Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 63: LA FINAL MASCULINA DE LUGE EN PYEONGCHANG 2018 DEJA BOQUIABIERTOS A TODOS

Todos se esperaban en la final individual masculina del luge en los Juegos de Pyeongchang que el germano Felix Loch hiciera historia. Muchos confiaban en él para que igualara el récord de su compatriota Georg Hackl y ganara el oro en tres Juegos Olímpicos de forma consecutiva. Loch ya tenía los oros de Vancouver y Sochi y todo hacía prever que iba a alcanzar su tercer oro en la localidad surcoreana. Los Juegos Olímpicos se disputan a cuatro mangas, en lugar de las dos habituales en competiciones como la Copa del Mundo. De haber sido así, estaríamos hablando de un Loch de récord, pues incluso después de tres mangas en Pyeongchang 2018 iba liderando la clasificación. Sin embargo, un error en su pilotaje en la cuarta y última manga le hizo no solo no igualar a Hackl sino quedarse incluso fuera del podio, acabando finalmente en una quinta posición.

Si ya este hecho era noticia la sorpresa se redondeó con el nombre del nuevo campeón olímpico: un hombre que había tenido dificultades hasta para entrar a formar parte de su equipo nacional: el austriaco David Gleirscher. Por delante de él en su propia escuadra estaban situados Wolfgang Kindl y Reinhard Egger. El primero de ellos estaba realizando una temporada en la Copa del Mundo de ensueño. De hecho, finalizaría al término de ésta en segunda posición y en la primera -y campeón, por tanto- en la modalidad sprint. Era sin género de dudas el favorito del equipo austriaco. Egger estaba distanciado respecto a Kindl pero su palmarés era mejor que el de Gleirscher.

David Gleirscher celebra su oro. Foto de Daniel Karmann/dpa

El campeón dejó con la boca abierta a todos: espectadores, favoritos, compañeros de selección y a sí mismo. Al fin y al cabo jamás antes en su carrera deportiva había pisado ningún podio, salvo en su etapa junior. Sirva de ejemplo mencionar el puesto que ocupó en el Mundial anterior a los Juegos: el 49º. Ni siquiera a nivel de campeonatos Europeos sus prestaciones hacían pensar en una medalla olímpica, mucho menos de oro. Sus compatriotas confiaban mucho más en Kindl para que se rompiera la racha de 50 años sin oro de algún austriaco en la prueba individual, algo que fue logrado por última vez por Manfred Schmid en los Juegos de Grenoble 68. Kindl no les proporcionaría esa alegría, pero sí un impactante Gleirscher.

Si nadie se esperaba el triunfo del finalmente ganador igual sorpresa sería el merecedor de la medalla de plata, el estadounidense Chris Mazdzer. Estaba en el cuarto puesto tras las dos primeras mangas, disputadas la primera jornada del sábado. Sabedor de que era su oportunidad para lograr una medalla olímpica si superaba a uno de los atletas que tenía delante salió en la segunda y definitiva jornada a dar el todo por el todo. Lo consiguió: batió el récord de la pista en su tercera bajada. Subió de un cuarto a un segundo puesto que ya no abandonaría. Si Gleirscher hacía historia para el luge austriaco lo mismo hacía Mazdzer para el de Estados Unidos, pues nunca antes un atleta de este país había logrado una medalla olímpica en la competición individual masculina. Es más, el papel de sus colegas y compatriotas se podría definir como pobre, pues de 48 apariciones olímpicas sólo en siete ocasiones habían acabado entre los diez mejores. La sorpresa ante su medalla de plata aumenta si tenemos en cuenta que llevaba una temporada decepcionante, donde no había subido más allá del 18º puesto. El propio Mazdzer había declarado encontrarse incómodo sobre su trineo. Desde luego no lo demostró en las jornadas de los Juegos de Pyeongchang donde se dio un podio que nadie, ni sus propios protagonistas, habrían podido soñar horas antes de producirse.

La alegría de Chris Mazdzer (a la izquierda) y David Gleirscher (centro) Foto de Ezra Shaw/Getty Images

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