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JAKKRIT PANICHPATIKUM: EL TIRADOR OLÍMPICO ASESINADO POR ENCARGO DE SU SUEGRA

Juegos Olímpicos de Londres 2012. Participa en el deporte del tiro olímpico por Tailandia Jakkrit Panichpatikum. Lo hace en tres modalidades, quedando en puestos modestos en todas ellas: 37º en la de pistola de aire 10 metros; 14º en la de pistola 50 metros y 15º en pistola rápida de fuego 25 metros. ¿Por qué hablamos de él, entonces? Desgraciadamente, no por algo que tenga que ver con su carrera olímpica y ni tan siquiera deportiva. Panichpatikum saltó a la luz pública meses más tarde al ser asesinado y, sobre todo, por las circunstancias de su asesinato.

El 19 de octubre de 2013 el tirador iba en su coche cuando, de improviso, fue asaltado por dos personas en moto las cuales le dispararon hasta tres veces en pecho y abdomen. Jakkrit murió casi enseguida, camino del hospital. El asunto empieza a enredarse a partir de entonces. La policía tailandesa pensó en un primer momento que el asesinato se había debido a un ajuste de cuentas por asuntos de juego o drogas, pero asimismo sospecharon que la causa podría deberse a un asunto pasional. En efecto, pasadas tres semanas saltó la bomba: la suegra del tirador olímpico habría sido la encargada de contratar a los asesinos materiales. Fue otra mujer la que se puso en contacto con la policía para dar el dato. Se trataba de una paciente de la mujer de Panichpatikum, médico de profesión. Dicha paciente habría sido la que habría ejercido de contacto entre la suegra y los matones por intermediación también de un abogado, cerebro del asesinato.

La esposa y la suegra del tirador. Foto de Apichit Jinakul

Los sicarios fueron hallados y detenidos. Y entonces llegó otro de los momentos cumbres: en plena transmisión televisiva en directo el 11 de noviembre la suegra del deportista confesó haber encargado la muerte de su yerno. ¿Motivos? Los malos tratos que éste ejercía sobre su mujer. La investigación que siguió encontró ciertos los maltratos. Llegaron a ser de tal calibre que incluso Jakkrit había llegado a amenazar con un arma a su mujer, a la vez que la insultaba -en presencia de su suegra-. Los maltratos, realizados durante los seis años de matrimonio, habrían causado también el aborto natural del tercer hijo de la pareja. Desde que acabaron los Juegos de Londres la esposa del tirador había notado que Jakkrit había estado usando drogas duras y sus abusos hacia ella habían aumentado. Llegó a ser arrestado y acusado de intento de asesinato, asalto, posesión ilegal de armas de fuego, comisión de actos violentos, resistencia al arresto, resistencia a un análisis de sangre para determinar si había usado drogas y, por último, intimidación a testigos. Así las gastaba el tirador olímpico (lo cual no justifica su asesinato, dejémoslo claro).

Todo hacía prever que el asunto, ya de por sí enredado, acabaría ahí, tras la confesión de la suegra, con la detención de la misma y los sicarios, pero judicialmente se complicó. Desde el primer momento la suegra negó el conocimiento de su hija del plan, pero el juez no la creyó. Nitiwadee (que así se llamaba la ya viuda de Jakkrit) fue acusada de haber organizado el crimen debido a los continuos malos tratos recibidos. Es más: el 19 de diciembre de 2016 fue sentenciada a la pena de muerte, ella y el abogado Santi Thongsem por mediar en el contrato de los dos sicarios. Éstos fueron condenados a cadena perpetua.

Tenemos que volver al pasado para seguir explicando el enredo. Como hemos dicho, Jakkrit llegó a ser arrestado en su día (de hecho, en el momento de su muerte se encontraba en libertad bajo fianza). El tirador, al salir de la cárcel, encontró en falta algunas de sus acciones guardadas en su caja de seguridad personal, acusando a su esposa del robo mientras él estaba prisionero. Nitiwadee lo negó todo, alegando que el contenido pertenecía a los dos en conjunto y que también ella poseía una llave. La mujer contó además que se llevó las acciones porque, estando arrestado, Jakkrit la había amenazado con que sacaría todo de la caja fuerte y lo gastaría en otra mujer. En septiembre de 2013 hubo un intento público de arreglar las cosas en la pareja, con posado incluido de ambos con un ramo de flores. Eso ocurrió un mes antes del asesinato. Un asesinato al que Nitiwadee acudió presta -avisada por una persona de servicio de la pareja- intentando resucitar el ya cadáver de su marido. Pero, como hemos visto, el juez consideró que Nitiwadee había sido el cerebro del crimen.

No acabó aquí esta crónica negra. La lentitud de la justicia salvó la vida de Niriwadee. El Tribunal de Apelación exculpó a la doctora Nitiwadee…y pasó a acusar en firme a su madre. Habían pasado ya cinco años desde el crimen y no se habían encontrado pruebas concluyentes hacia la esposa del tirador, pero sí se determinó que su suegra había sido la encargada de idear el asesinato. La sentenciaron a la pena de muerte, que rebajaron a cadena perpetua por los útiles testimonios que había aportado. Sí que se sentenció a muerte al abogado que hizo las labores de intermediario, mientras que los autores materiales compartirían el mismo destino que la suegra.

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