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AARON BLUNCK: SUPERANDO LOS RIESGOS DEL HALFPIPE

Aaron Blunck pasó a la historia del olimpismo con solo entrar a participar en los Juegos de Sochi y ser sorteado como primer participante en la prueba de halfpipe en la modalidad de esquí freestyle. Al debutar ese deporte en esa cita olímpica se convirtió así en el primer esquiador que realizó el recorrido por el tubo de nieve con esquíes, realizando a través de él diversos trucos. Así, de entrada, su nombre entró en los anales olímpicos. No le hizo ni falta conseguir medalla -de hecho, acabó en el séptimo puesto, lugar que repitió en su segunda participación, en Pyeongchang 2018-.

Este esquiador estadounidense empezó a esquiar con tan solo 18 meses de edad y participó en su primera competición de freestyle ¡con 8 años!. Su primer gran éxito lo consiguió en los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2012, donde obtuvo el bronce y han seguido en los siguientes años, incluyendo dos valiosos oros: uno en el Mundial que organiza la FIS y otro en los prestigiosos X Games.

Pero la historia que nos compete y que supuso un antes y un después en la vida (nunca mejor dicho) de Aaron Blunck tuvo lugar en octubre de 2020. Aaron se encontraba entrenando en Saas Fee, Suiza cuando sufrió un grave percance en el momento en que practicaba un truco extremadamente difícil: el doble cork 1440 en switch (es decir, entrando de espaldas). Se trataba de un salto que ya había logrado previamente en otros entrenamientos, aunque ni él ni ningún otro esquiador lo había realizado en competición oficial alguna. Blunck salió hacia afuera del medio tubo y dio dos vueltas antes de golpearse contra el borde del mismo. Primero dio con su hombro contra el suelo nevado, uno de sus esquíes salió volando y, como resultado, se rompió varias costillas, se fracturó la pelvis, se laceró el riñón e incluso se golpeó en el corazón y en un pulmón.

Foto de Hyoung Chang/The Denver Post

Blunck, en medio de terribles dolores, inmediatamente se percató de que la caída había sido grave, como lo era su estado general. Posteriormente confesó que, sinceramente, creyó que la caída iba a llegar a provocarle la muerte: “Me vi yendo directamente hacia la bolsa de plástico en la que colocan a los cadáveres”. Hacia los que acudieron a atenderle (en primer lugar, Mike Riddle, subcampeón olímpico de su misma especialidad) les pidió dos cosas: que les dijeran a sus seres queridos que les amaba y una tremenda frase: “No dejéis que me muera”. Posteriormente tuvo que ser trasladado en helicóptero a un hospital. Ya allí y pasado el peor primer momento, una doctora le confesó al atleta que había tenido mucha suerte en haber sobrevivido al grave percance. Esa mismo médico le reconoció que la recuperación que necesitaría sería de al menos seis meses pero, teniendo en cuenta que se trataba de un deportista y con muchas ganas de volver a competir, daba por hecho que ese periodo se recortaría. En efecto, volvió a la nieve al cabo de seis semanas. Para el mes de enero de 2021 ya estaba tomando parte en competiciones, como los exigentes X Games y, poco después, el Mundial de halfpipe de 2021.

Aaron Blunck lejos de asustarse o retirarse de su peligrosa especialidad, salió del incidente con más ganas, si cabe, de hacer algo grande en el deporte. Los Juegos de Pekín están cercanos, así que tendrá ocasión en ellos de dar el todo por el todo y conseguir por fin una medalla olímpica.

Foto de David Ramos/Getty Images AsiaPac

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