PAOLA EGONU: LA SÚPER ESTRELLA DEL VOLEIBOL ATACADA
¿Cómo se puede llegar a ser campeona olímpica, la nombrada mejor en su puesto en las máximas competiciones internacionales y, sin embargo, ser atacada, insultada y vandalizada por algunos en su propio país? Si respondes al nombre de Paola Egonu lo anteriormente dicho te identifica.
Nacida en Cittadella, Padua, de padres nigerianos -él transportista y ella camionera-, con un abuelo jefe de una tribu yoruba, la pequeña Paola empezó ya en su niñez a sufrir comentarios racistas. En una ocasión una de sus propias profesoras de colegio dijo ante la clase que olía mal “porque los negros huelen mal”. Cada vez que iba al supermercado de niña su madre le aconsejaba que tuviera mucho cuidado y no metiera nunca su mano en su bolso para no ser acusada de robar. Por desgracia, esos brotes de claro racismo no acabaron en su infancia.
Con 17 años ya fue olímpica en Río en el deporte del voleibol. Había muchas esperanzas entonces para la squadra azzurra, pero sólo acabó en el noveno puesto. Para los siguientes Juegos Paola ya se había ganado el honor de ser abanderada de Italia porque durante los años de su carrera brilló hasta la máxima potencia tanto a nivel de clubes como de selección. Nadie la excluía entre las mejores del mundo ni dudaba que si no era la mejor en su puesto -atacante opuesto- estaba entre las mejores. Su carrera está trufada de puntuaciones récords, como los 45 puntos que anotó en las semifinales del Mundial celebrado en 2018, por dar sólo un dato.
Pero la vida de Egonu han sido luces y sombras. Las sombras las han protagonizado esa pléyade de seres anónimos que pueblan las redes sociales y que, atacándola por el color de su piel, pusieron en duda su italianidad. Es por ello que Paola un día dijo basta y abandonó la selección italiana. Estaba cansada de que se pusiera en duda su nacionalidad. Incluso pocos días después de haber ganado el oro olímpico en París se llegó a vandalizar un mural que la presentaba a ella, jugando, con un balón con el lema “Stop racismo”. Un insensato repintó su cuerpo negro de rosa. No quería a una Egonu negra en su selección. Poco después otra persona, indignada, repintó de negro su cuerpo.
No solo anónimos han podido con la estrella del voleibol italiano, porque Egonu es un icono. También ha faltado a convocatorias de la selección nacional por razones nunca del todo aclaradas. Siendo una de las mejores jugadoras del mundo ha faltado en campeonatos, incluso llegando a poner en cierto peligro la clasificación en 2023 de las azzurre para los Juegos Olímpicos de París. Según la federación Paola había pedido un descanso, según otros existía una mala relación con el seleccionador, Julio Velasco. Nos creemos más esta segunda causa, porque en ocasiones, aun formando parte de la selección, Velasco la ha dejado en el banquillo. Sea como fuere Italia se clasificó para los Juegos, acudió a ellos con Egonu y ganó el oro, siendo ella declarada la mejor jugadora del torneo olímpico.
La jugadora padovana no solo ha sufrido ataques racistas en su vida, sino también de índole sexual al declararse abiertamente gay. Cuando perdió una final de un Mundial y una periodista le preguntó cómo había vivido los momentos siguientes se extrañó cuando la jugadora le dijo que había llorado y llamado a su novia para que la consolara. “¿Cómo es que tienes novia?”, le preguntó.
Paola Egonu puede parecer fuerte porque es reivindicativa y se ha convertido en abogada del cambio social, pero también quiere protegerse y, aunque es una persona popularísima, con cientos de miles de seguidores, imagen de marcas como Armani, que incluso ha copresentado el Festival de Sanremo o doblado a un personaje en la película de Pixar “Soul”, difícilmente concede entrevistas y rara vez lee lo que dice la prensa sobre ella. Conjugan en ella el ser una deportista estrella, de habilidades fuera de toda duda, pieza angular de los equipos en los que participa y, por otra parte, feroces ataques de personas que llamaremos insensatas, por utilizar un eufemismo. No es de color de rosa siempre la vida de una súper estrella del deporte.
Un comentario
Virginia Bernardi Garrido
Madre mía, siendo quien es, habiendo dado gloria a un país y que tenga que aguantar lo que aguanta!. Seguro que a la cara todos esos que la atacan seguramente la aplaudiran porque esa gente suele ser cobarde.