Paralímpicos

SEAN POLLARD: EL PARALÍMPICO DE SNOWBOARD QUE PERDIÓ LOS BRAZOS ATACADO POR TIBURONES

Sean Pollard era un electricista australiano que practicaba surf e incluso había jugado en el equipo de fútbol americano de South Bunbury. ¿Qué por qué hablamos de él en estas páginas? Pues porque ha llegado a ser medallista en para snowboard en los Juegos Paralímpicos de Pyeongchang tras sufrir la vivencia más dramática de su vida.

El 2 de octubre de 2014 Sean se dispuso a practicar uno de sus deportes favoritos, el surf, en la playa de Kelpids, al este de la localidad australiana de Esperance. De repente, fue atacado por dos tiburones. El primero le llegó por detrás para más tarde enfrentarse a él por delante. Sean recuerda a la perfección sus oscuros ojos, “los más negros que hubiera visto nunca”. Para entonces el tiburón ya había mordido sus dos brazos, que estaban en su boca. A partir de ese momento Sean no recuerda nada, salvo encontrarse rodeado de sangre en el agua. Entonces llegó un segundo tiburón, seguramente atraído por la cantidad de sangre que flotaba en el mar. Milagrosamente una ola impidió que accediera al surfista, es más: esa ola le arrastró hasta la costa, donde fue rescatado inmediatamente por su novia, que se encontraba allí, horrorizada por lo que acababa de contemplar. Cuatro extraños que también se hallaban allí y que conocían primeros auxilios se los aplicaron en un primer momento. Seguramente ninguno de los presentes pensó que Sean podría sobrevivir al ataque. La cantidad de sangre que perdió fue tal que tuvo que necesitar de siete transfusiones que totalizaron tres litros, además de la friolera de 150 puntos para cerrar las heridas causadas, por no hablar de las semanas que tuvo que pasar en el hospital.

Y es después cuando Sean Pollard, claramente a raíz de este gravísimo incidente, no solo cambia radicalmente su vida, sino que entra en el mundo del deporte de élite. En su caso, del deporte paralímpico y por ello hablamos de él. Sean Pollard ni siquiera había visto nunca la nieve, así que difícilmente podía imaginarse que acabaría siendo medallista en un deporte de invierno. Fue en una vacaciones en Canadá que realizó al año de sufrir el ataque que hemos descrito. En el país norteamericano Pollard, además de la nieve, vio una competición de snowboard y se entusiasmó. A su vuelta a Australia se apuntó a un campamento de este deporte realizado por el Comité Paralímpico de su país y llegó a recibir más de 100.000 dólares donados por la comunidad local de Bunbury para ayudarle en la financiación de operaciones que requería.

Es indudable -y el propio Pollard lo reconoce- que su experiencia previa y su habilidad en el surf, así como con los patines, le ayudaron para su nuevo deporte, que comparte con aquéllos algunas características físicas que sin duda le han servido de ayuda. Pronto Sean Pollard consiguió resultados más que satisfactorios en su nueva especialidad deportiva. Es evidente el entusiasmo que demuestra, ya que, además de centrarse en el para snowboard, concretamente en la especialidad de snowboard cross, Sean no ha abandona la práctica del surf y del skateboarding. En Pyeongchang 2018 consiguió el bronce en para snowboard, pese a que la salida de la pista no le favorecía. Al faltarle los dos brazos, Sean encuentra dificultades en impulsarse en la salida. Cuanto más vertical es ésta, mejor para él. En el caso de la pista surcoreana ésta resultó ser demasiado plana pero, en cualquier caso, Pollard se las arregló para realizar una buena carrera, consiguiendo subir al podio.

En su caso se ha cumplido una vez más la historia de un deportista paralímpico que se convierte en ello -y, mejor aún, en medallista- tras un cambio radical en su vida debido a un grave accidente. El aspecto positivo del ataque sufrido por Pollard ha sido su faceta deportiva de alto nivel, de la que antes carecía.

Foto de Lintao Zhang/Getty Images

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