MOMENTOS OLÍMPICO MÁGICOS 126: BARBARA ROTRAUT PLEYER: LA PACIFISTA QUE INTERRUMPIÓ LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE HELSINKI 52
Finlandia tuvo que esperar doce años para poder celebrar sus Juegos Olímpicos, pues la II Guerra Mundial interrumpió las celebraciones y los prometidos Juegos a Helsinki, su capital, no pudieron celebrarse hasta 1952. Cuando por fin tuvieron lugar empezaron a lo grande, con 70.000 espectadores en su estadio recibiendo al ídolo local -y leyenda del atletismo mundial- Paavo Nurmi como último portador de la antorcha olímpica. Al poco otra leyenda local e internacional, Hannes Kolehmainen, encendería el pebetero. Fue después el arzobispo Ilmari Salomies tendría que haber dado un discurso pero, como dice el informe oficial de la ceremonia, ocurrió “un incidente inesperado”. Una joven mujer (más tarde se sabría que tenía 23 años) vestida totalmente de blanco bajó de la grada, donde se encontraba, con una antorcha en su mano. Los espectadores creyeron a pies juntillas que formaba parte del espectáculo pero no, no lo era. Es más, los espectadores finlandeses llegaron a pensar que se trataba de su compatriota Armi Kuusela, que acababa de ganar el primer concurso de Miss Universo. Se trataba en realidad de la alemana Barbara Rotratut Pleyer, una joven estudiante de Derecho, que literalmente se había colado en el estadio. No tenía billete de entrada, es posible que los guardias en las puertas igualmente se pensaran que era una figurante que tenía que participar en la ceremonia de apertura. Barbara llegó a la pista sorteando la valla a través de un agujero que encontró delante de la línea de meta y llegó a realizar casi una vuelta entera al estadio.

Barbara se disponía a dar un pequeño discurso de apenas tres frases en finés, inglés, francés, español, ruso y árabe, idiomas que aún no conocía (años más tarde llegó a dominar hasta catorce) pero que había traducido y escrito fonéticamente con la ayuda de estudiantes de su universidad. Se trataba de un mensaje de paz al mundo que se componía del siguiente texto: “Todas las guerras, frías y calientes, han de acabarse. Todas las personas deberían elegir a sus propios gobiernos. Deben estar garantizadas en la mayor medida posible la libertad e igualdad”. En realidad solo acertó a decir la primera palabra de su discurso, en finés: “Ystävät”, esto es, “amigos”. No pudo continuar porque acto seguido fue apartada del micrófono sutilmente por Erik von Frenckell, antiguo alcalde de Helsinki y miembro del COI, quien la cogió del brazo, la llevó al interior y le ofreció un vaso de coñac “para que se calmara”. Lo que ocurrió a continuación fue que Rotraut fue conducida a una clínica psiquiátrica donde se le realizó un breve examen que dio como resultado que la joven era “una persona algo alterada pero muy inteligente y encantadora”. Posteriormente fue expatriada a su país natal, una Alemania que la privó del pasaporte por “haber dañado su imagen”.
¿Quién era esta mujer que sorprendió al mundo entero? Ya hemos dicho que se trataba de una estudiante alemana de Derecho. Su primera idea era contactar con el mismísimo presidente de Finlandia pidiéndole que leyera su breve discurso pacifista durante la ceremonia. Esa petición nunca llegó a conocimiento del presidente, pues su secretario la rechazó. Entonces Rotraut Pleyer, lejos de abandonar la idea, pasó a otro plan: ser ella misma la que dijera al mundo su mensaje por la paz. Para ello no dudó en realizar el viaje hasta Finlandia en autostop pues había salido de Stuttgart con apenas diez peniques. Incluso llegó a ser financiada por entusiastas de su causa, que pagaron su billete desde Dinamarca hasta Finlandia pasando por Suecia. Hay que hacer constar que Barbara Rotraut Pleyer no era neófita en este tipo de acciones, pues ya intentó dar un discurso del mismo género de forma “espontánea” en el Festival Mundial de la Juventud en Berlín Este. En esa ocasión llegó a ser encarcelada durante tres días. Intentó hacer lo mismo en el Congreso de la Paz Mundial en París pero no llegó ni a intento.

En los años posteriores siguió con el aura de idealista que contaba con muchos seguidores. Volvió a pasar por su mente realizar un acto similar al de Helsinki 52 en los Juegos de Melbourne de 1956 y en los siguientes de Roma de 1960 (en este caso durante la ceremonia de clausura), pero no le fue posible. Sin embargo, con los años llegó a ser considerada toda una figura del pacifismo y fue recibida en múltiples ocasiones por jefes de estado durante sus numerosos viajes por el mundo, como el presidente Sukarno de Indonesia o acudir a la conferencia de paz que tuvo lugar en Hiroshima. Entre sus “misiones” estuvo intentar unir a las dos Alemanias, separadas en esa época postbélica. Su acción en la apertura de los Juegos Olímpicos de Helsinki sí que tuvo eco y repercusiones. A un nivel más banal, recibiendo Barbara multitud de cartas de admiración…incluyendo propuestas de matrimonio.
Barbara Rotratut Pleyer no logró hacer su discurso pero sí se convirtió en la primera persona en interrumpir la solemne ceremonia de apertura de unos Juegos Olímpicos. Su imagen, vestida de blanco, hizo que el mismísimo periódico “The New York Times” le dedicara su portada dándole un apodo que, desde entonces, se quedó para siempre: “Ángel de la paz de Helsinki”. Su acción tuvo otra consecuencia: a partir de entonces el COI prohíbe cualquier manifestación política durante la celebración de cada edición de sus Juegos Olímpicos, medida que no ha dejado de ser polémica.

Un comentario
Virginia Bernardi Garrido
Anda,por este discurso pacifista es porque el COI no deja enseñar nada político, hace gracia por no decir otra cosa que sea por querer la paz. Mujer subversiva donde las haya!.