DANIEL DIAS: «EL DEPORTE ES INSPIRAR A OTROS»
Daniel Dias está a punto de entrar en el Salón de la Fama de la natación mundial. Este brasileño lo tiene bien merecido, pues sus 27 medallas (14 de ellas de oro) en Juegos Paralímpicos lo convierten no solo en el mayor medallista de su país en Juegos Paralímpicos, sino en toda una leyenda de la natación mundial.
Nació con malformación en sus extremidades tanto superiores como inferiores, lo que no le ha impedido en convertirse en todo un referente de la natación, deporte en el que se inició por pura casualidad, tarde, con 16 años, cuando aún ni siquiera sabía nadar. Nos lo cuenta él mismo: “Empecé inspirado por un nadador brasileño: Clodoaldo Silva. De niño practicaba deportes, pero no la natación. No sabía siquiera que existían los Juegos Paralímpicos pero en 2004 vi de repente un día por televisión a Clodoaldo Silva en los Juegos Paralímpicos de Atenas, miré hacia mi padre y mi madre y les dije que quería ser como él. Mis padres me animaron enseguida, aunque por aquel entonces aún no sabía ni nadar, eso fue lo más increíble”. Dos meses más tarde pudo conocer a quien había sido su fuente de inspiración: “Tuve el privilegio de conocer a Silva, hablar con él y decirle que era una inspiración para mí y hoy puedo decir que no solo fue mi inspiración, sino que es un gran amigo”.
La inspiración recibida se transformó en inspiración dada. Al poco tiempo le tocó el turno a Daniel para hacer con otros lo que Silva hizo con él: “Yo creo que el deporte es esto, inspirar a otros. Así como en 2004 Clodoaldo me inspiró a mí hoy tengo la certeza de que muchos me vieron nadar y he inspirado a otros. Algunos me lo han dicho, como uno que cuando yo terminé mi carrera en los Juegos de Tokio me confesó que al verme en televisión años antes le dijo a su madre lo mismo que dije yo a mis padres. La historia se repite”. Y no solo ha inspirado a otros jóvenes a iniciarse en la natación de competición, sino que ha creado una asociación que los ayuda y apoya en esa misión: “Tengo una asociación que ayuda a deportistas paralímpicos. Estamos trabajando con niños y niñas de 7 a 17 años, actualmente son 900. Para mí supone una gran alegría porque el deporte cambió mi vida y espero que lo que estamos haciendo en el Instituto Daniel Dias suponga cambiar la vida de muchas familias”.

Ese legado es tangible: surgen nuevos nadadores paralímpicos que quizás sin su ejemplo -y sin el apoyo de su Instituto- no existirían, pero desde siempre ha afirmado que su legado es también otro: “Mi legado también es romper la barrera de los prejuicios. El deporte es capaz de hacer esto. En Brasil hay prejuicios sobre esta cuestión y tenemos que hablar con niños y niños para decirles que no se trata de una discapacidad, sino que lo que nos define está en nuestro interior”. Asimismo Dias despierta conciencias gracias a las charlas motivacionales que da, principalmente a empresarios: “Hablo con empresas, donde puedo contar mi historia, las conquistas realizadas”.
De entre sus numerosas experiencias en Juegos Paralímpicos (ha participado en los de Pekín 2008, Londres 2012, Río 2016 y Tokio 2020, consiguiendo medallas en todas las citas) le preguntamos por su mejor y peor recuerdo: “Mi mejor recuerdo en Juegos Paralímpicos fue en 2016 cuando competí en mi casa, rodeado de mi familia. Mi momento más difícil fue la última prueba, los 50 estilo libre de Tokio, el 1º de septiembre de 2021. Para mí fue muy difícil porque ponía punto final a 15 años de vida dedicándome a esto”. Daniel Dias ha luchado, para su desgracia en vano, contra un hecho que considera injusto: que deportistas con una discapacidad menor a la suya le hayan quitado récords mundiales: “pero no puedo hacer nada al respecto. Para mí es muy difícil comprender todo esto”.
Competir en casa, en los Juegos celebrados en Río, fue cumplir un sueño. Muy lejos quedaron los años de mayor sufrimiento: “De niño sufrí discriminación y el deporte me ayudó a superarlo, también mi familia, hablando y comprendiendo que somos capaces de hacer lo que queremos”. Nos quedamos con esa idea: la fuerza del deporte para superar, en este caso, la discriminación.
