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CÓMO SE CONVIRTIERON EN OLÍMPICOS ALGUNOS DEPORTES

La entrada en el calendario olímpico de algunos deportes podría parecernos lógica, hasta el punto de dar por hecho la categoría olímpica de algunos, pero podríamos llevarnos algunas sorpresas si repasamos la historia de la introducción en el calendario olímpico de ciertas pruebas. No tanto por estar ya presentes en unos Juegos, sino por el formato usado, con pruebas que ahora nos parecerían un tanto absurdas.

Por ejemplo, sin ir más lejos la gimnasia contaba en su primera edición celebrada en 1896 con pruebas –por descontando, solo en la categoría masculina- como la subida por una cuerda o competición por equipos en la barra fija. En la siguiente cita la competición se componía ni más ni menos de 16 ejercicios. La competición individual femenina hubo de esperar hasta pasado más de medio siglo, concretamente hasta Helsinki 52. Antes de ello –desde Ámsterdam 28-  las mujeres participaban en pruebas de conjunto de forma sincronizada, a modo de ejercicios de la llamada “gimnasia sueca”.

Esta característica de deporte olímpico con pruebas bien diferentes a las actuales la volvemos a encontrar en otros casos, destacando el de la halterofilia. Para empezar, se consideraba en los comienzos olímpicos a dicha especialidad dentro de las pruebas atléticas de pista (quizá para sumar el aspecto fortius al citius y altius del famoso lema de Coubertin). Insólitamente no se dividían las categorías (entonces solo dos) por pesos, sino que estaban abiertos a todos. Las dos únicas categorías eran elevación con dos manos y elevación con una mano, ya en total desuso esta última.

Frederick Winters, en los Juegos de San Luis 1904 en la modalidad de halterofilia a una mano
Frederick Winters, en los Juegos de San Luis 1904 en la modalidad de halterofilia a una mano

Otro caso curioso es el del ciclismo. Insólitamente en los Juegos de Londres 1908 estuvo ausente en su versión en ruta por la sola razón de las restricciones legales que había en Gran Bretaña en esos momentos en cuanto a circulación por carretera se refiere, así que el ciclismo se tuvo que limitar en esa ocasión a las pruebas de pista. El dato que nos puede chocar es la muy tardía introducción del ciclismo femenino en unos Juegos Olímpicos. Nada menos que hasta 1984 las mujeres no pudieron ser olímpicas en este deporte. Por desgracia es un dato que se repite en casi todos los deportes. Sin embargo, caso bien distinto es el del tiro con arco, que empezó (desde su aparición en los Juegos de París 1900) siendo una competición abierta tanto a hombres como a mujeres.

Cambiemos de registro y sorprendámonos con el caso del tenis de mesa. La sorpresa viene del hecho de que no se convirtió en olímpico hasta fecha muy tardía, concretamente 1988. Hay una razón para ello aunque las causas puedan ser más o menos discutidas. Todo es culpa de Ivor Montagu, presidente durante más de cuatro décadas de la Federación Internacional de dicho deporte. Según Montagu la participación de los mejores jugadores de tenis de mesa en unos JJ.OO. podría quitar brillo a la que durante años fue la mejor competición de este deporte: el Mundial, organizado por la Federación Internacional. Además, aceptaban a jugadores profesionales, cosa que el COI no admitió en unos Juegos Olímpicos hasta muchos años más tarde.

Mientras, otros deportes luchaban por convertirse en olímpicos, como le pasó al taekwondo, el cual no pudo alcanzar la categoría olímpica en esos Juegos de Seúl, cuna de dicho deporte, como ansiaban los surcoreanos. Se tuvo que conformar con ser considerado dentro de los deportes de exhibición. Hasta el siglo XXI (en la edición de Sidney) no adquirió estatus completo este arte marcial.

También es curioso cómo, en lugar de ir añadiéndose pruebas dentro de un mismo deporte, han ido cayéndose del calendario olímpico algunas. Eso le ha pasado a la natación sincronizada. De entrada ya tardía y habiendo tenido que pasar la prueba de hasta cinco ediciones siendo solo deporte de exhibición, tuvo que ser el impulso de la natación sincronizada local la que la subió de categoría en los Juegos de Los Ángeles 1984. Lo curioso, como decíamos, es que por entonces aún se disputaba la categoría de “solo”, ya perdida, por desgracia, en el calendario olímpico. Eso sí: la categoría de competición por equipos no entró hasta Atlanta 96. Es más: ahí se cayó la categoría de dúos, que afortunadamente regresó en Sidney 2000 (no así la de solo).

Tracie Lehuanani Ruiz-Conforto, primera campeona olímpica de solo en natación sincronizada Foto de Tony Duffy/Getty Images
Tracie Lehuanani Ruiz-Conforto, primera campeona olímpica de solo en natación sincronizada Foto de Tony Duffy/Getty Images

Si bien la esgrima ha estado presente en todas las ediciones olímpicas solo el florete lo ha hecho desde el principio. En la edición de 1904 se disputó una curiosa competición usando como armas palos de madera. Sigamos con otro deporte denominado “de caballeros”, en este caso la prueba hípica de la doma clásica. Destacamos la gran diferencia de reglamento entre las primeras ediciones y la actualidad, poniendo dos significativos ejemplos: la descalificación del jinete que ganó el oro en 1912 (Gustaf Boltenstern) por practicar en la pista antes de la competición, así como la del sueco Sandström en 1932 por hacer un ruidito para controlar a su caballo.

Finalizamos con otra peregrina disputa de reglamento: los saltos de trampolín están presentes en la esfera olímpica desde los lejanos Juegos de San Luis 1904, pero allí las dos potencias –Estados Unidos y Alemania- pelearon por las reglas de este deporte. Los alemanes se habían llevado desde su país una plataforma para saltar y exigían que se puntuaran los saltos solo en cuanto a su ejecución en el aire y no en la entrada al agua, aspecto éste fundamental, pues los germanos eran capaces de realizar buenas piruetas en el aire, pero entraban de panza o de espalda. Como no se les aceptó su petición, algunos alemanes se negaron a participar y se marcharon con sus tablas a otra parte.

Gimnasia sueca por equipos femenina en los Juegos de Estocolmo 1912
Gimnasia sueca por equipos femenina en los Juegos de Estocolmo 1912

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