Paralímpicos

MELISSA STOCKWELL: LOS JUEGOS PARALÍMPICOS CUMPLIERON SU SUEÑO

La estadounidense Melissa Stockwell siempre tuvo el sueño de convertirse en deportista olímpica y lo consiguió, curiosamente, cuando parecía que esa posibilidad se le escapaba para siempre. Atlética y amante de los deportes, despuntaba en gimnasia. Tras graduarse en la universidad decidió apuntarse al ejército de un país, el suyo, que estaba en plena guerra con Irak. Allá fue la de Michigan protagonizando tan solo un mes después de su llegada un triste dato al convertirse en la primera mujer soldado en la historia de su país en perder una extremidad en combate activo. Ocurrió cuando el vehículo que ocupaba fue alcanzado por una bomba. Irónicamente, ese fue el punto del inflexión que la convirtió en campeona deportiva.

Premiada con el Corazón Púrpura y la Estrella de Bronce por su servicio, Melissa iba a conseguir otras medallas de signo bien distinto con el tiempo, pero ese pensamiento era el último que se le pasaba por la cabeza cuando despertó en la sala de urgencias del hospital de Bagdad en el que fue atendida. En ese momento ni siquiera sabía de la existencia de los deportes paralímpicos. Les habló de ellos meses más tarde un tal John Register, del programa de veteranos y militares del Comité Paralímpico de Estados Unidos. De repente vio un doble sentido a los Juegos Paralímpicos: le podrían proporcionar por una parte su sueño de ser deportista olímpica y, por otro, representar a su país, si no ya en los campos de batalla sí en las pistas deportivas; mucho mejor. Antes de lanzarse a la nueva aventura Melissa pasó por numerosas intervenciones e infecciones pero exactamente 52 días después de perder su pierna ya contaba con una prótesis que la haría de nuevo una persona independiente.

A finales de 2007 (su accidente se produjo en abril de 2004) empezó a entrenar más que seriamente a la órdenes de Jimi Flowers, que la hizo centrarse en la natación. Él le enseñó el camino del trabajo duro y de la confianza en sí misma. Dio sus frutos, aunque no fuera en su primera experiencia en unos Juegos Paralímpicos, los de Pekín 2008. En ellos nadó en las pruebas de 100 y 400m libre y 100m mariposa. No conseguiría aún medalla, pero sí tener el honor de portar la bandera de su país en la ceremonia de clausura. Y, compitiendo en Pekín 2008, Melissa Stockwell también conseguiría otro logro, bien distinto del “logrado” de ser la primera soldado herida en combate: fue la primera veterana de la guerra de Irak en clasificarse para unos Juegos Paralímpicos.

Después de esta experiencia Melissa descubrió el paratriatlón y a partir de ese -otro más- descubrimiento no dejó ya esta especialidad deportiva. La diferencia fundamental con el triatlón común es que los paratletas no tienen colocada su prótesis al nadar y al hacer la transición al ciclismo han de colocarse lo más rápidamente posible la misma antes de montarse en la bicicleta. Este deporte, que iba a hacer su debut olímpico (paralímpico en realidad) en los Juegos de Río 2016, apasionó a la ex militar y no solo eso: realizado ya el sueño de ser deportista olímpica, la recientemente descubierta por ella disciplina iba a proporcionarle su primera medalla paralímpica: el bronce en los Juegos de Río.

La vida de Melissa Stockwell es plena gracias a su dedicación al deporte paralímpico. Trabaja en el proyecto “Guerrero Herido”, el mismo que le enseñó a caminar, correr, nadar, ir en bicicleta y hasta esquiar cuando tuvo que usar prótesis; ha cofundado el club de paratriatlón Dare2Tri y así desarrolla otro de sus sueños: proporciona a otras personas sin extremidades la oportunidad de experimentar el deporte por medio del paratriatlón; participa en todas las organizaciones que requieren su presencia para servir de inspiración a otros en su misma situación; da charlas motivacionales y ahora sueña con correr la prestigiosa maratón de Nueva York. Incluso ayuda a las personas sin extremidades de una forma aún más práctica al convertirse en protésica de profesión. En su país es muy conocida, ya que ha sido portada de medios como Sports Illustrated, Chicago Tribune, People o protagonizado el documental “De Bagdad a Pekín” sobre su recorrido vital desde la guerra hasta los Juegos Olímpicos.

Más allá de sus medallas, premios y condecoraciones (que son más que los nombrados aquí) el legado de Melissa Stockwell es el mensaje que transmite y que pone en acción: dar una nueva oportunidad vital a los discapacitados a través del deporte. El agradecimiento que quiere mostrar a aquellos que la ayudaron en su momento lo quiere revertir en otros en sus mismas circunstancias. A ello dedica su vida con todas sus fuerzas, y tiene muchas.

Foto de Getty Images

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