Heroínas olímpicas

NICOLA ADAMS: LA HISTÓRICA PRIMERA CAMPEONA OLÍMPICA DE BOXEO Y SUS AVATARES

Para ser leyenda en el deporte -y en el olimpismo- hay que estar hecho de una pasta especial, algo que le sobra a Nicola Adams, cuyo nombre figura en los anales de los Juegos Olímpicos al convertirse en la primera campeona olímpica de boxeo. Cuando empezó a practicarlo aún no era olímpico este deporte en la categoría femenina. De hecho, sólo en 1996 se levantó la prohibición sobre el boxeo femenino y la Asociación de Boxeo Amateur de Inglaterra abrió la puerta a las mujeres. Ese mismo año sería cuando Nicola empezaría en el deporte que le llevó a la cumbre.

Corren varias versiones sobre cómo se inició esta británica nacida en Leeds en este deporte. Nos quedamos con la más plausible, que cuenta que, siendo aún muy niña, su padre les enseñó a ella y a su hermano la célebre película sobre el histórico combate entre Mohamed Ali y George Foreman celebrado en Kinshasa en 1974. Se cuenta que en ese momento la jovencita decidió que quería convertirse en una “nueva Ali”. Su madre entonces le concedió el deseo de empezar a practicar el boxeo y la inscribió, con 12 años, en un gimnasio. Un año más tarde ganó su primer combate pero tardó otros cuatro en encontrar otro oponente contra la cual enfrentarse. Entretanto, la madre de Nicola la enseñó a creer en sí misma. Fue ella la que le sirvió de inspiración más “tangible”, frente a su admirado Ali. Su madre no lo tuvo fácil en proporcionar bienestar a sus hijos, teniendo que aceptar varios trabajos a la vez, estudiar para mejorar sus cualificaciones que le permitieran aspirar a mejores puestos de trabajo y, por si fuera poco, dejar a un marido que abusaba de ella.

Para que Nicola Adams pudiera seguir participando en competiciones necesitaba un patrocinador, cosa nada fácil porque los comienzos del boxeo femenino definitivamente no eran rentables económicamente. La propia Nicola tuvo que ponerse a trabajar como extra en telenovelas británicas (como las archipopulares “EastEnders” o “Coronation Street”), pero la parte deportiva marchaba viento en popa, consiguiendo logro tras logro en competición. En esas, llega un infortunio inesperado: en 2009 se cae por las escaleras cuando se dirigía a un combate. Con la columna fracturada ganó la pelea. Sin embargo, la lesión fue grave, hasta el punto de poner en peligro la continuación de su carrera. Tras tres meses en el hospital retomó la competición un año más tarde y lo hizo a lo grande, proclamándose subcampeona mundial.

Segundo oro, en Río 2016. Foto de Getty

Nicola, con sus éxitos deportivos, se fue acercando a la fecha y la competición más importantes de su vida: los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Iban a ser en su país y el debut del boxeo femenino en unos Juegos, 116 años después de que lo hiciera en categoría masculina. La excusa para tan injustificado retraso se basaba en, pásmense, la siguiente explicación: “El síndrome premenstrual hace que las mujeres sean emocionalmente inestables”. Sic. La histórica primera final olímpica, que disputó la local contra la china Ren Cancan, puso en pie al público del ExCeL. Los gritos de “Nicola! Nicola!” y las palabras de ánimo de su entrenador en la primera pausa incidieron sin duda en que venciera a la china, quien la había ganado en los dos Mundiales previos. Sobra decir que con esta victoria Nicola Adams hizo historia.

La británica no paró allí, sino que sus victorias continuaron. Nicola quería seguir haciendo historia y vaya si lo consiguió. En Río revalidó el título olímpico donde, por cierto, volvió a encontrarse con su vieja rival Ren en semifinales. Ganando a la francesa Sarah Ourahmoune Adams se convirtió en leyenda. Sólo unos meses más tarde se pasó al profesionalismo, pero sólo ha podido disputar seis combates. Decidió retirarse -invicta, eso sí, con cinco victorias y un nulo en campo profesional- y cuando aún tenía aspiraciones para ser de nuevo olímpica (y oro) en Tokio 2020 por una causa de peso: los médicos le advirtieron del peligro de perder la visión en un ojo si recibía algún impacto más.

Se va una campeonísima, pero seguimos teniendo a una luchadora de la vida, que ha trabajado, por ejemplo, peleándose en el Comité Olímpico Internacional para la financiación del boxeo femenino. Asimismo es embajadora de la organización Lucha por la Paz, a la que posiblemente ahora tendrá más tiempo para dedicar. También es una persona muy influyente en su país, tanto que el diario “The Independent” la nombró la persona LGTBI más influyente de Gran Bretaña en 2012, ya que se convirtió en la primera persona abiertamente bisexual en ganar una medalla de oro olímpica en boxeo. Declara haberse sentido siempre apoyada anímicamente y la verdad es que, como dijo el Chef de Mission del Team GB en Río 2016: “Es difícil imaginar a un deportista más querido por el público británico”. Campeona, invicta, pionera, luchadora e inspiradora (muchas son las chicas que se han dedicado al boxeo al verla a ella) son las palabras que definen a Nicola Adams.

Tras proclamarse primera campeona olímpica en Londres 2012. Foto de EPA

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