Heroínas olímpicas

CAMILLE MUFFAT: LA CAMPEONA OLÍMPICA QUE MURIÓ AL QUERER VIVIR

La nadadora francesa Camille Muffat buscaba nuevos retos tras su retirada de la competición. Se había convertido en la sensación de su deporte en el país galo, tras igualar en los Juegos de Londres a las anteriores dos mejores nadadoras de su país de toda la historia: Micheline Ostermeyer y su casi contemporánea Laure Manaudou, a la que iba “robando” récord tras récord. En esos Juegos, los que marcarían el momento más álgido de su carrera, Camille se colgaría al cuello tres medallas, cada una de un metal diferente. Pero la durísima vida de entrenamientos, que la obligaba a no abandonarlos ni siquiera un día por semana, la había hartado. Camille estaba agotada, ya había conseguido todo lo que soñaba (ser campeona olímpica) y no se veía con posibilidades no ya de superar lo alcanzado, sino tan siquiera de igualarlo. Así que dio por finalizada su carrera como nadadora a una edad aún algo temprana, a los 24 años, aunque ya llevaba más de uno, justo tras sus éxitos en Londres 2012, renqueante, lejos de sus mejores actuaciones.

Cuando decidió colgar el gorro de baño y salir de esas piscinas a las que tantas horas de su vida había dedicado la atleta olímpica realizó un giro brusco en su vida: quería “vivir”, quería plantearse nuevos retos, quería hacer cosas que tantas horas de entrenamiento en los centros acuáticos le habían impedido. ¿Qué mejor que participar en un reality al aire libre donde tendría que mostrar sus dotes y capacidades para sobrevivir en la naturaleza? El programa “Dropped” de la televisión nacional francesa le ofrecía a ella y a otros deportistas, entre otros, tales como los también olímpicos Alexis Vastine (boxeador), Florence Arthaud (regatista) o el también nadador Alain Bernard esa oportunidad. Camille no lo dudó, ignorante -faltaría más- de que dicha participación sería lo último que haría en la vida. El 9 de marzo de 2015, cuando contaba 25 años de edad, el helicóptero que la trasladaba a ella y a muchos otros participantes del concurso en la localidad argentina de Villa Castelli chocó contra otro helicóptero. No hubo supervivientes. Se salvaría, eso sí, el también campeonísimo de la natación gala Alain Bernard ya que no pudo subirse al vehículo por exceso de peso en el mismo.

La conmoción no solo abrumó al país natal de las víctimas o a los amantes del deporte en general. No había hecho falta, como ocurre en tantas ocasiones, que en este caso la campeona olímpica de natación falleciera para realizarle un merecido homenaje, pues ya un año antes, cuando anunció su retirada, el Gobierno francés otorgó a Muffat la designación de Caballero de la prestigiosa Legión de Honor. Y es que era mucho lo que esta joven nadadora había dado a su país. Las horas y horas de sacrificio (la apodaban Madame 100% por su entrega) entrenando habían dado sus frutos, y eso que en un momento dado de su carrera hubo muchas dudas. Fue entonces cuando su entrenador Fabrice Pellerin tomó una decisión que resultaría fundamental para hacer un cambio en su carrera a mejor: Camille, que tocaba todos los palos al ser una nadadora de estilos que dominaba especialmente la braza y el crol, abandonó las pruebas de estilos, a instancias del citado Pellerin, para dedicarse por completo al estilo libre. Acompañado, además, de un exigentísimo programa de entrenamientos de cara a los Juegos de Londres.

Esos Juegos de Londres iba a ser la piedra de toque de toda la carrera de Camille Muffat. Entonces aún no lo sabía, aunque lo intuía, pero toda su carrera iba a girar sobre ellos. Aunque Camille ya había sido olímpica en Pekín 2008 gracias a sus éxitos y marcas donde iba rebasando récords nacionales de Laure Manaudou según iba compitiendo, finalmente decepcionaría en la cita olímpica, consiguiendo ser finalista únicamente en una de las tres pruebas a las que se había presentado y yéndose de Pekín más que con un quinto puesto en los relevos 4x200m libres.

Fue en el cuatrienio posterior cuando Muffat realizó ese cambio fundamental en su carrera, aconsejada por su entrenador Pellerin. Los cambios dieron sus frutos, acompañados de triunfos y récords. En los Juegos Olímpicos de Londres Muffat se alzó con el triunfo en su prueba estrella, los 400 libres, que fueron acompañados por un nuevo récord olímpico. En los 200 libres se hizo con la plata, mientras que completó su medallero con el bronce de los relevos 4×200 libres. La dura preparación de cara a Londres 2012 dio resultado, sí, pero tras ella la nadadora se resintió física y mentalmente. Su nivel bajó hasta convertirse en algo decepcionante en el subsiguiente Mundial, celebrado en Barcelona en 2013. Fue tras el mismo cuando la nadadora de Niza se concienció en que conseguir éxitos en la siguiente cita olímpica llevaría aparejado una vida de sacrificios que ya había vivido, con el hándicap de que ya había conseguido lo que perseguía y, por tanto, la fuerza moral necesaria para empujarla de cara a conseguir sus logros había disminuido. Aun así, prosiguió unos meses más, con un ritmo menor de trabajo, hasta 2014. Ese año triunfó en cuatro pruebas del campeonato nacional, valedero para la clasificación para el Europeo. Sin embargo, poco antes de la celebración de éste, Camille anunció su retirada. Eran demasiadas las presiones que sufría y quería dedicarse, según comunicó, a una “mejor vida”. Por desgracia, solo pudo cumplir varios meses de esa nueva vida que le esperaba.

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