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SARAH TRUE: LA TRIATLETA QUE INTENTÓ SUICIDARSE POR DEPRESIÓN POSTOLÍMPICA

El triatlón es una de las pruebas deportivas –y olímpicas- más duras que existen, aumentada su dureza en su variante de Ironman. Muchos metros, kilómetros, teniendo que nadar en aguas abiertas, correr en solitario y marchar en bicicleta sin el apoyo de un equipo. Se requiere, aparte de las cualidades físicas indiscutibles, un poderío mental a prueba de toda bomba. Y, sin embargo, la triatleta dos veces olímpica y a punto de pisar el podio en Londres 2012 Sarah True nos devuelve a la tierra y nos demuestra que los triatletas son tan humanos como el que más. Humanos como para padecer depresión, en su caso postolímpica.

La estadounidense Sarah True es una atleta de élite, con medallas en tres campeonatos mundiales y un buen ránking en las pruebas organizadas por la Federación Internacional. Tanto, que en los Juegos de Londres quedó en un amargo cuarto puesto, casi, casi medalla. No fue ese puesto (probablemente el menos deseado para cualquier deportista) el que le provocó depresión, sino que le sobrevino tras su participación en Río 2016. Allí sufrió un tirón en la pierna tras el segmento de natación que le impidió seguir la carrera en plenitud de condiciones, hasta tal punto de ser doblada en el siguiente segmento, el ciclista, lo que supone de facto la obligada retirada de la carrera. Y fue entonces, en los días subsiguientes, cuando Sarah cayó en depresión. No era algo totalmente nuevo para ella, pues había batallado desde la adolescencia contra este mal, aunque nunca le había afectado con tanta virulencia. Se sentía un fracaso, para ella y para los demás. Como deportista y como persona. El triatlón, que era su vida, ya no le divertía y no existía vida fuera de él. Llegó a pasarle por la cabeza en varias ocasiones la idea de suicidio, hasta ese punto estaba afectada. Un día pensó en matarse conduciendo, realizando un brusco viraje contra el tráfico que le venía de frente.

Y, entonces, apareció una luz en su vida: se pasaría al Ironman, la versión más dura del triatlón. Aparte de encontrar esta nueva motivación buscó ayuda externa, tanto de profesionales como de sus amigos, además de apuntarse a cursos de cocina y arte. Principalmente rebuscó en su interior, en sus sentimientos. De repente se dio cuenta de que hacer público su problema lo aliviaría. Primero lo anunció por sus redes sociales para más tarde incluso atreverse a dar consejos a deportistas que también padecieran depresión. Sarah True, de paso, ha querido desmitificar a los deportistas de élite y darles un barniz de humanidad. “Tenemos fallos y puntos débiles”. Su iniciativa ha tenido una repercusión positiva, recibiendo agradecimientos de deportistas de todo el mundo.

Tras unos meses tumultuosos post-Río Sarah completó su epifanía personal que tuvo su punto culminante en el Ironman de Hawai, donde finalmente acabó cuarta…tras haber perdido ocho uñas de sus pies. La mejor noticia, sin embargo, es que Sarah True ha retomado no ya su carrera deportiva, sino su vida, que es lo importante.

Foto de AP

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