Camino a Pekín

QUERALT CASTELLET: LOS JUEGOS OLÍMPICOS LE DEBEN UNA MEDALLA

La rider española Queralt Castellet tiene no una, sino varias espinas clavadas con la competición olímpica que tiene intención de sacarse en Pekín. Los de 2022 serán sus quintos Juegos Olímpicos que, si ya de por sí se puede considerar como un logro, lo es más teniendo en cuenta que disputa la a la vez técnica y físicamente exigente prueba del halfpipe donde la tendencia cada vez más es a que sus participantes sean tan jovencitas que algunas no son ni mayores de edad.

La catalana, que compaginó en sus inicios el snowboard con la gimnasia artística (llegó a ser campeona de España de salto y subcampeona en barra de equilibrio), tiene demasiadas cuentas pendientes que piensa cobrarse en los Juegos que se disputan en China. La primera deuda que quiere pagar será a Ben Jolly, el que fuera su descubridor, entrenador y pareja sentimental. Al año de acogerla como pupila Queralt ya acudió a unos Juegos Olímpicos (los de Turín 2006). Con él Queralt creció, y mucho, a nivel internacional. Su pérdida -Jolly falleció en 2015 después de haberle detectado dos tumores cerebrales- hizo replantearse las cosas a la rider, que se apartó durante un tiempo del snowboard. Afortunadamente reconsideró su decisión, porque intuimos que Queralt es sabedora de que aún le queda por hacer algo “grande” -más aún de lo que ya ha conseguido- en el deporte. Un deporte al que entró por simple casualidad, no habiendo nacido en ninguna localidad de montaña. Su madre practicaba esquí alpino, pero sus rodillas se dañaron con su práctica. Le recomendaron que se pasara a una tabla, donde los dolores serían más soportables. La afición de la madre se contagió a la hija hasta convertirse en la snowboarder española más laureada de la historia. Su palmarés incluye dos medallas en campeonatos mundiales, otras tres en los X Games de deportes invernales, seis victorias en pruebas de Copa del Mundo y otros once podios. Pero a Castellet le falta la guinda al pastel: una medalla en Juegos Olímpicos.

No se puede recriminar nada a Queralt sobre su 26º puesto en su primera participación olímpica, pues además de la edad sólo llevaba por entonces un año en el panorama internacional. En Vancouver 2010 (donde, por cierto, tuvo el honor de ser la abanderada) consiguió la tercera nota en la ronda de clasificación, pero esa brillante actuación no fue corroborada por un cuestión casi podríamos decir que burocrática. Tras clasificarse para la final fue a entrenar, pero una caída hizo que se golpeara la cabeza dejándola inconsciente. Fue trasladada al hospital de campaña creado ex profeso para la competición, donde mejoró, pero los jueces de la carrera no le permitieron participar en la final como medida de protección, perdiendo de esta forma una clara oportunidad de conseguir medalla. En la cita olímpica de Sochi incluso mejoró su papel en la clasificatoria, consiguiendo la segunda mejor nota, pero se cayó en la final y, finalmente, Queralt quedó en la 11ª posición. En Pyeongchang 2018 lograría su mejor puesto -hasta ahora- en unos JJ.OO. acabando séptima, lo que se traduce en un diploma olímpica, pero su trayectoria en todos estos años la hacen merecedora de subirse a un podio olímpico.

Foto de Reuters

Para Pekín se ha preparado a conciencia porque la situación de pandemia y extensión de la variante ómicron han hecho que no quiera arriesgarse a contagiarse, por lo que se ha “encerrado” en la estación suiza de Laax, donde ha estado apartada del resto, sin compartir hotel, y entrenando en su pista. Está completamente concentrada en conseguir esa medalla que le debe el mundo del snowboard. En Pekín competirá en halfpipe, una modalidad que ella define como “adrenalina, nervios y pasión”, pero Queralt ha tocado todos los palos del snowboard (Big Air y slopestyle). Ella ha sido una de las pioneras en trucos que ahora ve que las nuevas generaciones copian. Y tampoco lo ha tenido fácil desde el punto de vista económico. En 2019 anunció que no participaría en la Copa del Mundo de 2020 debido a una falta de recursos. Aunque sus resultados internacionales le hacían merecedora de ayudas por parte de la federación española esa ayuda tardaba en llegar. Sólo gracias a sus patrocinadores pudo seguir entrenando y viajando a los eventos deportivos. Las relaciones con la federación fueron tirantes, alegando ésta que Queralt no cumplía con todos los requisitos exigidos, como comparecer en las presentaciones de los equipos nacionales.

La rider española se encuentra en uno de los que pueden ser momentos culminantes a su carrera. Está más que motivada, aunque reconoce “tener mucha presión, como cada vez que llegan unos Juegos Olímpicos, pero tenerla significa que estoy en ellos”. El pipe del Parque de nieve de Genting le espera para entregarle lo que el snowboard siempre le debió a Queralt. Ahora sólo queda cobrarse la deuda pendiente.

Foto de David Ramos/Getty Images

Actualización: En los Juegos de Pekín 2022 Queralt Castellet por fin logró la ansiada medalla olímpica, venciendo la plata en la prueba de halfpipe de snowboard.

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