Uncategorized

EL BOICOT A SUDÁFRICA POR EL APARTHEID Y SU REGRESO A LOS JUEGOS OLÍMPICOS AL ACABAR CON ÉL

Para muchos -y para él mismo- uno de los mayores logros realizados por Juan Antonio Samaranch durante su presidencia del Comité Olímpico Internacional fue el regreso de Sudáfrica a los Juegos Olímpicos, acabando con su sanción de años, tras conseguir, eso sí, acabar con el apartheid en su deporte. Para alcanzar ese objetivo aplicó la llamada “doctrina Samaranch” de diplomacia en pequeños pasos. No solo eso, sino que llegó a adelantarse a otras organizaciones internacionales ya que el movimiento olímpico fue el primero en abrir sus puertas al país “cuando las condiciones internas cambiaron”.

Kéba Mbaye

El proceso fue algo largo y contó con la participación de muchos elementos, no sólo de Sudáfrica y del COI sino que desde el inicio Samaranch estaba convencido de que el cambio tenía que llegar desde África e implicar a otros países del continente. Resumiendo las fases desde la exclusión de Sudáfrica de los Juegos hasta su readmisión podríamos decir que empezó cuando el COI prohibió la participación de Sudáfrica en los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964 primero y en los siguientes del 68 celebrados en México. Ya en 1970 el COI excluye al Comité Olímpico Nacional de Sudáfrica por no cumplir con la Carta Olímpica. El deporte sudafricano durante décadas fue un caos federativo de los distintos deportes, pues llegaron a coexistir federaciones para blancos y otras para los no blancos. En los equipos nacionales sólo entraban los blancos con la excusa de que los negros “eran asalariados y no pueden competir como amateurs” (recordemos que durante muchos años sólo se permitía la participación de deportistas amateurs en Juegos Olímpicos). Sudáfrica tenía la oposición de muchos países africanos (y también de asiáticos) para participar en competiciones internacionales por ese apartheid hacia sus deportistas negros.

El primer paso se da en la Sesión del COI en Baden-Baden ocurrida en 1963 cuando se pide formalmente al CON sudafricano que acepte los principios de la Carta Olímpica y, es más, que solicite al gobierno de su país que modifique su política de discriminación social en el deporte. El único -y pequeño paso- que dio el gobierno sudafricano, ya para los Juegos del 68, fue autorizar equipos mixtos, aunque únicamente en el extranjero. Todo con el objetivo de poder participar en los Juegos Olímpicos. Así, el COI readmite al CON sudafricano pero ese paso lleva a protestas de otros países africanos, por lo que el COI rectificó su decisión.

Otra consecuencia, de la que se ha escrito mucho, es el caso de Nueva Zelanda. Los comités olímpicos africanos solicitaron la expulsión del país oceánico de los Juegos de Montreal 76 por haber jugado su selección de rugby un partido en Sudáfrica. Como el COI se opone a dicha expulsión la consecuencia fue el primer boicot en la historia olímpica: el de países africanos en los Juegos del 76.

El partido de rugby entre Sudáfrica y Nueva Zelanda que desató el boicot olímpico

Cada federación internacional tenía la potestad de permitir o no la participación de deportistas sudafricanos, suspendiendo la mayoría a los mismos. Así estaban las cosas cuando ocurrió otro de los detonantes a tener en cuenta: la selección por parte del equipo de Gran Bretaña de elegir a la atleta sudafricana Zola Budd para los Juegos de Seúl 88, lo que volvió a provocar amenazas de boicot por parte de países africanos. Entonces entró en acción el COI de la mano de J. A. Samaranch creando ese mismo año la Comisión Apartheid y Olimpismo. A la cabeza de la misma estaba un actor fundamental en este proceso: el juez senegalés Kéba Mbaye, experimentado en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. El objetivo era unificar los cinco organismos del deporte sudafricano, los cuales estaban divididos. Samaranch tomó la determinación de intentar apoyar al CON de Sudáfrica para que volviera al terreno internacional, cumpliendo primero con el fin del apartheid en el deporte del país. El resultado final de una cumbre realizada en Vidy dedicada únicamente a este tema fue la redacción de una Declaración del COI reafirmando su postura contra el apartheid en el deporte. Esa declaración sirvió de modelo posteriormente a otros organismos internacionales. En palabras del propio Samaranch fue “una jornada histórica que pone fin a un proceso vergonzoso”.

El presidente del COI pensaba que el boicot no era la solución para resolver el apartheid. Siguió de cerca todos los acontecimientos que se producían en Sudáfrica, como la liberación de Nelson Mandela, aunque siguió siendo prudente porque aún seguía habiendo discriminaciones raciales.

En noviembre de 1990 se producen los primeros contactos entre el Movimiento Olímpico Africano y las cinco organizaciones del deporte sudafricano en una reunión que fue impulsada por el COI. La conclusión fue mantener el boicot “hasta que los cambios que se están operando sean más significativos”, pero la mano ya estaba tendida hacia el regreso del país al ámbito internacional. Se crearon, además, 22 comités para coordinar las acciones en la lucha contra el apartheid hasta su abolición definitiva y para crear un único Comité Olímpico Nacional y, así, se fusionaron organizaciones deportivas sudafricanas. Se eliminaron asimismo barreras raciales en la alta competición, aunque sólo fue en teoría.

Samaranch y Mandela. Foto de El País

El COI destacó entonces en un informa la evolución habida en el país y, de esta manera, determinó aprobar un programa de ayuda para el deporte sudafricano y fomentar la unificación de las federaciones (recordemos que estaban divididas en para blancos y para negros, entre otras distinciones). Si los sudafricanos presentaban progresos sustanciales serían invitados a los Juegos del 92. El COI (gracias al apoyo de Samaranch) apostó tanto por este objetivo que llegó a invertir el dinero de la venta de los derechos de retransmisión de los Juegos del 92 a la cadena sudafricana en cursos de formación para atletas sudafricanos de alto nivel.

Llegamos al 9 de julio del 91, cuando se readmite a Sudáfrica tras abolirse las últimas leyes segregacionistas. Pocos meses más tarde Mandela visita Lausana y se reúne con Samaranch. Le agradece la invitación del COI para los Juegos de Barcelona pero le comunica que todos los seleccionados olímpicos por su país son deportistas blancos. Samaranch acordó entonces que la delegación tenía que reflejar la demografía del país y, de esta forma, se configura un equipo multirracial que fue el que desfiló en la inauguración de los Juegos de Barcelona, saludando a un Mandela que estaba en el palco aun cuando aún no tenía ningún cargo por aquel entonces, pero fue invitado expresamente por Samaranch. Durante esos Juegos una de las imágenes más emotivas fue el abrazo tras la llegada de la prueba de los 10.000 metros entre la ganadora, la etíope Derartu Tulo y la subcampeona, la sudafricana Elana Meyer.

Acabar con el apartheid en el deporte sudafricano supuso sin duda una de las mayores satisfacciones (y logros) de Juan Antonio Samaranch durante su mandato como presidente del COI.

Sudáfrica desfila en los Juegos de Barcelona 92

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *