Camino a Tokio

TRI BOURNE: EN LA ÉLITE DEL VOLEY PLAYA TRAS SUPERAR UNA RARA ENFERMEDAD

Tri Bourne estaba destinado a hacer algo grande el deporte. Su propio nombre tiene estrecha relación con éste, pues se llama Tri porque sus padres eran triatletas. Lo que no sabían Peter y Katy Bourne es que su hijo iba a destacar en otra modalidad deportiva: el voley playa. También su lugar de nacimiento, en Oahu, Hawaii, le marcaría sin duda para escoger tan veraniega especialidad deportiva, aunque Tri comenzó, no obstante, en el voley sala, con un parón en el otoño de 2007 al ser operado de apendicitis. No sería su último contratiempo médico, para su desgracia.

Tri Bourne llegó a jugar en el extranjero -en Turquía y en Puerto Rico- en sendas ligas de voleibol…hasta que le tiró más su origen isleño y se pasó al voley playa, en 2013, siendo nombrado el mejor recién llegado en el AVP Tour. Al año siguiente ya representaba a su país en el Tour Mundial de la Federación Internacional, llegando a vencer en el Grand Slam disputado en Berlín. La promesa ya estaba convirtiéndose en realidad. Ese año subió de categoría, volviendo a ser nombrado mejor debutante del año, pero esta vez de la FIVB. Tri destaca en el aspecto ofensivo y lleva años situándose entre los mejores cinco de su país en ese aspecto. Junto a su pareja John Hayden fue nombrado Equipo del Año 2015 en Estados Unidos, potencia en su deporte. Sus estadísticas eran fenomenales: semifinalistas en 16 de 20 torneos jugados y 3 campeonatos de 9 finales.

Durante su tratamiento. Foto de tribourne.net

Y, entonces, Tri tuvo que parar obligatoriamente durante casi dos años debido a una enfermedad autoinmune que le atacó justo después de una agotadora temporada de clasificación para los Juegos de Río 2016. Su enfermedad se denomina dermatomiositis, que afectó a su tejido muscular inflamándolo y que causa debilidad en diferentes grados, hasta el punto de incluso poder afectar a acciones como el caminar, levantarse o vestirse. Es una enfermedad rara que tardó en descubrir, pues por los síntomas que presentaba se llegó a creer que padecía artritis reumatoide. Su condición fue empeorando hasta que en febrero de 2017 sus muñecas y tobillos eran el doble de su tamaño normal, lo que le impedía cerrar la mano. Sus músculos estaban también atrofiados. Tardaron cinco meses, mientras iba empeorando, hasta que por fin se le encontró la enfermedad que padecía. Hasta agosto de 2018 no pudo superarla (después de haber probado de todo, además de la medicina científica otros aspectos como la meditación, saunas infrarrojas, etc) y volver a las pistas. Durante sus dos años de ausencia Tri se convirtió en “la voz del voley playa” en las transmisiones en streaming. Se convirtió tan popular en esta tarea que llegó a tener más de un millón de espectadores por evento. También aprovechó ese tiempo de baja para crear un podcast sobre su deporte con la pretensión de ofrecer a los oyentes “el voley playa desde dentro”. Llamado “Sandcast”, ese podcast semanal tiene una fuerte influencia.

Pero Tri lo que quiere es estar en los Juegos de Tokio. Ya en la temporada de 2016 junto a su pareja John Hayden peleó por convertirse en la segunda pareja que representara a Estados Unidos en Río 2016. Acabaron como equipo reserva. Esa temporada, un poco agridulce, acabó al menos con la medalla de bronce en las Finales del FIVB World Tour. Ahora, como decimos, se prepara concienzudamente no solo en el aspecto físico, sino también el mental para estar en Tokio 2020. Sólo por el calvario que pasó durante dos años superando su rara enfermedad y la recuperación posterior ya merecería ser, finalmente, titular en unos Juegos Olímpicos.

Foto del Comité Olímpico de Estados Unidos

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.