Entrevistas

HOMBRADOS: “EN PEKÍN 2008 CONVERTIMOS UNA MALA SITUACIÓN POR NO LLEGAR A LA FINAL EN UN BRONCE POR EL CARÁCTER ESPECIAL DE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA”

José Javier Hombrados puede presumir de ser uno de los pocos españoles en haber logrado dos medallas olímpicas en un deporte de equipo. Lo hizo en el deporte del balonmano en dos ediciones separadas doce años entre sí. Él mismo nos explicó en esta entrevista exclusiva a Historias de los Juegos a qué se debió este intervalo de tiempo: La longitud en el tiempo respecto a las dos medallas olímpicas se debe a que nos iniciamos en el balonmano muy jóvenes. Tuve la suerte de compartir experiencia en la selección muy rápidamente. En aquel momento las normativas de los equipos olímpicos eran un poco más amplias y eso me dio la opción de poder entrar. A partir de ahí luego estuve en Atenas, Pekín y Londres y me salté Sidney, donde no pude estar porque no entré en el cupo de jugadores”.

El madrileño empieza por narrarnos su primera experiencia olímpica, en Atlanta 96: “Siempre cuando vas de pardillo todo es muy grande. El sistema de los Juegos era diferente al vivir en la villa olímpica, con su ambiente especial, muy ameno. Fue una vivencia espectacular. Tuve la suerte de convivir con los de waterpolo, que fueron oro. Conocí de primera mano esa relación del equipo español olímpico y fue fantástico. Además, conseguimos la primera medalla del balonmano español en unos Juegos Olímpicos, que es algo que siempre tendré como un grandísimo recuerdo. De aquella generación tengo la suerte de ser el único que sigue jugando”. En efecto, el portero sigue en activo a sus 48 años. Y no es su única ocupación relacionada con su deporte, pues es presidente de la Federación Madrileña de balonmano, algo que él define como que empezó con algo casual: Un grupo de gente quería que les ayudáramos en el balonmano en Madrid y lo que iba a convertirse en una ayuda al final se convirtió en una presidencia. No tengo más aspiraciones que ayudar donde estamos e intentar dejar un legado y que la gente valore el esfuerzo que hacemos a diario para intentar que el balonmano mejore”.

El portero de la selección española siendo felicitado tras lograr el bronce en Pekín 2008. Foto de EFE

Pero Hombrados nos sigue contando sus experiencias olímpicas como jugador: “Tardé en darme cuenta de lo que era mi primera experiencia olímpica. La segunda, en Atenas, la viví ya como un “pequeño veterano”, pero no tuvimos un buen resultado. La tercera la viví como veterano y con el mejor resultado porque una mala situación se convirtió en una medalla de bronce. La cuarta, en Londres, fue el momento más triste porque acabamos eliminados por un gol en el último segundo y fue mi última participación”. Profundizamos en los Juegos de Pekín, la vez de la que salió más satisfecho, aunque las cosas no empezaran bien para el combinado español, ya que quedaron cuartos en la fase de grupos; pese a ello, afirma: “los cruces nos ayudaron, aunque al final nos tocó jugar la semifinal frente a Islandia, que no era a priori uno de los países top. Cuando estábamos casi en puertas no supimos rematar, y ya no volverá ese puesto. Perdimos el pase a la soñada final olímpica contra un equipo inferior a priori y puso de manifiesto que es un tema de esfuerzo y de ganas y que los favoritismos a veces no cuentan y perdimos la opción de jugar la final. La medalla de bronce que ganamos, frente a Croacia, muestra que hemos sido siempre moralmente muy fuertes. El partido por el bronce siempre ha sido uno muy complicado y hay que estar muy mentalizado para poder superar la derrota del día anterior y ahí España tiene un carácter especial que nos hace mejores y con eso conseguimos doblegar a los croatas, que nos habían ganado en la fase de grupos. Pero nosotros vinimos a casa con una medalla y ellos no”.

Foto de EFE

José Javier Hombrados, entre otros múltiples títulos, se proclamó campeón mundial. Le proponemos una comparativa entre su oro mundial y sus bronces olímpicos: “La comparativa entre un oro mundial y una medalla olímpica es compleja, porque los Juegos son únicos y una medalla olímpica no está al alcance de cualquiera, son ciclos de cuatro años, es muy difícil entrar. Sí que es verdad que, una vez que entras, la competición tiene una exigencia menor que un campeonato de Europa en el balonmano, porque todo el balonmano se concentra en Europa. Yo me quedaría con el oro del Mundial porque es algo único”. Si el jugador del Guadalajara se queda con la medalla de oro mundial con lo que se queda de los Juegos Olímpicos es con su ambiente especial en la villa olímpica, de la que nos cuenta una anécdota sucedida en la edición de 1996 en Atlanta: “En Atlanta estábamos cerca del teléfono, en una época en la que aún no había móviles. Había un detector de alarmas y sin querer lo pulsé [cuando iba a llamar por teléfono] y aparecieron todos los bomberos, etc. Puse pies en polvorosa”.
Un hombre que ha sido más de 250 veces internacional, que ha jugado en diez equipos, que posee un amplio palmarés tanto con sus respectivos clubes como con la selección, sin embargo afirma que “nunca pensé en lo que podía haber conseguido, pero la vida se vive a cada minuto y hay que olvidarse de lo que has conseguido. La suerte es que la gente te recuerda por eso y te abre puertas, pero los títulos ahí están, es un esfuerzo que hemos conseguido, son grandísimos recuerdos pero ahora hay que seguir trabajando y pensar en el futuro”.

 

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