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ZILU WANG: INSPIRACIÓN PARA JÓVENES GIMNASTAS DE RÍTMICA

Grandes muestras de superación es una constante en las vidas de deportistas olímpicos que hemos ido mostrando en esta página. No hace falta que se conviertan en campeones, con llegar a estar, a mejorar, es más que suficiente para que nos den una lección de lucha y de no rendirse. Como lo es el caso de la gimnasta de rítmica china Zilu Wang.

No se trata de una campeona, pero sí de una Artista, en mayúsculas. Una deportista de élite que ha conseguido estar entre las más grandes, con su trabajo, su sacrificio, sus habilidades naturales, su capacidad y su empeño. Su caso nos recuerda al de tantos y tantos otros deportistas olímpicos, aunque ella ha tenido que compaginar estar en la élite con serios problemas respiratorios.

En París 2024. Foto de Patrizia Bernardi

Nacida en 2003, a los siete años empezó a practicar la gimnasia rítmica. A los quince ya se convirtió en subcampeona nacional en el all around. China es un país que ha destacado en este deporte, pero siempre en su modalidad de conjuntos. Wang llegó a hacer historia para su nación en los Juegos Olímpicos de París al convertirse en la primera gimnasta china individual en llegar a una final olímpica. Antes de esa cita olímpica ya se había colgado sus buenas medallas a nivel continental, tanto en campeonatos de Asia como en los Juegos Asiáticos. En la final de París 2024 se colocó en el tercer puesto de la clasificación tras la primera ronda, en la que le tocó competir con el aro. Su segundo (pelota) y tercer (mazas) ejercicios la mantuvieron a un alto nivel. Sin embargo finalizó con la cinta, que la llevó, debido a algunos errores, a acabar en un más que meritorio séptimo puesto final. No se llevó medalla, pero ese puesto fue el mejor de China en sus historia olímpica en este estético deporte.

Zilu Wang seguía trabajando duro, como siempre, con el objetivo perenne de superarse…hasta que llegó el mes de febrero de 2025 y, con él, una pésima noticia: le diagnosticaron que padecía asma severa. Hasta tal punto que los médicos le aconsejaron que abandonara la práctica del deporte. Y es que Zilu llegó a sufrir ataques agudos que la dejaban sin capacidad para respirar cuando entrenaba debido a la gran intensidad de sus entrenamientos. Y no era la única dificultad física que padecía, pues lesiones en cadena y pie le provocaban un dolor persistente.

Todos estos problemas causaron que tuviera que reducir drásticamente la intensidad de sus entrenamientos. Desde que le fue diagnosticado el asma sus entrenamientos no tuvieron nada que ver -en cuanto a duración se refiere- respecto a las temporadas anteriores. La gimnasta china sólo se encontraba a un 50-60% de su forma previa pero, aun así, quiso seguir adelante. Pocos meses más tarde, en mayo, participó en el campeonato continental, con resultados lejos de los que hacía antaño, pero ya en julio conseguiría volver a un podio, acabando tercera en la final de mazas en la prueba de la Copa del Mundo celebrada en Milán. Y, así, llegó agosto y con él el Mundial de Río. Zilu Wang no quiso perdérselo. Realizó fallos, no llegó a clasificarse para la final, pero sí accedió a dos finales por aparatos.

Foto de Xinhua

Desde entonces Wang no ha parado de competir, pese al hándicap que sin duda tiene. Lo ha hecho porque siente que tiene un sentido de la responsabilidad, una obligación con la gimnasia rítmica de su país. Quiere ser -y lo es, de hecho- una inspiración para jovencitas chinas, para que vean que se puede conseguir, para que se animen y no esté sola en el panorama internacional. Apoyo a las nuevas generaciones, a que surjan nuevas figuras individuales en la rítmica china, algo que por cierto ya ha conseguido en la figura de Qi Wang. En el Mundial de Fráncfort celebrado en 2026 su beso en el tapiz nos muestra que ha puesto punto final a su carrera, seguramente al ver que tiene continuidad y que su ejemplo ha servido.

Cada vez que acababa un ejercicio en una competición internacional desde que se le diagnosticó el asma Zilu respiraba con mucha dificultad, mostrando visibles muestras de cansancio. Eso no le impedía realizar programas en los que ese cansancio era inapreciable. Ejercicios, por cierto, marcados por una fuerte personalidad, un sello característico, un estilo único. Su “araña” en el ejercicio de mazas, sin ir más lejos, llegaba a lo más alto de la expresión artística que puede alcanzar una gimnasta de rítmica. Cada pieza realizada por ella era una pequeña obra de arte. Los espectadores que la veían actuar eran plenamente conscientes de que estaban no solo ante una deportista de élite capaz de habilidades ni mucho menos al alcance de cualquiera, sino de una gimnasta con personalidad, con un fuerte sentido de la parte artística que debe contener la gimnasia rítmica. Utilizando músicas contemporáneas contaba toda una historia dramatizada. Es altamente expresiva. Todo ello le ha supuesto ser una de las gimnastas más admiradas y con más seguidores. Sin ir más lejos en el Mundial celebrado en Río en 2025 fue votada como la gimnasta favorita del público. Además, toda esa expresividad la ha logrado siempre sin apreciar el espectador viendo sus programas su enfermedad. ¿Es posible que una persona asmática pudiera realizar ese esfuerzo físico? Zilu Wang nos ha vuelto a demostrar que los deportistas están hechos de otra pasta.

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