Entrevistas

TERESA PORTELA: “NO CAMBIARÍA UNA MEDALLA OLÍMPICA POR TODA MI TRAYECTORIA”

Teresa Portela es el referente del piragüismo –en aguas calmadas- español. Ha competido en cinco Juegos Olímpicos y cuenta con cinco diplomas en ellos, algunos de esos que “escuecen”, como un cuarto puesto en Londres. Pero ella está muy satisfecha de su carrera en la que aún está por demostrar más gotas de su indudable valía. Sin ir más lejos, aspira a cumplir en Tokio 2020 sus sextos Juegos: Mi idea es que el año que viene tenemos que conseguir la clasificación. En mente lo tengo”.

Repasamos con ella sus cinco experiencias olímpicas. La primera, en Sidney, se asemeja a los primeros Juegos de tantos y tantos deportistas de élite: “Más que nada esos Juegos era para disfrutarlos, estar allí. Evidentemente todo lo que hiciera a nivel deportivo para mí iba a estar bien. Fue el primer contacto con unos Juegos Olímpicos y una experiencia increíble. Ese año yo todavía era juvenil y me gané la plaza en K1 500m”. Ya los siguientes de Atenas supusieron un gran cambio para ella y sus aspiraciones: “El objetivo de la participación ya era otro. Ese ciclo olímpico tuve medallas en Mundiales y Europeos y ya el objetivo era poder luchar por la medalla. Competí en Atenas en el K2 y en el K4 500 y conseguimos dos quintos puestos. Veníamos de estar luchando siempre por el bronce, así que sabíamos que teníamos opción para medalla porque al final el que seas tercera, cuarta o quinta es que estás con opciones de medalla; luego, a nivel de competición puede pasar cualquier cosa. El quinto puesto con el tiempo se valora, en el momento quieres una medalla”. ¿Podría llegar en Pekín 2008 la ansiada medalla? En esos Juegos el panorama se presentaba muy parecido para Portela respecto a Atenas 2004, habiendo logrado medallas en campeonatos mundiales y europeos: “Volvimos a quedar quintas en el K4 y yo en K1 500 fue una prueba que remé a mayores aunque realmente la prueba en la que iba preparada era en el K4 500”.

Los Juegos de Londres, sus cuartos, fueron quizá un punto de inflexión para Teresa, dedicada ya en exclusiva durante ese ciclo olímpico al K1, la prueba que más le gustaba y “con la que mejor me sentía”, nos confesó. Pero en Londres llegó la mayor decepción en forma del fatídico cuarto puesto, el que no quiere nadie. Todo, debido a una mala salida de la gallega: “En la salida cometí un error; no fui lo suficientemente rápida, no escuché la salida, lo que me hizo de alguna manera perder la medalla. Son pruebas muy explosivas. Realmente la perdí porque salí última y fui remontando, remontando todo lo que te puede dar un 200”. A Río 2016 acudió igualmente en la prueba de K1 200: “Venía el año anterior de ser tercera del mundo y finalmente quedé sexta. Sabía que estaba muy complicado, así que no me decepcioné”.

Foto de EFE

Sin medalla olímpica –que no en grandes competiciones internacionales, ya que ha logrado la friolera de 14 medallas mundiales y 18 europeas- Teresa no puede sino ser un referente del piragüismo femenino español, aunque ella no se vea en esa faceta: “Simplemente pretendo hacer mi carrera deportiva, sentirme a gusto conmigo misma y si, de alguna manera, alguien ve en mí un reflejo en el que guiarse, yo encantada. Yo hago las cosas por mí, por sentirme bien y habrá quien lo sienta como el camino a seguir y habrá quien no”. Un piragüismo femenino español un tanto en horas bajas, sobre todo si lo comparamos con los múltiples éxitos del masculino. Para Portela “son etapas. Hace años era el piragüismo femenino el que realmente destacaba y el que traía las medallas. Muchas veces son generaciones que se acaban. Lo que está pasando en el equipo masculino es muy difícil que se dé. Ahora notamos como algo normal que se dé medalla tras medalla tras medalla pero hubo muchos, muchos años que no había estas medallas. Son épocas muy buenas y que hay que disfrutarlas porque ojalá que sigan, pero muchas veces son etapas, generaciones que se acaban y que después es muy difícil volver a sacar talentos y gente con cualidades”. Ella dice sentirse muy feliz de los éxitos de sus compañeros: “Sé que hay mucho trabajo detrás. En ocasiones los resultados acompañan y otras veces no, pero el trabajo es exactamente el mismo”.

Con su brillante carrera a sus espaldas y las numerosas e importantes medallas conseguidas, Teresa Portela reconoce que no cambiaría una medalla olímpica “por todo lo que tengo. Sí que es verdad que una medalla olímpica te da más reconocimiento; ya me gustaría tenerla, pero al fin y al cabo en un campeonato del Mundo y de Europa estoy compitiendo con las misma gente; simplemente es la repercusión”. Ojalá llegue, no obstante, esa medalla olímpica en Tokio 2020, lo que sería un colofón al inmenso palmarés de esta palista de Cangas de Morrazo. Su trayectoria lo merece.

Actualización: Teresa Portela ganó la ansiada medalla olímpica en Tokio 2020, concretamente la plata en la prueba de K1 200

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