Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 64: GILDA MONTENEGRO PROTAGONIZÓ EN BARCELONA 92 UNO DE LOS MOMENTOS OLÍMPICOS MÁS OLVIDABLES

En el verano de 1992 la costarricense Gilda Montenegro jamás habría soñado que pocas semanas más tarde se convertiría en deportista olímpica. Porque Gilda no era ni tan siquiera deportista, si acaso practicaba deporte en su tiempo libre. En realidad, todo hay que decirlo, su profesión sí requería ciertas habilidades físicas, pues era guía de rafting en su país natal. Fue precisamente el director de la empresa en la que trabajaba quien le ofreció ser olímpica. Al fin y al cabo era a su vez dirigente del piragüismo en su país. A falta de un mes para el inicio de los Juegos de Barcelona 92 Costa Rica recibió una invitación para una prueba que volvía al calendario olímpico 20 años después de su última aparición: el piragüismo en aguas bravas.

Así pues, tenemos a Gilda Montenegro con un escaso mes de margen para practicar una modalidad que le era completamente nueva. Existen dos grandes, enormes diferencias entre el rafting y la especialidad por la que se convertiría en olímpica la costarricense. Bueno, tres si consideramos que la olímpica sería individual, con una nave que nada tiene que ver con la del rafting. Las otras dos grandes diferencias son que se desarrolla en un canal artificial y que hay puertas. Si se tocan o si se saltan se producen puntos de penalización. Gilda jamás hasta entonces había practicado un recorrido con puertas, pero aceptó con valentía el reto porque sintió que alguna tenía que ser la primera mujer de su país (incluso de su continente) en abrir brecha. Sin una primera, no hay una segunda.

Lo que no se esperaba es que pasaría a la historia olímpica debido a un desastroso papel que incluso podemos calificar de ridículo sin temor a exagerar. Así fue tratado por la prensa mundial y hasta hoy en día se recuerda su actuación y se la clasifica en las listas de las peores actuaciones olímpicas.

La prueba de Barcelona 92 se disputaba en dos mangas y se tenía en cuenta el mejor recorrido. En su primera manga, la centroamericana tenía como único objetivo acabar el recorrido, pero no lo consiguió ni de lejos. Además de penalizaciones por toques en dos ocasiones llegó a volcar su kayak. Del primer vuelco pudo recuperarse pero del segundo poco sabemos ya que, ante tamaño descalabro, incluso parece que la televisión se “avergonzó” de proseguir con el desastre de la costarricense y dejó de emitir su manga cuando ésta ya llevaba 250 puntos de penalización. Pese a que 250 puntos ya eran una barbaridad (entre todas las que la habían precedido sumaban 15 puntos) no se quedó en esa infame cifra, sino que acabaría totalizando 470. Decir que todas las demás participantes juntas habían obtenido 535 puntos de penalización. Su actuación tuvo de todo, ya que llegó a golpearse la cabeza con el fondo -de cemento- del canal artificial. Afortunadamente, contaba con el obligatorio casco.

Montenegro disponía de una segunda oportunidad para enmendar el entuerto. Sería difícil que estropeara lo hasta ahora realizado. En la segunda manga pretendió mejorar su actuación realizando más zigzagueos, necesarios para poder pasar de puerta en puerta. Se volvió a caer. Acabó en el puesto 26. Lo curioso es que Gilda se empeñó en ser olímpica “por derecho”, es decir, sin invitación. Y así, se clasificó para los Juegos de Atlanta 96. Decimos lo curioso porque, pese a contar con más experiencia en Atlanta su puesto final empeoró el de Barcelona 92, ya que finalizó en 28º lugar. Ante todo quería acabar el recorrido limpiamente, sin penalizaciones, aunque le costara mucho tiempo. Pero Gilda tuvo que superar varios miedos: al recorrido, a la presión de las críticas de muchos que hicieron pública su opinión de que no tenía derecho a participar en unos Juegos Olímpicos y, asómbrense, superar su miedo al agua. Si lo unimos a que apenas contaba con financiación para contar con material y embarcación mínimamente aceptables la suma de factores nos da como resultado…otro desastre.

Como curiosidad decir que Gilda está casada con Oliver Fix, un alemán que se proclamó campeón olímpico en Atlanta en la modalidad, también dentro del piragüismo, de K1 (la misma que disputaba Gilda en su modalidad femenina). En la actualidad Gilda tiene una consultoría cultural y educativa que presta servicios a la comunidad. Se muestra feliz por su pasado olímpico, por muy bochornoso que su papel pudiera parecer. Algunos pensarán que no tendrían que tener cabida en los Juegos Olímpicos casos como este, de participación de personas que apenas han tenido contacto con el deporte. Otros, por el contrario, creen que sólo así se puede promocionar un determinado deporte en ciertos países. Sea como fuere, el paso de Gilda Montenegro por los Juegos Olímpicos no ha resultado desapercibido.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.