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NAIDAN TÜVSHINBAYAR: DE HÉROE OLÍMPICO A “VILLANO”

Ya se sabe que el carácter universal de los Juegos Olímpicos es una de sus características principales. En unos Juegos no solo participan los mejores deportistas estadounidenses, rusos, chinos, británicos, etc. Compite todo el mundo y dentro de todo ese “resto del mundo” hay también grandes campeones que incluso consiguen oros olímpicos y que, por descontado, no hay que despreciar. Entre ellos se encuentra el judoca de Mongolia Naidangiin (o Naidan, como se le conoce) Tüvshinbayar, un personaje que, como veremos, ha pasado en poco espacio de tiempo de héroe a villano.

Naidangiin hizo historia en la edición olímpica disputada en Pekín en 2008 cuando se hizo con el oro en la categoría de hasta 100 kilos. La hizo porque se convirtió en el primer campeón olímpico de su país y volvió a hacerla cuatro años más tarde cuando, en Londres 2012 consiguiera la medalla de plata y fuera, de esa manera, el primer atleta mongol en ser multimedallista en unos JJ.OO.

Antes de que abordemos por qué se le considera ahora el “malo de la película” examinemos sus experiencias olímpicas. En su debut olímpico consiguió el oro, con 24 años de edad. En Pekín 2008 pudo con el entonces vigente campeón olímpico y máximo favorito, el japonés Keiji Suzuki. Lo hizo en un minuto y 26 segundos con un ippon. En el resto de sus enfrentamientos hasta llegar a las semifinales el recorrido fue muy parecido, venciendo siempre con facilidad. Pero llegar a la final le iba a costar a Naidan, pues la semifinal ante el azerí Mövlud Miraliyev se dilucidó mediante un yuko en la muerte súbita del turno del llamado punto de oro. La final le enfrentó al kazajo Ashkat Zhitkeyev, con el que pudo nuestro protagonista gracias a un waza-ari. Además de propocionarle el oro al judoca de Mongolia le hizo ser recibido como un auténtico héroe en su país. Recibiría al poco los premios como “Atleta Nacional” y “Héroe del Trabajo”. En esos momentos su país se veía sumido en una serie de graves conflictos políticos que se habían desarrollado incluso en violencia. Su medalla, y no es exageración decirlo, marcó un punto de inflexión en la situación nacional que llevó la paz a su país, aunque fuera por un tiempo. Tanto valor se le dio.

Cuatro años más tarde Naidan se veía en el brete de defender su oro olímpico. Sin embargo, en las semifinales se lesionó en su rodilla izquierda pero logró llegar a la final, aunque allí no pudo hacer nada, ganando, eso sí, una meritoria medalla de plata. La lesión que había sufrido en semis no fue baladí, regresando a su país en silla de ruedas. No se frenó allí la exitosa carrera del judoca mongol, ya que siguió obteniendo medallas a nivel internacional. Volvió a ser olímpico en Río 2016, pero allí sólo acabó en el 17º puesto.

Su retirada del tatami no lo fue en absoluto del deporte, ya que fue elegido abrumadoramente presidente del Comité Olímpico Nacional de Mongolia exactamente el mismo día doce años después de su oro olímpico: el 14 de agosto de 2020. Y llegamos al punto negro de su historial. En abril de 2021 Tüvshinbayar fue encarcelado durante 20 días por el delito de “serio daño a la salud de otros”. Los hechos que le llevaron a la cárcel fue una agresión que cometió sobre un colega judoca (con medallas internacionales, por cierto) y supuestamente amigo íntimo del ahora presidente del Comité Olímpico de Mongolia. Como consecuencia, le provocó heridas en el cerebro que le llevaron al hospital, donde ingresó en condiciones graves hasta el punto de tener que estar en cuidados intensivos. La opinión pública criticó duramente en redes sociales al que fuera su ídolo anteriormente. Los detalles de la causa que llevaron a Naidan a provocar serias heridas a su amigo no se hicieron públicos. En cualquier caso, triste final para un otrora héroe nacional.

Foto de Getty Images

 

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