Concienciados olímpicos,  Heroínas olímpicas

HANNA MILLS: UNA CAMPEONA OLÍMPICA CONCIENCIADA CON LA DEFENSA DEL PLANETA

Hanna Mills es campeona olímpica pero es mucho más que eso. Bueno, en realidad no es solo campeona olímpica, ya que no debemos despreciar su medalla de plata ganada en los Juegos de Londres 2012 (el oro lo obtuvo en Río 2016). Es británica, regatista de la clase 470, mejor Regatista Mundial del Año 2016 y, quizá su mérito más importante, gran motor de una iniciativa ecologista para librar al mar de plásticos llamada Big Plastic Pledge.

Antes de llegar a su gran proyecto ecológico, auspiciada por el mismo COI, contaremos que esta galesa se interesó por el deporte de la vela en el Centro de Vela de Cardiff cuando contaba ocho años de edad tras haber vivido su primera experiencia con el mundo de la vela en una visita familiar a la costa de Cornualles. Se apuntó, dio sus primeros pasos con la clase Optimist (como es el caso de casi todos los regatistas) y empezó a ganar. Su primera gran apuesta seria en el mundo de la vela la hizo en 2011, a falta de un escaso año para la cita olímpica que, por ende, iba a tener lugar en su propio país. Se juntó con Saskia Clark en febrero de ese 2011, para conseguir de inmediato su primer gran triunfo: la plata en el Mundial, para ascender un peldaño en el podio al año siguiente en el mismo campeonato. Así, la dupla británica compitió con garantías en los Juegos de 2012. En aquella ocasión se les escapó el oro, que fue a parar a manos de la pareja “kiwi” compuesta por Jo Aleh y Olivia Powrie en la “medal race”, pero la plata no es medalla que despreciar, ni mucho menos. Las británicas habían llegado a la medal race final a igualdad de puntos con las neozelandesas tras las seis regatas disputadas. Completaron una gran salida, pero un brusco cambio en el viento las retrasó hasta el 9º puesto de la medal race, que significaría la plata final.

Foto de Mathew Stockman/Getty Images

Pero en la siguiente edición olímpica la suerte sí que acompañó al dúo compuesto por Mills y Clark, que esta vez sí consiguieron el oro. En Río le ocurrieron más cosas a la galesa, por si fuera poco lograr una medalla de oro. Una negativa y una en principio también negativa pero que ha dado como fruto algo altamente positivo. Vayamos con la primera: en las sucias y contaminadas aguas en las que se desarrolló la prueba en los Juegos de Río Hannah llegó a tragar agua de mar y su salud empeoró. Ella está convencida de que se debió a ello. En cuanto al aspecto negativo con desarrollo positivo fue que, en esas mismas sucias aguas, se encontró con una cantidad ingente de plásticos. No podía dar crédito. Según confesó, en su experiencia como regatista era normal encontrarse con bolsas de plástico u otros objetos de ese material en el agua, pero no era la norma general ni resultaba en ningún caso un problema para la navegación de su embarcación. Sin embargo, en Río los plásticos se veían por todas partes en el mar. Ese hecho despertó su conciencia social e ideó la creación de un proyecto/movimiento para luchar contra esa lacra. Su proyecto de Big Plastic Pledge ha contado, como decíamos, con el apoyo del COI, así como de otros deportistas olímpicos, que han acudido a su llamada. Sus metas son: pedir a los atletas y aficionados que reduzcan el uso de objetos de plástico de un solo uso en sus vidas; que usen botellas de agua rellenables; que se nieguen a recibir bolsas y paquetería de plástico y, finalmente, que animen a sus clubes deportivos y organizadores de eventos deportivos a encontrar alternativas al plástico de un solo uso.

Recogiendo plásticos para su campaña Big Plastic Pledge

Hannah Mills está convencida del potencial y fuerza de los deportistas para que sirvan de ejemplo al público en general de tal manera que entre todos cambiemos nuestros hábitos. La unión en una sola voz tendría tal poder, según la campeona olímpica, como para cambiar las actitudes de los ciudadanos a nivel global.

Su entrega a la causa por la abolición (o, cuanto menos, reducción) de los plásticos no le han impedido seguir con su carrera como regatista olímpica. Si bien es verdad que tras Río 2016 su compañera Saskia Clark se retiró, Hannah se buscó una nueva -Eilidh McIntyre- de cara a los Juegos de Tokio, donde estará, por cierto, e incluso se plantea su futuro hasta los de París 2024. Otro ejemplo más de deportista olímpico que “aprovecha”, en el mejor sentido del término, su popularidad gracias al deporte para encabezar una buena causa para la sociedad. Los valores olímpicos también en la vida diaria.

Hanna Mills, a la izquierda. con su compañera Saskia Clark. Foto de Benoit Tessier/Reuters

Actualización: En los Juegos de Tokio 2020 Hanna Mills reeditó su oro de Río, venciendo en la prueba de 470.

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