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KAZUKI YAZAWA: EL OLÍMPICO QUE SE RETIRÓ PARA SER MONJE BUDISTA Y REGRESÓ PARA COMPETIR EN RÍO 2016

Pese a que había participado ya en dos Juegos Olímpicos (Pekín 2008 y Londres 2012, donde además lograría un honrosísimo noveno puesto, el mejor conseguido para un japonés) fue en Río 2016 donde el piragüista nipón Kazuki Yazawa conseguiría que su nombre protagonizara artículos y artículos en prensa. Y es que este olímpico estuvo a punto de abandonar el deporte de competición tras los Juegos de Londres pero entonces su vida cambió radicalmente. A pesar del buen puesto en Londres a Yazawa le costó encontrar patrocinadores y, en esas, decidió tomar la senda de su mentor Kenei Koyama, quien estaba al mando de la asociación local de piragüismo y que le inspiró para contemplar una nueva “carrera”: la de monje budista. Contaba por entonces 27 años. Kazuki quería ser como él, una figura que le había servido de inspiración. Quería, fundamentalmente, ayudar a los demás.

El templo Zenko-ji le ofreció todo tipo de facilidades para seguir entrenando mientras no desatienda sus obligaciones como monje, así que Yazawa ha podido continuar con su carrera como deportista a tal nivel que le ha permitido participar en una nueva edición olímpica, la de Río 2016, la primera en la que ya había tomado sus votos como monje y, por ello, llamado la atención de la prensa mundial. Si la vida de entrenamientos de un eslanomista (Yazawa compite en la modalidad de canoa eslalon en aguas bravas) ya es dura de por sí, Kazuki lo tiene aún más difícil al tener que compaginarlo con la vida diaria de un monje budista, a saber: levantarse a las 4:30 para las oraciones diarias, estudiar numerosas horas al día, hacerlo en la posición de loto -lo cual no parece ser lo ideal para un entrenamiento de un deportista de élite-… De hecho, solo a partir de las 15h es “liberado” para poder practicar piragüismo y, para más inri, ha de hacerlo en aguas tranquilas, pues en las cercanías del templo donde ha estado viviendo no hay instalaciones de eslalon. Sin embargo, como decimos, ha tenido otro tipo de facilidades: le ofrecieron trabajo en otra prefectura, la de Aomori, que sí tiene en sus cercanías instalaciones de su especialidad y Yazawa se trasladó allí para poder mejorar su rendimiento en los entrenamientos. Así podrá concentrarse en los próximos Juegos Olímpicos, en los que este monje tiene puesto mucho interés al celebrarse en su país. Reconoce, aun así, las dificultades que tendrá en conseguir en ellos una medalla, pues no puede dedicarse al 100% a su deporte.

Foto de AP

Kazuki Yazawa quiso ser olímpico desde niño. Comenzó a practicar el piragüismo a los ocho años, aunque ya lo conocía desde que tenía dos o tres, ya que era practicado por su padre. Cuando tomó la decisión de hacerse monje pensó que dejaría atrás el deporte profesional, pues lo veía prácticamente incompatible con su nueva vocación, a la que sí quería dedicarse a conciencia. Salía con la canoa simplemente como hobby, en su tiempo libre. Fue cuando en el año previo a los Juegos de Río ganó el campeonato nacional cuando decidió volver a intentar el sueño olímpico una edición más.

Este peculiar olímpico tiene interiorizado tanto los movimientos que ha de hacer como palista como otras laboras que realiza como monje. Según declara, si haces algo una y otra vez se convierte en parte de ti. Además de las dificultades obvias, durante dos meses al año está obligado a realizar junto a sus “hermanos” un periodo de concentración en la montaña, con duros sacrificios físicos y escasa y humilde comida. No es el plan ideal para un deportista que pretende conseguir una medalla en unos Juegos Olímpicos. Como última curiosidad decir que su hermana Aki también es olímpica en su misma especialidad.

Foto de Action Images

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