Camino a Milán/Cortina

DANIEL CASPER: EN LOS JUEGOS DE MILÁN/CORTINA TRAS SUPERAR UNA RARA ENFERMEDAD MESES ANTES

Cuando John Shuster y su equipo ganó el oro en curling en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang en 2018 muchos aventuraron que ese triunfo ganaría popularidad, visibilidad y adeptos para el curling en Estados Unidos. Lo que pocos podían imaginar es que entre los jovencitos que se aficionaron a ese deporte de hielo viendo al Team Shuster proclamarse campeones olímpicos estaba un neoyorquino que, pocos años más tarde -apenas dos ciclos olímpicos- le “quitaría” el puesto a Shuster y los suyos para disputar la cita de 2026 en Milán/Cortina.

Porque en Daniel Casper, un ya aficionado y practicante de diversos deportes, prendió la llama del curling ver ese oro olímpico del Team Shuster y ha sido su equipo el que venció a los campeones olímpicos en los nacionales de 2025 que daban la plaza del país para los Juegos de 2026. De hecho, daban la opción para ganarla, porque Estados Unidos no hizo los deberes en el anterior Mundial y tuvo que ganarse la plaza olímpica en el preolímpico disputado a finales de 2025. En él Casper se haría con uno de los billetes olímpicos, por lo que al menos la victoria sobre el afamado Team Shuster no fue en balde.

Foto de Stephen Fisher/World Curling

Seamos sinceros, Daniel (Danny) Casper ya jugaba al curling cuando vio a Shuster ganar los Juegos de Pyeongchang. Lo hacía desde que tenía once años y por 2018 contaba con 17, pero fue ver la victoria de sus compatriotas lo que le provocó una motivación extra para seguir en el curling y no decantarse por los otros en los que competía, como el fútbol, el béisbol o el tenis. Viendo los Juegos de 2018 poco podía pensar el adolescente Casper que un día no lejano se interpondría en el camino de su ídolo para poder ganar un segundo título olímpico. Es más, hay que decir que una tía suya -Carla Casper- había llegado a ser olímpica en curling en los Juegos disputados en Calgary en 1988 mientras que otro tío suyo, Tom Casper, entrenó al equipo masculino de Estados Unidos en los Juegos de Nagado celebrados justo una década más tarde.

El Team Casper al completo. Foto de USA Curling

Casper estará en los Juegos Olímpicos de Milán/Cortina pese a haber sufrido una rara y cuanto menos molestísima enfermedad pocos meses antes. En marzo de 2024 empezó a notar los primeros síntomas al acabar un torneo. Tenía molestias en el cuello y la espalda, algo que achacó al barrido que tuvo que hacer en el torneo al disputar la categoría de dobles mixtos -en su equipo masculino es skip y, por tanto, no tiene que barrer, pero en los dobles mixtos sí que ha de hacerlo-. Al poco le costaba hacer cualquier acción rutinaria, incluso escribir un mensaje de texto. En un principio se pensó que lo que le ocurría era una simple deficiencia de vitamina D, pero con el tiempo le fue diagnosticado el síndrome llamado Guillain Barre, un extraño desorden neuronal que afecta al sistema nervioso periférico, el cual sufre ataques del sistema inmune. Como consecuencia de ellos el paciente sufre debilidad muscular, permanente hormigueo y, en ocasiones, incluso parálisis. En su caso se vio afectado principalmente en manos y piernas hasta el punto de tener que saltarse prácticamente toda la temporada 24-25. Daniel llegó a un límite en que no podía ni caminar ni usar sus manos. Tanto pies como manos estaban como “dormidos”, con la incómoda sensación que eso produce, no digamos para practicar un deporte. Trabajo duro, medicación, terapia física y ayuda esencial de todo su equipo de curling fueron necesarios para sacarlo del pozo donde se encontraba. Siendo skip al menos no tenía que barrer, algo que le habría sido imposible de hacer. Incluso necesitaba la ayuda de sus compañeros para levantarse tras un lanzamiento.

Daniel Casper ha mejorado su condición física notablemente, aunque “aún no me siento bien cuando juego”, ha afirmado. El Comité Olímpico de su país le costeó un procedimiento médico en junio de 2025 que incluía electromiografía, que permite controlar los músculos y los nervios y que consiste en ondas de shock en su cuerpo cada 45 minutos para ver si sus nervios reaccionaban. Pese a la mejoría, poco podía suponer hace un año que acabaría yendo a todo unos Juegos Olímpicos.

Foto de Jeffrey Au/World Curling

Un comentario

Responder a Virginia Bernardi Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *