Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 78: JAPÓN-USA DE VOLEIBOL EN BARCELONA 92: LA POLÉMICA Y SU REACCIÓN

Otra historia insólita que se produjo en el seno de unos Juegos Olímpicos. Situémonos en los de Barcelona 92, competición de voleibol masculino. Estados Unidos se enfrenta a Japón. La potencia americana había ganado las anteriores dos citas olímpicas y aspiraba a revalidar una vez más el oro en la ciudad española (sólo había perdido uno de sus partidos jugados desde 1984). Uno de sus jugadores estrella era Bob Samuelson, que acabó liderando las estadísticas de su equipo en bloqueos y aces, además de estar en los primeros puestos de otras. No solo los fríos datos le situaban como un jugador fundamental en el equipo, sino que también lo era por su carácter entusiasta y lleno de energía que a menudo transmitía a sus compañeros hasta llevarlos a la victoria. Un jugador carismático de esos que se echan los partidos a la espalda y son catalizadores del ánimo para portar a sus equipos a la victoria final. Samuelson jugó todos los partidos del torneo, pero vamos a centrarnos en lo que ocurrió en este primero que le enfrentaba a Japón y en el que fue protagonista a su pesar.

Estados Unidos había perdido dos de los tres primeros sets. Con que Japón ganara un set más, se adjudicaba la victoria. El cuarto set marchaba con 14-13 a favor de los nipones -es decir, punto de partido para Japón ya que entonces los partidos se disputaban a 15 puntos- cuando se produjo la jugada polémica: el jugador Bob Samuelson debió de haber recibido una tarjeta amarilla por conducta antideportiva (los gestos le perdían a este sin duda, por otra parte, gran jugador) La cuestión es que habría sido la segunda, pues ya le habían sacado con anterioridad otra. La roja, tras una segunda amarilla, no solo significaría la expulsión de Samuelson, sino que, de acuerdo con el reglamento, se adjudicaría un punto al equipo contrario. Esto es, en este caso el punto de la victoria. Pero el árbitro Ramis Samedov, de Azerbaiyán, no se la sacó y el encuentro prosiguió…finalizando con victoria de Estados Unidos (eso sí, al límite, tras ganar 17-16 en el cuarto set y 16-14 en el quinto y decisivo).

Foto de: Ken Levine/ALLSPORT

Japón, lógicamente, reclamó. Y ganó el recurso. Pese a que la reunión del Comité del Control en cuyas manos estaba la decisión final se alargó por cinco horas, sus 24 miembros votaron unánimemente, concediendo la victoria final a la selección asiática. Lo insólito fueron las explicaciones que se dieron a continuación. El presidente de la Federación Internacional, el mejicano Rubén Acosta, lamentó la decisión y declaró que iba “a herir a mucha gente maravillosa de los Estados Unidos” (sic) añadiendo un innecesario “si pongo la mano sobre la Biblia he de decir que fue una decisión justa”. Las declaraciones del árbitro, causante del entuerto, simplemente no se entienden: “No quería que el partido acabara de esa manera, con un punto por penalización y por eso no saqué la segunda tarjeta amarilla”. ¿Incomprensible? Incomprensible e impresentable. El portavoz de la Federación Internacional declaró que la actuación de Samedov iba a provocar el final de su carrera, tras haber arbitrado en cuatro Juegos Olímpicos.

El propio Samuelson declaró que la decisión tomada les iba a ayudar a estimular de cara al resto de partidos que tenían que afrontar el resto del torneo olímpico: “Vamos a usar esta decisión para impulsar a nuestro equipo lo que queda de los Juegos”. El asunto no acabó ahí. Todos los jugadores de la selección de Estados Unidos, a sugerencia de su estrella Steve Timmons, se afeitaron al cero sus cabezas para igualar la de Samuelson, que padecía alopecia universalis (había sufrido caída de pelo en todo su cuerpo, incluyendo cejas y pestañas). Y, así, Estados Unidos continuó su periplo olímpico en cada partido del torneo de Barcelona 92 con la totalidad de sus jugadores completamente calvos, hasta llegar al partido definitivo que les llevó a conquistar una nueva medalla, aunque en esta ocasión fuera de bronce.

 

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.