Entrevistas

VIKTOR AXELSEN, CAMPEÓN OLÍMPICO DE BÁDMINTON: EL EUROPEO QUE PUEDE CON LOS ASIÁTICOS

Cuando hablamos de bádminton hablamos principalmente de Asia. Varias naciones de ese continente dominan la esfera mundial del deporte de la raqueta y el volante, pero de vez en cuando se “cuelan” europeos como Carolina Marín o el danés Viktor Axelsen y ganan oros olímpicos. Éste lo hizo en el propio Japón, patria de una de las figuras mundiales del momento: Kento Momota. Axelsen se hizo con el oro en los Juegos de Tokio 2020 y lo hizo venciendo a Chen Long, el entonces vigente campeón olímpico. Al respecto el danés nos contó durante su entrevista: “En Tokio mi contrincante en la final era Chen Long, contra el que me he enfrentado en múltiples ocasiones y sabía que tenía posibilidades para ganarle y fue estupendo que fuera capaz de controlar durante casi todo el partido. Fue una experiencia genial”.

Sin embargo, no fue tan sorpresiva su medalla de oro en Tokio, un torneo en el que no perdió ningún enfrentamiento y que se recordará en su caso por el llanto que realizó al saberse ganador. El europeo ya había triunfado en numerosas pruebas internacionales del máximo nivel, en muchas ocasiones superando a los mejores jugadores asiáticos, además de haberse proclamado campeón del mundo en 2017, sin olvidarnos de su posición de número 1 del mundo. Axelsen no era en Tokio un recién llegado. Además, se preparó meticulosamente para los Juegos de Tokio, con entrenamientos muy concienzudos. Lo corrobora con sus declaraciones: Obviamente los Juegos Olímpicos es el evento más grande y más deportivo del mundo, por lo que vencer en Tokio para mí supuso la culminación de un sueño, un sueño que hice realidad allí. Esos Juegos fueron mi principal objetivo”. La falta de público y los estrictos protocolos anti Covid no desmerecieron para nada su oro olímpico en la capital nipona: “Claramente el ambiente que vivimos durante los Juegos de Tokio fue diferente debido a las medidas anti Covid. Lo puedo comparar a lo que viví en Río y puedo decir que hay algo especial en no tener público en las gradas. En esta ocasión no tuvimos espectadores pero eso no quitó nada del disfrute en haber ganado”.

Tampoco se estrenó Axelsen en el palmarés olímpico en Tokio, pues en la anterior cita de Río 2016 se hizo con la medalla de bronce, donde superó a otro chino (en este caso Lin Dan): “La medalla de bronce en Río 2016 ya supuso un logro importante para mí. Conseguir una medalla olímpica es un logro importante y fundamental en la carrera de un deportista, así que tener dos de ellas y que una sea de oro es obviamente un logro realmente grande para mí”. Pese a haberse hecho, de entre todos los entorchados que posee, con el oro olímpico, dicha medalla no supone un peso extra para él: “No siento una especial presión por ser ahora el campeón olímpico. Me siento afortunado por haber ganado en algunos de los mejores torneos del mundo, así que la presión ha estado ahí siempre, durante muchos años. No siento que ahora tenga más presión”.

Aunque, según afirme, “aún queda bastante tiempo para los Juegos de París”, sigue en su lucha por superarse a sí mismo: Quiero ver cuánto puedo mejorar, cuántas más victorias puedo conseguir, ser el mejor jugador posible en el que me pueda convertir. Hasta el momento creo que voy por el buen camino”. Sobre la distancia que aún separa al bádminton europeo del asiático, teniendo en cuenta que él es el primer campeón olímpico no asiático en 25 años, opina: Diría que somos un puñado de jugadores europeos que lo estamos haciendo realmente bien en el circuito internacional contra jugadores asiáticos. Sin embargo, aún siento que tenemos que seguir viendo que surjan más jugadores jóvenes europeos capaces de competir con los países asiáticos”. Dentro de esos pocos jugadores europeos de altísimo nivel se encuentra su compatriota Anders Antonsen (recordemos que Dinamarca es la potencia europea del bádminton, con gran cantidad de jugadores en todas las modalidades y un pasado de triunfos que se remonta ya a muchas décadas). Precisamente de Antonsen nos comentó: “Es siempre difícil cuando juego contra mi compatriota Anders Antonsen. Nos conocemos muy bien, así que los enfrentamientos entre nosotros se basan en controlar el juego de la mejor manera y en hacer unos poquitos errores menos que el otro”.

Su oro olímpico en Tokio no pudo ser celebrado en su país natal como se merecía debido a las restricciones derivadas de la pandemia, aunque Viktor paseó su medalla por numerosas televisiones y otros medios de comunicación daneses. El oro olímpico no ha cambiado sus rutinas ni su compromiso en su carrera profesional, en la que sigue, como ha dicho, luchando por superar sus límites una y otra vez. Como todos los grandes campeones.

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