismas rampas que llevan usándose décadas y que han mejorado la participación de atletas con discapacidades.
No podemos dejar de mencionar que los éxitos de esta deportista británica impulsaron a otras mujeres con alguna discapacidad a participar. Valerie resultó ser toda una inspiración para ellas. Tomó parte en programas inclusivos que abrieron el camino para las mujeres -y no solo- que la siguieron, para que tomaran caminos dentro del deporte, pese a sus limitaciones de movilidad. Algo que en su época no estaba tan asumido ni generalizado. Toda una pionera.
