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CARLOS DE CANDAMO: EL PRIMER OLÍMPICO DE PERÚ QUE LLEGÓ A SER UNO DE LOS FIRMANTES DEL TRATADO DE VERSALLES

De cómo un firmante del Tratado de Versalles -el acuerdo que puso fin oficialmente a la I Guerra Mundial- entró en la historia del olimpismo. De eso trata este artículo, dedicado a un deportista “de otros tiempos”, los de los inicios de los Juegos Olímpicos, habitualmente protagonizados por personajes impensables hoy en día.

Hablamos de Carlos de Candamo, que hizo historia para su país, Perú, al convertirse en el primer deportista olímpico del mismo. Antes de repasar su paso por los Juegos resolveremos una cuestión: ¿Qué hizo que un deportista olímpico llegara a ser uno de los firmantes del Tratado de Versalles? Muy sencillo: Carlos de Candamo pertenecía a una familia aristocrática, además de destacada a nivel económico y político. Para empezar, era sobrino del que fuera presidente de Perú Manuel Candamo Iriarte; su padre fue ministro plenipotenciario de su país en Francia y el Reino Unido y otros familiares se emparentaron con lineas de la aristocracia europea, con ramas en España, Francia, Inglaterra y Alemania. Algunos miembros fueron destacados abogados, otros se inclinaron por la diplomacia y en otros casos, como el del hermano de Carlos Gaspar, sirvió en el ejército francés en la I Guerra Mundial, donde falleció.

De niño, posando junto a su madre en un retrato realizado por Raimundo de Madrazo

Carlos, que había nacido en Londres, vivió también en París debido al traslado de su padre y allí desarrolló su carrera como deportista en diversas modalidades. Sin ir más lejos disputó la primera edición del Abierto de tenis de Francia en 1891, cuando todavía se jugaba en hierba. También despuntó en rugby, ganando el campeonato nacional de Francia con el Racing Club, equipo del que era capitán. En la final de ese campeonato De Candamo tuvo su primer contacto, digamos, con el olimpismo, puesto que el partido fue arbitrado por Pierre de Coubertin.

Su participación olímpica ocurrió en los Juegos de París celebrados en 1900. Ya se ha hablado en estas páginas del descontrol de dichos Juegos, que duraron meses y los propios ganadores no supieron que lo eran hasta pasados incluso años. Ese descontrol también afectó al propio Carlos de Candamo pues, por ejemplo, tomó parte en el denominado “tenis con hándicap”, modalidad que no sería reconocida por el COI. Sí que lo fue la esgrima, deporte en el que el peruano participó en dos armas: en espada y florete individuales pero también hubo caos en estos deportes. Para empezar, no se conocen los resultados de espada, aunque sí sabemos que en el caso de Carlos de Candamo no llegó a avanzar en el torneo olímpico. En cuanto al florete era un jurado los que decidían los resultados. Tras superar la primera ronda Carlos no superó la segunda por decisión del jurado. Aunque accedió a una ronda de repesca no llegó a superarla. Por cierto, que en esa cita olímpica Carlos coincidiría con su hermano Gonzalo, que tomó parte en ellos en la modalidad -no reconocida- de “tenis con hándicap”.

Tras su participación olímpica como deportista en París 1900 Carlos de Candamo no llegó a desvincularse del movimiento olímpico, pues fue nombrado miembro del COI, cargo que ejerció desde 1909 hasta 1922. Quizá fuera invitado al cargo dada su cercanía con el propio creador de los Juegos Olímpicos, Pierre de Coubertin, que había sido su amigo desde el colegio y le contagiaría sus ideales. Pero el peruano ya estaba dedicado a su nueva profesión que seguiría la tradición familiar: la de diplomático. Fue, de esta manera, nombrado Enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Perú al Reino Unido al año siguiente de haber participado en los Juegos parisinos. Más adelante desempeñó el cargo de embajador de Perú en Francia y, gracias a este puesto, fue uno de los firmantes del Tratado de Versalles en nombre de su nación. Así completamos el círculo de este curioso deportista olímpico, aunque hay que reconocer que en su época abundaron los deportistas de élite provenientes de las clases altas y, por tanto, con cargos destacados en campos como la política o la diplomacia.

Carlos de Candamo, en medio, practicando el tiro